Salvador Casado

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La red social

Publicado: 03/08/2012 08:12

Toda sociedad se basa en una red social. No es precisamente un invento reciente pese al éxito de Mark Zuckerberg con Facebook. La antropología social estudia los diferentes modos de organización de los grupos humanos. En todos los casos se establece una red de relaciones a las que ponemos etiquetas: pareja, familia nuclear, familia extensa, clan, tribu... La creación de las ciudades y las sucesivas revoluciones produjeron sociedades más complejas, con mayor especialización de roles y diferentes estructuras de poder.

En el momento actual vivimos en una cumbre de especialización, megaciudades y grandes imperios. Pero poco ha cambiado en el fondo. El ser humano necesita de los demás para sobrevivir. Desde el abrazo de la madre a su hijo o el corte de bisturí de un cirujano a su paciente... todos somos necesarios para los demás.

Tan solo quería hacer hincapié en un detalle. La especialización nos hace más vulnerables al depender del dinero para pagar todos aquellos servicios que no somos capaces de satisfacer por nosotros mismos. Si a esto sumamos el vivir en un hábitat urbano sin familia extensa y con pocos amigos, la fragilidad está servida.

Viene bien volver la vista a la vida en cualquier pequeño pueblo. Todos se conocen, la red social es completamente explícita. Todos saben su posición exacta y saben a quién pueden acudir para cualquier cuestión y quién puede acudir a ellos. La familia extensa, amigos y conocidos desempeñan un rol, todos son actores.

Esta red social básica falta muchas veces en las ciudades grandes o dormitorio. Cuando todo va bien no se nota, cuando va mal (enfermedad, paro, problemas en el trabajo o de pareja) se pone de relieve. A la consulta del médico de familia llegan todas las semanas todo tipo de problemas. El tener una red social de seguridad marca una diferencia en el que cae de la cuerda floja a veinte metros de altura. Los efectos de la caída son completamente diferentes. En situaciones de crisis personal o familiar no estamos en la mejor situación para invertir en crear esta red. Lo más prudente es hacerlo cuando tenemos buenas cartas. Pero lamentablemente en la vida lo urgente no deja tiempo a lo importante y esta labor se desatiende.

La cooperación y participación serán imprescindibles en nuestras sociedades si queremos defendernos de las dificultades. Uno de los papeles centrales que los centros de salud deberían tener se llama salud comunitaria, y alienta esta filosofía. La salud está fuera del centro de salud, debemos construirla en nuestras familias, en nuestras calles, en nuestra sociedad. Favorecer redes de participación, voluntariado, asociacionismo es importante. Orientar a los ciudadanos y ciudadanas a salir de sus rutinas y encontrarse con otras personas con parecidas motivaciones y aspiraciones es algo al alcance de todos.

Una de las palabras clave de todos los tiempos es la palabra cuidado. Durante años la hemos delegado en el sistema sanitario y en las prestaciones sociales del estado. Ante el encogimiento de servicios que padecemos tendremos que volver a reformularla entre todos. El cuidado en una sociedad ha de ser mutuo, mientras mejores redes sociales tengamos mejor podremos conjugarlo. No precisamos de más Facebook o Twitter, sino de más flexibilidad mental para salir de lo conocido y ensayar otras formas de construir en sociedad. No duden que a más costuras, a más superposición de redes, el tejido social será más resistente. Con los vientos que soplan requeriremos velas recias.

 

