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El uso de las redes sociales como método de opresión en el conflicto entre Israel y Palestina

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PALESTINIAN ON MOBILE
NICOLAS ASFOURI via Getty Images
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El año pasado, la Policía israelí detuvo a Tamara Abu Laban, de 15 años, después de salir de su casa. ¿Por qué motivo? Por publicar un estado en Facebook que decía "perdóname" en árabe.

En la mayor parte del mundo, una publicación enigmática -y algo dramática- de una adolescente en busca de "me gustas" de sus amigos no tendría ningún tipo de consecuencia. Pero si eres palestina y vives en el este de Jerusalén, una zona ocupada, como es el caso de Tamara, incluso un estado de Facebook personal e impreciso es motivo de arresto.

Las autoridades israelíes interpretaron que en la publicación expresaba la intención de llevar a cabo un acto violento de resistencia. Liberaron a la adolescente con la condición de que pagara una fianza de 1500 séqueles israelíes (unos 350 euros), se sometiera a un arresto domiciliario durante cinco días y pagara 10.000 séqueles más (unos 2300 euros).

La historia de Tamara es una de tantas, y cada vez hay más adultos y menores que sufren las mismas consecuencias. Según un nuevo informe realizado por Hamleh (el Centro Árabe para el Avance de las Redes Sociales), en 2015 aumentó el número de palestinos arrestados por "provocación a través de las redes sociales". Se analizó el uso que hacían los palestinos de las redes sociales y de Internet y se descubrió que, desde el pasado octubre -cuando comenzó la última revuelta palestina-, se había duplicado el número de detenciones basadas en el uso de las redes sociales por parte de Israel.

El Club de Prisioneros Palestinos, una ONG que se centra en defender los derechos de los prisioneros, calcula que, entre octubre de 2015 y febrero de 2016, detuvieron a 150 personas por expresar su opinión sobre la revuelta en Facebook.

Otro caso conocido fue el de la poetisa Dareen Tatour, a quien arrestaron el pasado 10 de octubre -sin ninguna orden de detención o de registro- por publicar en su perfil de Facebook imágenes de "mártires" y vídeos de protestas en los que se la podía escuchar leyendo poesía. Es importante destacar que la palabra "mártir" se emplea para referirse a cualquier palestino que haya muerto por alguna causa relacionada con el conflicto.

Entre otros palestinos arrestados está un grupo de administrativos que llevan meses detenidos sin ir a juicio, sin pruebas y sin acceso a un asesor legal.

En noviembre, Tatour fue sentenciada, entre otros cargos, por incitación a la violencia y apoyo a grupos terroristas en Facebook. Sus publicaciones de Facebook y su poesía fueron la única prueba. Tatour, ciudadana israelí, sigue bajo arresto domiciliario, está obligada a llevar unas esposas electrónicas y tiene prohibido utilizar Internet. Entre otros palestinos arrestados está un grupo de administrativos que llevan meses detenidos sin ir a juicio, sin pruebas y sin acceso a un asesor legal.

No existe ninguna legislación formal que justifique emprender acciones legales en relación con la acusación de haber incitado a la violencia en las redes sociales. La falta de marco jurídico ha provocado que se lleve cada caso de manera aleatoria, lo que normalmente depende del clima político general, como es el caso de las revueltas de octubre. Según Addameer, una ONG que defiende los derechos humanos de los prisioneros políticos, han sentenciado a algunos de los detenidos basándose en la relevancia de sus publicaciones de Facebook, en el número de "me gustas" y en el número de veces que se han compartido, algo que parece ser más importante que el contenido de las propias publicaciones, al menos para las autoridades israelíes.

La definición de la palabra "incitación" se ha visto estrechada en lo que a evaluar la importancia de las redes sociales en la vida diaria de los palestinos se refiere, especialmente en la de los activistas que hablan sobre temas políticos o expresan su dolor ante la ocupación israelí.

