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30/03/2018 12:03 CEST | Actualizado 30/03/2018 12:04 CEST

Silvia Leal: "Dentro de dos años hablaremos más con robots que con nuestras parejas"

La 'influencer' explica cómo el desarrollo tecnológico cambiará nuestro modo de vida.

El HuffPost

La tecnología lleva años revolucionando nuestras vidas. El ritmo de cambio es tan vertiginoso que especialistas como Silvia Leal, influencer, doctora en Sociología y experta en Innovación, Tecnología y Transformación Digital prevé que "en 2020 los humanos hablaremos más con chatbots —programas informáticos con los que es posible mantener una conversación— que con nuestras parejas".

Es una predicción basada en la estadística. La transformación es tal que, "según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), en 2030 el 85% del empleo que conocemos habrá desaparecido y estará automatizado", aclara. Esta evolución afecta también a la vida social, un plano en el que se mueven los chatbots.

"La relación con la tecnología es una de las cosas que más va a cambiar nuestra vida porque ya no solo llevaremos el móvil todo el día, sino que nos relacionaremos con él desde un punto de vista más humano. Lo haremos de una manera más natural, sin pensar ni darnos cuenta de que hablamos con un robot", analiza Silvia Leal.

Imaginemos entonces una inteligencia artificial bien programada que ayude a nuestros hijos, por ejemplo, a hacer los deberes y que pueda detectar problemas. "Ya hay aplicaciones y son gratuitas, te ayudan a detectar los puntos débiles. Cambian la manera de relacionarse con la tecnología y se hacen adictivas igual que el móvil. Aquí entra la conciencia que debemos tomar de que todo esto está pasando y de que no podemos sustituir una cosa por otra". Según Leal, siempre es preferible hablar con un amigo, por ejemplo sobre fútbol, que con un robot. Aunque, "¿y si el amigo no está? Son nuevas opciones que la gente tiende a criticar, pero lo importante es el uso que se le de". La influencer explica también el caso de sus hijos, que de momento sólo utilizan la tablet para aprender matemáticas.

El riesgo de que una persona se enamore de un sistema tecnológico, como en la película 'Her', no debería hacer que dejemos de apoyar que este tipo de tecnología despegue".

El valle inquietante explica por qué no podemos enamorarnos de un robot

En este nuevo panorama también existen los extremos, pero no dejan de ser eso: una posición radical. "La gente se enamora de ellas, pero aquí tiene que entrar el sentido común. Tenemos que educar a la sociedad desde el principio. El riesgo de que una persona se enamore de un sistema tecnológico, como se ha visto por ejemplo en la película Her, no debería hacer que dejemos de apoyar que este tipo de tecnología despegue", aclara.

Sobre este tipo de casos, existe una teoría que explica por qué un humano no puede enamorarse de un robot. El valle inquietante es una teoría formulada en 1970 por el experto en robótica Masahiro Mori. El japonés desarrolló una hipótesis de base matemática que muestra la respuesta emocional de un humano frente a una máquina. "Según esta teoría, los robots demasiado realistas nos producen repulsión. Al principio generan curiosidad, simpatía, ganas de interaccionar con ellos, pero cuando se parecen mucho a nosotros nos dan asco", explica Silvia Leal.

"Por temor a morir, por temor a ser sustituidos, porque al final plantea un problema de identidad: si te identificas tanto, ¿qué te hace diferente a una máquina? También entra aquí la teoría de la supervivencia de la raza, porque los robots no garantizan la descendencia. Así bajan las probabilidades de que puedas querer a un robot como pareja. Aunque es verdad que las personas en su sano juicio no se enamoraran de un robot", añade. Seguramente por ello, aún no existe, o al menos no se conoce, un término que se refiera a este "amor irracional", aunque "hay personas que se han enamorado de pájaros", dice en referencia al inventor Nikola Tesla, que confesó haberse enamorado de una paloma.

La tecnología y su relación con los humanos ha avanzado tanto que los robots ya son capaces de hacernos creer que son personas de carne y hueso. De hecho, en 2014, una máquina bautizada como Eugene Goostman logró convencer a un grupo de jueces de que estaban hablando con un joven ucraniano de trece años. "Ese joven que adoraba las canciones de Eminem y que odiaba La guerra de las galaxias era un programa informático desarrollado en 2001 por dos jóvenes investigadores de Europa del Este".

Robots para eliminar el sentimiento de soledad

¿Quiere decir todo esto que la tecnología nos empujará a vivir más aislados? Según la influencer, depende de cómo eduquemos a la sociedad. "La tecnología también puede potenciar las emociones. Aquí entra la robótica social y empática, como Pepper, un robot que lee tus emociones. O, Kirobo, un robot usado en el espacio para que los astronautas no se sintieran solos. Eso no quiere decir que el astronauta no quiera ver a sus hijos".

