Moncloa saca pecho: "Hemos dado en el clavo"
Sánchez marca la agenda y el PSOE ve "otro ánimo" entre sus bases tras el choque con Trump. El presidente sigue sin llamar al PP e irá al Congreso tras las elecciones de Castilla y León.

En Moncloa no esconden su satisfacción, por no decir su euforia. Creen que Pedro Sánchez "ha dado en el clavo" con su rotundo rechazo a la guerra y su envite con Donald Trump, el presidente de Estados Unidos. Y la prueba, arguyen, es que algunas cancillerías europeas ya empiezan a moverse en línea con la posición inicial de España, y señalan especialmente a Italia. "Desde el primer momento, en el lado correcto, le pese a quien le pese", en palabras de un ministro.
La semana fue redonda para los intereses del Ejecutivo, o así lo interpretan internamente, más allá de que se reconozca la gravedad del contexto internacional y las dudas sobre sus consecuencias. No solo es que Sánchez haya mantenido el control de la agenda política y mediática, es que en su equipo se muestran convencidos de que "la gran mayoría de españoles" apoyan su posición, como recogió el viernes un sondeo de El País.
"Es una posición coherente con lo que hemos dicho siempre, como ya demostramos siendo los primeros en rechazar el genocidio en Gaza", arguyen en Moncloa. Aunque, a micrófono cerrado, se reconoce también que el choque con Trump ha sido visto como "una oportunidad" para poner el foco allí donde Sánchez se siente más cómodo, como es la esfera internacional.
"Vamos a ser el faro de la dignidad", se ha llegado a decir en el Ejecutivo, lo que demuestra ese estado de exaltación. Por lo pronto, Sánchez ha logrado que el lado de Sumar se alinee con sus posicionamientos —cosa que no siempre ocurre— y que la izquierda en general aplauda su determinación. No así el Partido Nacionalista Vasco, con una fluida interlocución con la patronal, muy preocupada con que Estados Unidos pueda tomar represalias.
Ahora, Moncloa busca que las fichas en el tablero internacional caigan del lado de Sánchez. "Los verdaderos aliados se deben apoyo mutuo en tiempos de conflicto, pero no obediencia ciega por un camino temerario", escribió el presidente en The Economist, mientras otras cabeceras de renombre también han destacado su posicionamiento. Según las fuentes consultadas, las llamadas desde Moncloa se han sucedido en búsqueda de apoyos en otras partes del mundo.
Con el viento a favor, rápidamente se volvió a especular en los mentideros políticos sobre la posibilidad de un adelanto de las generales, tal y como dio cuenta El HuffPost. Si bien, en Moncloa alejan esa posibilidad y prefieren reconfortarse con la idea de que Sánchez ha recuperado el oxígeno político perdido en este inicio del curso político. "No hay ninguna señal de elecciones. Lo que hay es un Gobierno que, en las cosas importantes, está a la altura", repiten las fuentes consultadas.
El impacto en Castilla y León
Los comicios que sí están convocados son los de Castilla y León, el próximo día 15. Y el PSOE no va a dudar en usar "el no a la guerra" para animar a los suyos e intentar poner en apuros al PP. "El ánimo es otro. Nuestra gente está orgullosa de que hayamos plantado cara a Trump", dicen en el territorio. Misma percepción tienen en Ferraz: "Hemos vuelto a conectar con la gente. Si pasan de la abstención a votarnos, la remontada es posible".
No opinan igual en el Partido Popular, que limita el impacto que la posición de Sánchez sobre Trump pueda tener en los comicios de Castilla y León. Sus encuestas, al menos hasta el viernes, no recogían "variaciones sustanciales". Y en el primer debate electoral la cuestión tan solo se coló de soslayo, pero en ningún caso centró las intervenciones. Si bien, a diferencia de lo ocurrido en Extremadura y Aragón, aquí el PSOE aguantará mucho mejor el envite de las urnas, lo cual podría permitir a Sánchez cierto respiro.
Sin interlocución PSOE-PP
No será hasta después de dichas elecciones cuando Sánchez acuda al Congreso, a finales del mes en curso, para explicar la posición de España ante el conflicto. Antes, el Gobierno ya ha enviado el buque de guerra más avanzado de la Armada en defensa de Chipre, pero sin pedir la autorización de la Cámara. Extremo que reclama el PP, acogiéndose a la ley de Defensa Nacional, pero que el Ejecutivo asegura que no es obligado. "El Ejército no es suyo, es de todos los españoles", se revolvió Alberto Núñez Feijóo.
A pesar del movimiento de esa fragata o del rescate de compatriotas en las zonas de conflicto, no ha habido contacto entre el presidente y el jefe de la oposición. Ni una sola llamada, tampoco de los equipos. José Manuel Albares, el ministro de Exteriores, llegó a echarle en cara a Feijóo que no fuera él quien le llamara, y censuró la conversación que hace escasos días mantuvo con Marco Rubio, el secretario de Estado de Trump. "Fue Rubio el que quiso mantener esa llamada", destacan en Génova.
En Génova no creen que Sánchez haya medido bien "las consecuencias económicas" del conflicto, que podrían derivar en malestar social. Aunque algunas voces del partido reconocen que "no estando en el Gobierno" es muy difícil tener un papel relevante. "Sánchez nos quiere situar con Trump, siempre polarizando. Es un conmigo o con él y sin la mera cortesía de llamarnos e informarnos", en voz de un miembro de la cúpula.
Algunos veteranos del partido rememoran con espanto las protestas de 2003 contra Aznar. Una posibilidad, la de volver a las calles, que algunos socialistas ya alimentan, aunque ahora son ellos los que están en el Gobierno, por lo que la situación no es la misma. "No a la guerra", le gritaron al expresidente del PP esta semana en Albacete.
