POLÍTICA
01/05/2021 16:28 CEST

Lo que le piden los sanitarios al (nuevo) Gobierno de la Comunidad de Madrid

Reclaman más inversión en Sanidad para igualarse a la media española y cubrir la falta de profesionales que, ante las malas condiciones, "huyen" a otras regiones.

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Varios sanitarios, durante una concentración frente al Ministerio de Sanidad en Madrid, pidiendo una mejora de las condiciones laborales el 20 de abril de 2021.

Todo podría resumirse en una palabra: financiación. Atención Primaria vendría después, y a continuación, Salud Pública. Los sanitarios de la Comunidad de Madrid han identificado al milímetro los puntos débiles del sistema en la región, que se han evidenciado con la crisis del coronavirus pero vienen de antes, de una década de recortes en la que Madrid se ha convertido en la comunidad autónoma que menos invierte en sanidad de toda España con respecto a su PIB, apenas un 3,7% frente al 5,6% nacional.

Si tuviera que hacer una sola petición de cara a las elecciones del próximo 4 de mayo, Marciano Sánchez Bayle, médico pediatra y portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), pediría “que cambien los responsables de la Sanidad madrileña, que ha sido un desastre tremendo en los últimos años, y especialmente durante la pandemia”. Ya en segundo lugar, Sánchez Bayle reclamaría “más inversión”. “Para tener el promedio del presupuesto por habitante y año que tienen el resto de comunidades autónomas del país, haría falta un presupuesto de 2.500 millones de euros más de lo que hay en estos momentos”, señala.

La Comunidad de Madrid tiene prorrogados desde 2019 sus presupuestos, que ascienden a un total de 20.072 millones de euros, de los que 8.106 van para sanidad. Comparando el gasto per cápita en sanidad por comunidades, Madrid se sitúa en penúltimo lugar con una media de 1.340 euros por habitante, sólo por delante de Andalucía (1.262), pero muy por detrás de País Vasco (1.873 euros), Asturias (1.763), Navarra (1.694) y de la media española, 1.486 euros.

La Sanidad madrileña ha sido un desastre tremendo en los últimos años, y especialmente durante la pandemia

Madrid también tiene el triste récord de contar con menos centros de Atención Primaria por población 6,3 por cada 100.000 habitantes, cuando la media en España es de 27,8—, y eso se traduce en una peor calidad de las consultas y en un mayor agotamiento de los profesionales. “Estamos maltratados por parte de la Administración, con unas agendas desmedidas y sin control absoluto de la demanda”, denuncia Julián Ezquerra, médico de familia y secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS). “Los médicos no pueden ver a los pacientes en 3 minutos. Esto se tiene que terminar”, pide.

La “huida” de los sanitarios a otras comunidades

La carga de trabajo y la falta de reconocimiento está haciendo que los médicos “huyan de la Comunidad de Madrid, o a la privada, porque no se sienten bien tratados”, asegura Ezquerra. 

Ese mismo verbo —‘huir’— es el que utiliza Ricardo Furió, portavoz del sindicato de Enfermería SATSE Madrid, para hablar de la situación en su sector. “Las enfermeras están huyendo. Nos quedamos sin profesionales porque no nos tratan nada bien”, lamenta. “En este año no nos hemos sentido protegidos ni respaldados; al contrario, nos hemos sentido explotados, y se nos sigue explotando”, apunta.   

Las enfermeras están huyendo. Nos quedamos sin profesionales porque no nos tratan nada bien

Furió explica que la “huida” se debe a que en Madrid los profesionales sanitarios “cobran menos que en otras comunidades, cuando aquí el coste de vida es mucho mayor”. “Pedimos un aumento retributivo para ponernos al nivel de otras comunidades. Si tratas bien a tus profesionales, les ofreces buenas condiciones, contratos de un año mínimo y seguridad laboral, la gente no se va”, dice.

En este sentido, también menciona la situación del Hospital Enfermera Isabel Zendal, construido como emblema de la gestión de la pandemia por parte de la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, y que todavía no cuenta con plantilla propia. “Un hospital no puede nutrirse de profesionales de otros centros”, se queja Furió. “Pedimos que el Zendal tenga su propia plantilla. La gente no quiere un contrato covid de seis meses, como se han hecho”, recalca.

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Una fisioterapeuta da rehabilitación a un paciente con covid en el Hospital Zendal de Madrid.

La lista de reclamaciones de las enfermeras es tan extensa que SATSE las ha recogido en un documento de más de cien reivindicaciones que han hecho llegar a los partidos políticos que se presentan a las elecciones de la Comunidad de Madrid este 4 de mayo. Entre ellas están la recuperación de la jornada de 35 horas semanales —en lugar de las 37,5 actuales— y un aumento de ratios de personal, tanto fisioterapeutas como enfermeras. “La Comunidad de Madrid es una de las que menos enfermeras por 100.000 habitantes tiene en toda España”, denuncia Furió. 

