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04/11/2015 07:11 CET | Actualizado 04/11/2015 15:51 CET

Alicia Giménez Bartlett y Daniel Sánchez Arévalo: "La situación política daría para un sainete o un thriller"

EFE

Si hubieran buscado una pareja complementaria no les habría salido más redondo. La escritora Alicia Giménez Bartlett y el director de cine Daniel Sanchez Arévalo, ganadora y finalista del premio Planeta 2015, esconden más puntos en común —ellos y sus novelas— de los que ningún editor hubiese imaginado nunca. Y eso resulta especialmente curioso porque no se conocían de antes, ni siquiera habían ahondado en el trabajo del otro.

"Yo había visto su primera película [AzulOscuroCasiNegro], pero él no había leído ni una puñetera novela mía. ¡Venga, reconócelo!", dice entre risas la autora. "Es para que veas lo bien que nos llevamos", continúa. "Había visto la serie [Petra Delicado] porque estaba Héctor Colomé [marido de su madre, Carmen Arévalo]", se defiende, también entre risas, el director de cine.

En el primer día de su gira planetaria se nota que entre ambos existe complicidad. Tras terminar la rueda de prensa en el Instituto Cervantes de Madrid, toca la ronda de entrevistas. "Yo creo que nos vamos a llevar bien porque no hay problema de egos, y eso es importante", asegura Giménez Bartlett mientras Sánchez Arévalo, sentado a su lado, asiente: "Nos hemos caído bien y yo creo que nos lo ponemos fácil el uno al otro". Entre ellos fluye la conversación, se escuchan y se preguntan, por lo que rápidamente la entrevista torna en un diálogo de los dos galardonados. Y de lo primero que toca hablar es del premio, para eso el Planeta es el mejor dotado de la literatura española (601.000 euros para la ganadora y 150.250 euros para el finalista).

Giménez Bartlett: Creo que haré un viaje en tren por todos los países de Kazajistán, Kurdistán...

Sánchez Arévalo: ¡Qué bonito! Viajar en tren es lo mejor para escribir.

A. G. B.: ¡Maravilloso! Otro punto en común… Sí, un viaje extraordinario por sitios poco conocidos. Esa sería una de mis ilusiones.

D. S.A.: Yo llevo dos años con la novela, sin ningún otro ingreso. He llegado con el agua al cuello, así que para vivir.

2015-11-03-1446581721-9200537-portada_hombresdesnudos_aliciagimenezbartlett_201510211808.jpgHombres desnudos y La isla de Alice son los títulos de sus obras. En la primera Giménez Bartlett sale de su registro habitual —el género policíaco— para construir una novela "existencial, social y tirando a borde" en la que sus personajes se ven azotados por una crisis, la actual, que no ha dejado a nadie al margen y que lleva a su protagonista, un joven treintañero, a adentrarse en el mundo de la prostitución masculina.

D. S.A: La crisis ha dado un palo enorme a la cultura y tampoco ha ayudado el Gobierno, todo sea dicho. No se han dado cuenta de que preservar la cultura es fundamental para la sociedad. Se ha ido dejando de lado todo lo que tiene que ver con ella. Antes he estado con la vicepresidenta [Soraya Sáenz de Santamaría acudió a la presentación] y hubo un momento en que le pregunté si no iban a bajar el IVA cultural. 'No, bueno, sí…'. No se le da importancia a lo fundamental, que es cultivarse, y en ese sentido yo digo que la crisis nos ha afectado. Además, hay que pensar que hay muchísimas familias que dependen de esto, no sólo es el glamour que rodea actores y directores. Yo soy de los que defienden que hay dos fundamentales: la Sanidad y la Educación, pero como le decía a la Vicepresidenta: 'Un poco de cariño'.

A. G.B.: A mí me ha afectado menos porque tengo más años, estoy en un momento de mi carrera más avanzado y mis novelas se venden también en otros países. Eso no quiere decir que no la haya vivido en mi entorno.

Ha salido el asunto de la política y el panorama actual, con las elecciones ahí al lado y con Cataluña más revuelta que nunca, invita a hablar del tema.