Las autoridades israelíes se han esforzado por aumentar las medidas de seguridad para vigilar la actividad en las redes sociales. La viceministra de Asuntos Exteriores israelí y miembro del Knéset -el parlamento de Israel-, Tzipi Hotovely, se reunió con representantes de YouTube y Google el pasado noviembre para hablar de los métodos de censura de vídeos y de la suspensión de cuentas creadas por palestinos; se refirió a ellas como formas de "incitar a la violencia y al terrorismo". Más tarde, Google negó que hubiera llegado a un acuerdo de colaboración con Israel para elaborar un mecanismo de monitorización especial que se centrara en las publicaciones de los palestinos; se limitó a afirmar que las normas de seguridad de Google son suficientes para evitar la incitación a la violencia a través de Internet.

Israel alega que el hecho de compartir vídeos desempeñó un papel clave en el auge de la violencia de los últimos meses de 2015. Sin embargo, tanto los periodistas como las organizaciones defensoras de los derechos humanos han criticado las políticas de censura porque violan la libertad de expresión. De hecho, todos los periodistas extranjeros que se encuentran en el territorio ocupado de Palestina e informan desde allí están "obligados a que el ejército israelí les registre y todo lo que graben tiene que pasar por la oficina de censura militar israelí antes de poder ser publicado".

Por otra parte, los derechos digitales de los palestinos y su acceso a Internet se han visto afectados porque Israel controla la infraestructura y los servicios de las empresas de comunicación palestinas afincadas en Cisjordania. Hace poco, el Gobierno israelí anunció que daría acceso a las redes 3G a los palestinos de Cisjordania, una de las últimas zonas del mundo en acceder a la tecnología 3G después de años de restricciones. Aunque no está claro el motivo de este cambio de política, muchos asumen que se trata de una táctica de apaciguamiento como respuesta a la revuelta popular.

Aun así, el uso de las redes sociales por parte de los palestinos está creciendo notablemente en lo que respecta a eventos políticos importantes, a la opinión pública y al desarrollo sobre el terreno. Hamleh afirma que el uso de las redes sociales de los palestinos está marcado por temas políticos, y que las publicaciones más populares están relacionadas con problemas políticos o campañas políticas.

Las redes sociales proporcionan nuevas herramientas a los palestinos para organizar protestas pacíficas y defender sus derechos.

En 2015, un grupo de activistas que utilizaban las redes sociales para hacer su labor vio cómo sus hashtags, sus fotos y sus vídeos se compartían por todo el mundo y cómo los utilizaban los principales medios extranjeros. Por ejemplo, uno de los hashtags más populares de las redes sociales palestinas en los meses previos a la revuelta de octubre fue #i_will_not_be_divided (que significa 'no me dividirán'), con el que se buscaba atraer la atención a las políticas de Israel, que habían impedido que los palestinos entraran en la mezquita de Al-Aqsa en agosto y en septiembre.

Además, los medios online se están convirtiendo cada vez más en la fuente de información principal de los activistas y los organizadores. Por ejemplo, la huelga de hambre que realizó el prisionero político Mohammed Alan por haber sido detenido sin cargos y su posterior hospitalización dio paso a una impresionante campaña en las redes sociales cuyo hashtag era #Mohammed_Alan. Esta campaña movilizó a muchas personas y consiguió que llegaran a protestar en el exterior del hospital.

El trabajo más importante que están realizando las redes sociales es el de proporcionar nuevas oportunidades a los palestinos que están separados por las numerosas fronteras físicas que Israel ha levantado -entre las que se encuentran la Barrera de Separación y los puntos de control- para que puedan ponerse en contacto y para que trabajen en movimientos sociales juntos.

Las redes sociales proporcionan nuevas herramientas a los palestinos para organizar protestas pacíficas y defender sus derechos. La eficacia de su defensa tiene que chocar con las autoridades israelíes para obtener el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la privacidad y el derecho a acceder a un servicio de Internet de calidad.

Los palestinos, los israelíes y la comunidad internacional deberían presionar al Gobierno israelí para que haga honor a sus promulgados valores democráticos y ponga fin a las detenciones arbitrarias. Silenciar e intimidar a adolescentes y poetas por el mero hecho de utilizar una red social no son rasgos característicos de una democracia.

Este post fue publicado originalmente en 'The WorldPost' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros.