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05/08/2015 07:57 CEST | Actualizado 05/08/2015 07:57 CEST

¿Por qué no recuerdo mis números de teléfono?

Kaspersky Lab

Antes de la era digital, cuando alguien ligaba en una discoteca y tenía la suerte de que le dieran el número de teléfono, solo tenía una opción: memorizarlo. Eran solo unas pocas cifras —en aquel entonces no había ni móviles ni hacía falta marcar el prefijo provincial— pero si había nervios, emoción o un par de copas de por medio, el proceso de memorización se complicaba. Aun así, la motivación era alta y los números quedaban registrados a fuego en el cerebro. Y ahí compartían espacio con otros datos importantes: el teléfono de casa, el del trabajo, el de la casa del pueblo y el de la tía Paqui.

Luego llegaron los teléfonos y los esfuerzos por memorizar quedaron atrás porque con sacar el móvil y apuntar el número en la agenda ya era suficiente. Ya sabes cómo continúa la historia, ¿verdad? Este es el capítulo en el que estamos: ya no somos capaces de aprender ni de recordar una serie de números y así lo ha demostrado un estudio titulado Amnesia digital, llevado a cabo por la empresa especializada en seguridad informática Kaspersky.

El trabajo, en el que se analiza cómo los diferentes dispositivos e Internet afectan a la forma en la que recordamos y aprendemos las cosas, revela que la mitad de los sujetos analizados es incapaz de recordar el número de teléfono de sus hijos o de su trabajo sin mirar la agenda de su teléfono. Estas cifras son peores para los ciudadanos británicos: el 71% asegura que no recuerda el número de teléfono de sus hijos y el 87% asegura que desconoce el número de teléfono del colegio de sus vástagos.

Los investigadores de Kaspersky aseguran que esta incapacidad para recordar números importantes se debe, básicamente, a que somos muy vagos y confiamos en exceso en los móviles y otros dispositivos para estos menesteres. Pero, aunque a muchos les parezca que llevar en el bolsillo miles de números sin necesidad de recordarlos es un adelanto tecnológico maravilloso, para los autores del trabajo puede llegar a ser peligroso.

Y no porque nos estemos volviendo progresivamente tontos, sino porque perder esa valiosa información —porque el móvil se extravíe, sea robado o porque quede inutilizado— genera un gran estrés, por lo menos para el 51% de los norteamericanos o para el 40% de los europeos entrevistados para el estudio.