A. G.B.: Lo de Cataluña ha sido un golpe para los que amamos Cataluña, hablamos catalán y estamos bien integrados. Yo pensé que nunca diría nada en contra de ningún movimiento autonomista pero empiezo a estar muy sobrepasada por todo lo que está sucediendo y empiezo a estar muy en contra. Me duele extraordinariamente.

D. S.A: A mí por otro lado, dentro de la situación tan crítica que se vive, me gusta esta especie de ruptura del bipartidismo, de la aparición de nuevas formas. El otro día disfruté muchísimo con el debate de Albert Rivera y Pablo Iglesias con Jordi Évole. Veo dos chavales que, puedo estar de acuerdo o no, pero son savia nueva, tienen ideas... Se agradece que se haya abierto un poquito el abanico y tengo la ilusión de que todavía pueden llegar vientos nuevos o que puede hacer que se pongan las pilas los otros.

A. G.B.: La verdad que la situación política está como para hacer un sainete.

D. S.A: O un thriller total.

A. G.B.: Los hermanos Álvarez Quintero se iban a poner de moda otra vez.

D. S.A: Yo siempre digo que qué pena que Aaron Sorkin sea americano y haga las películas o las series que hace en EEUU porque aquí hay un material absolutamente apasionante. Creo que es fascinante desde el punto de vista cinematográfico. Mira, de repente, han hecho una película sobre la declaración de Bárcenas [B, la película].

A. G.B.: ¡Y sin guión!

D. S.A: Es la transcripción literal de sus dos horas de declaración y la ves y te quedas embobado.

A G.B.: Aquí tú y yo sobramos.

D. S.A: Sí, totalmente.

Ríen cuando dicen esto y se ponen algo más serios cuando empiezan a hablar de trabajo. Tanto uno como otro están inmersos en la lectura de la obra de su compañero. Sánchez Arévalo va algo más retrasado —se define como lector lento porque se distrae muchísimo— pero hay cosas que ya le han enganchado de la historia de Irene y Javier, protagonistas de Hombres desnudos.

D. S.A: Me gustan mucho las voces internas de los distintos personajes, la capacidad que tienes de cambiar de uno a otro y que el lector entre en ese código.

A. G.B.: Es una novela muy reflexiva con diálogos muy sutiles, muy punzantes. De repente aparecen y te centran la atención, luego continúa otra vez el relato.

D. S.A: Además es una historia muy cinematográfica.

A. G.B.: Yo me vería incapaz de adaptarla.

D. S.A: Pues tu libro tiene una peli. Con ese material en dos semanas te escribo un guión.

A. G.B.: ¡Qué dices…!

A Giménez Bartlett le da vértigo pensar en la posibilidad de adaptar su novela al cine, mientras que Sánchez Arévalo no lo descarta hacerlo en un futuro con la suya. Ahora mismo lo ve imposible. "Sería muy cara y complicada de levantar", asegura ante la cara de asombro de su compañera. "Serían dos o tres años mínimo, es una peli extranjera [la historia se desarrolla en Robin Island, en Massachusetts], habría que buscar financiación fuera de España, buscar una gran actriz para interpretar a Alice y que levante el proyecto… Si ahora mismo viene alguien que me dice que le gusta y quiere llevarla al cine, es bastante probable que le diga 'toma'", asegura el director.

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"Lo que sí que voy a hacer es volver a escribir. No sé cuánto tardaré porque requiere un nivel de compromiso y exigencia más grande que escribir un guión o rodar una película. Tengo que encontrar las condiciones perfectas y la historia perfecta para que ocurra, pero ojalá vuelva a ocurrir porque he sido feliz escribiendo", revela. "He sentido que volaba. Por eso me ha gustado y me he enganchado tanto", continúa el guionista, director y ahora también escritor, que minutos antes contaba en la rueda de prensa que escribir La isla de Alice le sirvió para sobrellevar la enfermedad y muerte de Héctor Colomé. "Alice trataba resolver qué hacía su marido Chris en aquella isla horas antes de morir en un accidente de tráfico en lugar de estar en Yale como le había dicho, y yo trataba de terminar la obra".