Atención Primaria, la “eterna olvidada”

SATSE tampoco aprueba la manera en que se ha gestionado la vacunación en la Comunidad de Madrid, y considera que se ha estado “mareando” a pacientes y a profesionales al pasar de vacunar en grandes espacios y centros de salud a hacerlo en hospitales. “Atención Primaria lleva todos los años las campañas de vacunación de gripe con un éxito extraordinario, están capacitados y saben organizarlas; no sé por qué no han dejado que lo organicen ahora”, plantea Furió. “¿Que hace falta personal? Claro que sí: hay que reforzar la Atención Primaria”, zanja.

No me importa que me aumenten un 2% o un 3% de impuestos si va destinado a sanidad y a educación pública

Reforzar la Atención Primaria es lo que llevan grabado a fuego todos y cada uno de los profesionales consultados, incluso los que no trabajan en ese ámbito. Javier Ortega, cirujano general en el Hospital del Tajo en Aranjuez y delegado sindical de AMYTS, se va a casa “hecho polvo” cada vez que visita los centros de salud de su zona y habla con los médicos de primaria. “Les veo las caritas, la preocupación y el cansancio, y es insoportable”, reconoce. “Yo soy cirujano y debería tirar para lo mío, los hospitales, pero veo que los centros de salud son lo primordial y han estado durante muchos años olvidados”, lamenta. 

Ortega tiene claro cómo se soluciona este problema: “Invirtiendo”. “A mí no me importa que me aumenten un 2% o un 3% de impuestos si va destinado a sanidad y a educación pública. Yo firmaría”, asegura el médico.  

La labor “silenciosa” de los médicos de familia no vende titulares

Los sanitarios calculan que más de un 85% de las necesidades de los ciudadanos en materia de salud se resuelven en Atención Primaria, pero todo esto ocurre de manera “silenciosa”, sin medios de comunicación alrededor ni visitas de políticos inaugurando salas. En el mundo de la Sanidad, lo que deslumbra, lo que genera interés para los políticos, son los grandes hospitales, los trasplantes, las grandes tecnologías o el robot Da Vinci”, ilustra Julián Ezquerra. “Cada día, miles y miles de problemas se resuelven en Atención Primaria, pero eso no llama la atención. Nadie publica: ‘Hoy un médico ha diagnosticado a un diabético hipertenso con una crisis hipertensiva’. No, no, lo que vende es ‘hoy se ha hecho un trasplante multiorgánico en La Paz’”, sostiene el médico.

Nadie publica: ‘Un médico diagnostica a un diabético hipertenso con una crisis hipertensiva’. Lo que vende es: ‘Hoy se ha hecho un trasplante multiorgánico en La Paz’

Ezquerra lamenta que “Madrid no ha apostado nunca por la Atención Primaria, la gran olvidada”, y da una cifra: “Mientras que, de media, el 14% del gasto total en Sanidad en España va a Atención Primaria, en Madrid estamos en un 11,5%”. “Si no se hace rápidamente un esfuerzo para recuperarla y dotarla de medios y de personal, está condenada a la desaparición”, advierte. 

El médico reconoce la “importantísima” labor que se lleva a cabo en los hospitales, pero hace hincapié en el trabajo esencial de la Atención Primaria en cuestión de “prevención de la enfermedad, educación sanitaria, diagnóstico precoz y resolución de la mayoría de los problemas de salud de los ciudadanos”. “Los políticos no quieren entender que esto es más importante, o tan importante, como lo otro”, señala Ezquerra. 

Hospitales “que se caen”

Y, aun así, los hospitales de la comunidad tampoco están en su mejor momento, aclara Julián Ezquerra. “Se han construido muchos hospitales nuevos, pero el resto están que se caen”, exclama el médico, que en concreto cita La Paz, el Doce de Octubre y el Gregorio Marañón. Marciano Sánchez Bayle añade, además, que “hay que recuperar las 1.200 camas hospitalarias que se cerraron” en la pasada década en la región, y el antiguo Hospital de Puerta de Hierro, que a día de hoy continúa cerrado y deteriorándose. 

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Una manifestante, con un cartel que pide 'más personal en los centros' sanitarios, durante una concentración en la Puerta del Sol en defensa de la sanidad pública, el 17 de abril en Madrid.