Aunque los riesgos están presentes, no está en manos androides controlarlos. "Si eres una persona con pocas habilidades sociales preferirás estar con el robot. Por eso es importante que esta robótica se programe con ayuda de sociólogos y psicólogos, para que desarrollen las habilidades que no tienen esas personas". Los robots también pueden ayudarnos a desarrollar nuestras capacidades emocionales: desde potenciar la capacidad de concentración de los niños a ayudar a ligar a un adulto. "De ahí a que te quieras ligar a un robot... Eso ya es otro tema", bromea.

Tay, el robot de Microsoft, tuvo que ser desactivada 24 horas más tarde porque se volvió racista. Los 'bots' van aprendiendo según el contenido del entorno y según lo que les vayas sugiriendo".

Otro de los riesgos potenciales es que la robótica se puede volver en nuestra contra. Silvia Leal se refiere al campo militar: "Siempre tiene detrás la mente de un humano que lo está utilizando para lo que no debe. Eso hay que regularlo y perseguirlo. A mí también me preocupa incluso lo de los drones asesinos...". Para ello, pone como ejemplo a Tay, el robot de Microsoft que tuvo que ser desactivada 24 horas más tarde porque se volvió racista. "Los bots van aprendiendo según el contenido del entorno y según lo que les vayas sugiriendo", asegura. Esto también explicaría el fenómeno de las fake news alimentadas por robots. "Son creación humana y se corrompen con los humanos".

Que el presente y el futuro esté marcado por la tecnología no significa que debamos abandonar el estudio de las humanidades o los hobbies relacionados con las letras. De hecho, el cine y la literatura han inspirado en muchas ocasiones esas nuevas tecnologías. Además, como explica Leal, "detrás de la inteligencia artificial hay personas que entienden cómo funciona un cerebro humano. Google está contratando a muchos filósofos". Es el campo de la robótica empática, programada por un técnico con la ayuda de un psicólogo o sociólogo. "Las carreras se tienen que enfocar en un contenido, pero tienen que ser tecnológicas: un médico, por ejemplo, debe saber cómo se imprime en 3D. Nuestro sistema educativo está muy pasado", reitera.

"El problema de la realidad aumentada es la inteligencia reducida"

La tecnología permitirá también generar emociones en los humanos. Los libros que están por venir nos permitirán sentir lo mismo que los personajes de la historia gracias a la incorporación de 150 leds, a los cambios de temperatura, la vibración... "El miedo tiene reacciones físicas medidas, por lo que es posible", asegura. Entonces, ¿esto fomentará que dejemos de leer o ver cine? "Suelo decir que el problema de la realidad aumentada es la inteligencia reducida", bromea. "Porque si tienes una tecnología que aumenta la percepción de tus sentidos, quizás reduces tu capacidad de sentir y, ¿para qué vas a leer si hay algo que te lo transmite de otra manera? Si hay algo que te hace sentir el doble, el problema es el vicio. Lee una novela normal también y desata tu imaginación".

Suelo decir que el problema de la realidad aumentada es la inteligencia reducida. Porque si tienes una tecnología que aumenta la percepción de tus sentidos, quizás reduces tu capacidad de sentir".

Impresión en 3D de órganos, recopilación de información sobre enfermos que están en lugares diferentes del planeta para encontrar una cura a enfermedades raras, chatbots que ayudan a reducir la mortalidad de los ancianos que sienten soledad extrema (la sensación de soledad extrema, según la Organización Mundial de la Salud, impacta en un 19% sobre las probabilidades de morir), o un robot sincronizado con un médico para atender a personas en zonas rurales son algunas de las utilidades que se les da a la tecnología y la robótica aplicada a la Sanidad.

Es cierto que, actualmente, tal y como relata Leal, tenemos una relación con las máquinas un tanto artificial: "Cuando quiero que el móvil busque algo entro en Google y escribo. Con la llegada de los chatbots pasamos a tener una relación con lenguaje natural, olvidamos si estamos hablando con una máquina o con una persona, porque me puedo comunicar igual. Nos comunicamos con más naturalidad, pensando menos, y le decimos que ponga la radio, que resuelva un problema en el banco o que pida una pizza". Lo que, en definitiva, explica esa afirmación inicial: que en 2020 hablaremos más con chatbots que con nuestras parejas.

"La delantera la lleva China, pero tenemos emprendedores locales muy buenos, con serios problemas financieros. En este sentido el liderazgo está muy descentralizado. El ingenio está en todas partes, y luego ya están nuestros políticos", explica. Pero los cambios, añade, empezarán a notarse con mucha más fuerza en 2020, dentro de solo dos años: "Es el momento que se ha marcado para muchas subvenciones y ayudas. Será un año muy interesante".

Al final, lo importante es que no pongamos límites a los avances. Porque la realidad aumentada permite también que una persona paralítica pueda sentir lo que es volar con unas gafas y con un dron, gracias a un proyecto desarrollado en Francia. "La gente en esas condiciones se emociona al experimentarlo. ¿Quién tiene derecho a parar esto existiendo estas opciones?".

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