D. S.A: Me ha enganchado peligrosamente. Si me ocurriera un fenómeno como el de María Dueñas, que vendiese más de un millón de ejemplares, igual mandaba a tomar por culo al cine, literalmente.

A. G.B.: ¿En serio? Lo dices pero no lo piensas…

D. S.A: ¿Tú crees? No sé…

A. G.B.: Lo echarías de menos siempre. Yo creo que sí.

D. S.A: Sí, igual sí.

A. G.B.: Sé sincero. Tú tienes ahí un…

D. S.A: No sé. Es que cada vez me gusta estar más encerrado en mí mismo. Soy como mi padre, lo que pasa es que mi padre tiene 80 años y yo tengo 45.

2015-11-03-1446583816-4611741-portada_laisladealice_danielsanchezarevalo_201510211804.jpgSánchez Arévalo reconoce que el personaje más autobiográfico de la obra es Olivia, la hija de seis años de Alice y el difunto Chris. "Yo he sido un niño muy muy neurótico. A los seis no, pero a los 10 me dio un ataque de ansiedad y pensé que estaba muriendo y desde entonces me convertí en un chaval obsesionado por la muerte. He volcado todo lo que tiene que ver conmigo en la niña. Yo no cuento cosas pero casi".

Si bien en este personaje hay parte de él, han sido las mujeres de su vida las que le han ayudado a meterse en la mente femenina de este "thriller doméstico hiperrealista y de corte intimista", como él lo define. Resulta curioso porque Sánchez Arévalo escribe desde la perspectiva de una mujer, mientras que Giménez Bartlett lo hace principalmente desde la del hombre.

S.A: Meterme en la piel de una mujer no me ha costado nada, sí más tener que hacerlo en el de una madre y para eso me he fijado en una red de madres, entre las que está mi hermana. Ella tiene una niña de seis años y acaba de tener otra, o sea que es exactamente igual que Alice. Me he nutrido mucho de lo que le pasa, cómo vivió el primer embarazo, cómo vivió el segundo, lo que es llevar a cuestas un bebé hagas lo que hagas… Y luego está internet. Me he pasado meses y meses leyendo en foros de mujeres.

G.B.: Yo no he contratado a ningún chico de alterne porque pienso que muchas veces cuando estás muy cerca de un tema es cuando lo describes peor. Sin embargo he conocido a chicos de alterne, educados, guapos, muchas veces con formación universitaria (como Javier) y te dicen l que es una situación transitoria, que todo pasará…

Ninguno de los dos conocía el final de su obra cuando se pusieron delante del teclado por primera y fueron resolviendo el misterio de la mano de sus personajes según avanzaba la historia.

A. G.B.: Lo supe en la página 212 exactamente [con ironía].

D. S.A: Sabía cuál debía ser su evolución personal de Alice y su estado mental al final, pero no tenía claro qué iba a pasar para que llegar a ese momento.

A. G.B.: Al final hay una especie de destino de los personajes y entonces ves que no hay otra salida. Piensas en las alternativas y ves que no tienen sentido.

D. S.A: Yo es que he ido muy de la mano también de Alice y sabía que había una cuestión por resolver que era qué hacía ahí Chris. Creo que lo descubrí a mitad de la obra y reconozco que fue un gran alivio. Fue como ver tierra al fondo.

Ahora les queda disfrutar del premio para volver pronto a sus registros habituales. "Tengo ganas de rodar, de escribir con imagen y Alicia también tiene ganas de volver a Petra porque lo ha dicho muchas veces", asegura el director mientras la novelista asiente. "Aún no tengo la idea pero la tendré", añade la autora.

A. G.B.: No dejaría nunca de escribir. Me pongo de muy mal humor.

D. S.A: A mí me pasa igual, aunque tuviese millones, no dejaría de contar historias. Tengo una sensación de pérdida de tiempo cuando no estoy pariendo, es brutal.

También en esto tenían que coincidir.

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