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15/09/2014 08:41 CEST | Actualizado 15/09/2014 08:44 CEST

¿Te atreverías a cortar alimentos sobre tu tablet? Ahora puedes

SHARP

Ya es septiembre, pero no hay razón para abandonar las dieta veraniega o al menos seguir cuidando la alimentación. La tecnología puede ser un gran aliado. Chop-Syc se parece mucho a tu tablet, pero su uso es bien diferente: es una tabla para cortar alimentos interactiva.

Jamás se te ocurriría partir un tomate sobre tu tableta electrónica, pero Sharp Laboratories of Europe, la empresa que ha ideado este invento, quiere precisamente que hagas eso. Su dispositivo está diseñado para convertirse en un asistente que te ayude a controlar calorías y también en el pinche de cocina perfecto. Planea sacarlo al mercado en los próximos meses.

Además de contar las calorías que contiene el plato que se está cocinando y si estás cumpliendo con la cantidad diaria recomendada de cada alimento, el aparato funciona como una báscula que te informa al instante, mientras lo cortas, de la cantidad de alimento que tienes que agregar a la sartén o la olla. Otra de sus funciones es la de libro de cocina electrónico, que recopila recetas saludables para todo tipo de platos. Además, puede conectarse en todo momento a Internet.

Aunque a primera vista pueda resultar similar a nuestros aparatos electrónicos, hay ligeras diferencias en esta tabla de cortar interactiva que facilitan su funcionalidad. Una de las primeras dudas que surgen con esta propuesta es la resistencia de la pantalla a un proceso tan agresivo como el corte con un material afilado. La de Chop-Syc está hecha de vidrio templado, lo que hace que sea resistente a los arañazos. También cuenta con un borde de dos milímetros para evitar que se derramen los alimentos o sus jugos.

Su forma ligeramente inclinada ayuda al volcado de los alimentos sobre la superficie donde vayan a ser cocinados. Se coloca en una base recargable para no tener que mantenerla enchufada a la corriente mientras se usa y tampoco tener que recurrir a una batería interna.

La idea procede de una estudiante de diseño Siobhan Andrews, que presentó su prototipo a un concurso convocado por la multinacional bajo el nombre #GetItDownOnPaper. Solicitaban proponer ideas a través de Twitter para resolver problemas del día a día. El premio para el proyecto elegido son unas prácticas remuneradas en la sede de Sharp en Oxford.