Hablando de recuperar, ahora también toca retomar la actividad quirúrgica que se perdió durante la pandemia, recuerda Sánchez Bayle. Se calcula que entre los meses de marzo y agosto de 2020, los hospitales de la Comunidad de Madrid dejaron de realizar 93.001 operaciones, siendo abril el peor mes, en el que se anularon el 85,8% de las cirugías programadas, 33.473.

La Salud Pública, infravalorada incluso en pandemia

Por último, los sanitarios se acuerdan de otro sector olvidado: la Salud Pública, esa que se ha encargado —y se encarga— de la vigilancia epidemiológica durante la pandemia, pero cuya labor es mucho más amplia. “Tiene poco personal, pocos medios y está muy desconectada de la atención sanitaria”, describe Sánchez Bayle. Javier Ortega, de AMYTS, es incluso más gráfico: “Son cuatro gatos y no tienen medios. Antes de la pandemia sobrevivían, pero ahora mismo están desbordados”.

Pedro Gullón, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, corrobora lo que cuentan sus compañeros. Si él tuviera que hacer una sola petición al próximo Gobierno de la Comunidad de Madrid, sería la creación de “una agencia de Salud Pública madrileña”, similar a la que existe en otras comunidades, entre ellas Cataluña. Gullón considera que la actual Dirección General de Salud Pública —cerrada en tiempos de Esperanza Aguirre y recuperada después— es insuficiente, y se necesita una estructura “más estable”, con “mayor cuerpo” y que pueda dar “asesoría técnica a los diferentes actores políticos” de forma independiente.

Son cuatro gatos y no tienen medios. Antes de la pandemia sobrevivían, pero ahora mismo están desbordados

Aunque pudiera parecer que después de una pandemia se habría reforzado la plantilla de epidemiólogos en la región, Gullón niega la mayor. “No ha habido cambios estructurales a largo plazo pensando en Salud Pública”, apunta. “Hay muy pocos epidemiólogos de área en Madrid. Con el coronavirus, este número se ha aumentado un poco con residentes, pero se les ha hecho un contrato covid”, explica. Es decir, los nuevos epidemiólogos tienen un contrato temporal vinculado a la pandemia, lo cual hace sospechar que no han venido para quedarse. “Da la impresión de que todo es bastante momentáneo y de que el aumento de personal no va a ser permanente”, señala Gullón.

El epidemiólogo lamenta que la Administración no tenga más perspectiva de miras para darse cuenta de que la Salud Pública va más allá de “frenar una emergencia”, y que también se encarga de “trabajar en otros brotes, de tuberculosis o hepatitis, y en otras enfermedades que no son infecciosas y que tienen que ver con desigualdades sociales, enfermedades crónicas o con cáncer”.

“Antes de la pandemia, los epidemiólogos no estaban rascándose la barriga”, ilustra Gullón. Ahora el objetivo debería ser “no sólo manejar el covid, sino expandir la salud pública”, defiende. 

“Hace falta presupuesto y voluntad política”

Javier Ortega, cirujano general en el Hospital del Tajo en Aranjuez, recuerda que antes de la pandemia siempre había defendido que la Comunidad de Madrid tenía “la mejor sanidad y los mejores sanitarios”, y desde hace un año se le “ha ido al traste todo ese orgullo”. De la calidad de sus compañeros, Ortega sigue convencido, pero ahora añade algo más a esa ecuación: “El cansancio”. “Estamos agotados, estamos desmotivados, nos pagan con traslados forzosos al Zendal, los residentes quieren irse a Castilla-La Mancha porque allí les ofrecen un contrato mucho mejor... Estamos perdiendo recursos humanos de profesionales que hemos formado y se nos están yendo”, resopla el médico.

 

Con él coincide su compañero Juan Ezquerra, médico de familia y secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS). “No podemos estar permanentemente con el espectáculo de listas de espera interminables que no tenemos capacidad para abordar por falta de profesionales”, denuncia.

 

Ezquerra exige un cambio al próximo Gobierno que resulte de las elecciones a la Asamblea de Madrid este 4 de mayo. “Salga quien salga, queremos una sanidad bien financiada, que se mejore toda la infraestructura que se encuentra en una situación deplorable, y que se contrate a plantillas acordes a las necesidades”, enumera. 

 

Para Ezquerra, el esfuerzo que hay que hacer para reflotar la sanidad en la Comunidad de Madrid es “grandísimo”. En cambio, Marciano Sánchez Bayle, presidente de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), le lleva ligeramente la contraria. Sánchez Bayle asegura que para revertir la situación de la sanidad madrileña hay que hacer “algunas cosas que no son difíciles y que se pueden conseguir en plazos breves”. “Pero hace falta presupuesto y voluntad política —matiza—; y estas dos cosas han fallado”.

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