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07:49 de 04/08/2012
Totalmente de acuerdo con el artículo de Salvador Casado.
El ser humano es un bicho social. Pero hay alguien, que a pesar de que en muchos lugares fuera posible, se ha tomado el dispendio de decir ¡esto no!, para muchos casos.
Pues bueno, todavía tenemos a nuestros amigos y alguna comadrona no titulada.
19:54 de 03/08/2012
Continúo con el comentario anterior
Se plantean retornos, impensables hace nada, retomar el trabajo agrícola y posiblemente vuelvan los trueques/intercambios, como hicieron nuestrs mayores hace apenas 50 años. Puede, por tanto, que vuelvan las redes sociales de nuestrs padres, abuela etc.
Si despiertan del sueño eterno, se mueren de nuevo del susto.
Como ha cambiado la historia.!!.
19:44 de 03/08/2012
Magnifico Salvador. Estoy de acuerdo en todo. Ocurre que, por ejemplo aquí en Galicia ( también en otras comunidades), los núcleos pequeños, rurales ó no, funcionaban como verdaderas redes sociales, con ayudas vecinales de todo tipo (laborales, socio sanitarias, etc); sin embargo, la despoblación en las últimas décadas, por la migración a las ciudades provocó una desprotección de las gentes del rural, quedando reducido a unos pocos vecinos ancianos. En la ciudad se encontró acomodo y trabajo y las tierras quedaron " a monte" (como dicen pr aquí). Pero resulta que ha cambiado el panorama, y de que manera. Tal es la situación que ya se plantean retornos, impensables hace nada, retomar el trabajo agrícola (los cultivos de nuestras "leíras
17:38 de 03/08/2012
Siempre me ha llamado la atención ese aspecto poco explicitado de la indefensión en que deja a los más desvalidos la ciudad frente a los pequeños pueblos. Las estructuras familiares y comunitarias y una mayor posibilidad de disfrutar los bienes comunitarios, permite que en el segundo de los casos sea más difícil hundirse en la marginalidad absoluta.

El gran núcleo urbano es, a cambio, paradigma de la individualidad, aunque en nuestro país esta realidad esté todavía amortiguada. Crea una "selva" de competencia por el espacio, los recursos, el trabajo, etc, siendo una barrera que resulta dura para muchos e infranqueable para algunos.

En general, la sociedad y sus representantes no entran mucho en este aspecto, limitándose a aplicar pequeños "gestos" mediante alguna política resdistributiva o, sencillamente, caridad.

Me parece bien que se tome la preocupación por parte de todos de la necesidad de redefinir nuestra cultura urbana para que este entorno, tan cruel a veces, no sea una desgracia para algunos de nuestros conciudadanos.
11:17 de 03/08/2012
Cada día hacemos de confidentes de los pacientes, tratamos de ahogar un poco nuestras penas con las de los demás; así a lo mejor las nuestras ya no son tan pesadas. Pero es una ardua tarea cuando la llevas a cabo por mucho tiempo, se convierte casi en una cualidad con la que "debes haber nacido" y de no ser así habrá que buscarla por todos los rincones del ser y cultivarla porque es imperdonable que un ser afligido venga por nuestra ayuda y se encuentre con un impresentable.
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Bloguero de El HuffPost
Jesús Martínez Álvarez
10:48 de 03/08/2012
La sociedad española está enferma, está entrando en depresión. Seremos los médicos los que tengamos que aplicar terapia social también. Somos los médicos los que sabemos curar y podemos aplicar prevención. Seremos nosotros los médicos de atención primaria una parte importante de la sociedad que aplique terapias y mensajes positivos para revertir esta pesadumbre de riesgo social. Estamos llamados a dar todo de nosotros y no convertirnos en los eternos llorones, no podemos descargar en nuestros pacientes nuestra ira y frustraciones, somos profesionales públicos y como tales nos debemos a nuestra comunidad.
Precioso artículo Salvador.
20:32 de 03/08/2012
Estoy de acuerdo en que la sociedad española está entrando en depresión y no le faltan razones. Estoy de acuerdo en que debemos dar lo mejor de nosotros, sobre todo en estos momentos tan difíciles. En todo eso estoy de acuerdo. Pero, dicho esto, y sin animo de polemizar, ¿te parece de verdad que somos unos llorones??, te parece de verdad que descargamos nuestras iras y frustraciones en nuestros pacientes??. Ttienes una percepción muy alejada, por lo menos, de la mía.
En mi entorno laboral y salvo excepciones que las hay, lo único que percibo es profesionalidad a puñados, y por cierto, muy por encima del político de turno que manda.
Saludos