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No todas las mujeres que llevan velo están oprimidas

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Leonardo Patrizi via Getty Images
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Hoy en día, el hecho de llevar velo es un asunto controvertido y muy comentado. Se le ha considerado un símbolo político, un símbolo de opresión y también una declaración de moda. Entonces, ¿qué es en realidad? Nadie parece decidirse. ¿Es que no lo podemos llamar por su nombre? Es un velo.

Hay muchos motivos por los que las mujeres llevan velo, pero nadie esperaba que esta prenda pudiera dividir a la sociedad de esa manera.

Vivimos en un país que nos da libertad en todos los aspectos. Eso significa que, mientras acatemos la Constitución y las reglas no escritas de la convivencia, tendremos derecho a la libertad de expresión individual. Y una forma de expresarse es decidir la ropa que ponerse.

Hay gente que no entiende el refrán el hábito no hace al monje. Se ha dicho que el velo es una prenda de ropa opresora, por lo que todas las mujeres que lleven uno son amas de casa oprimidas que viven en una sociedad paralela. Estas mujeres se ven confinadas por estereotipos hasta tal punto que nadie parece darse cuenta de que la mayoría están bien educadas y forman parte de la sociedad y del mundo laboral con confianza. Y, además, ¡llevan velo! ¡Por convicción! ¡Y porque quieren!

Hay personas que consideran que la libertad consiste en poder ponerse una prenda en la cabeza, llevar ropa larga y ancha y no llamar a la gente por su nombre de pila.

Actualmente, la vida es cuestión de apariencia. Mires donde mires, verás representaciones de la cara y del cuerpo perfectos, incluso de la personalidad perfecta. El perfeccionismo parece haber desarrollado una religión propia. En cualquier parte hay gurús de la belleza que predican sobre lo que significa la palabra "perfecto". La discusión de si la belleza real está en el interior se pasa por alto en medio de esta locura perfeccionista.

Se considera al cuerpo como una zona de obras: siempre hay algo que arreglar, temporal o permanentemente.

A gran escala, hay personas que no se obligan a alcanzar la perfección. Hay gente que simplemente quiere sentirse libre, que ansía tener el derecho a no mostrarse al completo ante todo el mundo. Hay gente que sólo quiere ser vista -independientemente del asunto de la perfección- por sus allegados. Hay personas que consideran que la libertad consiste en poder ponerse una prenda en la cabeza, llevar ropa larga y ancha y no llamar a la gente por su nombre de pila.

¿Por qué nos empeñamos en arrebatar la libertad a esas mujeres obligándolas a que se quiten un trozo de tela de la cabeza? ¿Por qué nos empeñamos en no tener en cuenta su individualidad? ¿Por qué es necesario dificultarles la vida?

Sería comprensible que las personas se mostraran en contra de que una mujer con hiyab intentara que los demás se lo pusieran. O se opusieran porque el acto de ponerse un velo hiciera daño a los demás. En esos casos, sería comprensible restringir la libertad en nuestra sociedad libre.

Pero no es el caso. Estas mujeres no obligan a nadie a ponerse velo y no hacen daño a nadie.

Por eso, es inconcebible que se moleste a estas mujeres y se las intente obligar a que su yo exterior no esté en armonía con su yo interior.

Mientras no haga daño a nadie con mi velo, nadie tendrá por qué hacerme daño pidiéndome que me lo quite.

Pero ¿por qué las mujeres musulmanas deciden ponerse velo? Como he mencionado anteriormente, hay muchas razones por las que una mujer quiere llevar velo. No voy a negar que algunas se ven obligadas a ponérselo: siento lástima por ellas, siento que les hayan arrebatado la oportunidad de decidir personalmente si ponerse velo o no. También siento lástima por las personas que las obligan a llevarlo. Para mí, ser un ser humano consiste en darle libertad a los demás.

Sin embargo, hay mujeres que llevan velo voluntariamente, como es mi caso. ¿Por qué? La respuesta es muy simple: porque el amor es ciego. Si una mujer musulmana decide ponerse velo, significa que su corazón y su alma están tan llenos del amor de Dios que tiene que seguir uno de sus numerosos mandamientos.

Cuando un ser humano ama a otro ser humano, hace lo que sea para conseguir su felicidad y satisfacción para demostrar su amor y admiración. Es algo parecido a lo que hacen las mujeres musulmanas: eligen llevar velo porque aman con locura a su creador y están listas para cumplir ese mandamiento y cubrirse la cabeza.

Dios no obliga a nadie, pide las cosas con amor. Por eso mismo tengo la libertad para afirmar algo y, al mismo tiempo, para pedir a la gente que conozcan a mi verdadero yo: a la parte de mí que está eternamente cubierta por un velo de belleza.

No dejaré que la gente me compre porque ya me he vendido a Dios. Por muy duro que resulte de escuchar, mientras no haga daño a nadie con mi velo, nadie tendrá por qué hacerme daño pidiéndome que me lo quite.

Una pequeña observación final: como musulmanes y no musulmanes, tenemos que entender que llevar un pequeño trozo de tela en la cabeza no hace a una persona mejor o peor. Los seres humanos somos falibles y tenemos que ser tolerantes entre nosotros.

Este post fue publicado originalmente en 'The WorldPost' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros.