Un sargento ucraniano explica lo que cuesta llegar a la "línea cero" del frente: "Es como Misión Imposible. Cada paso, cada 200 metros, hay que coordinarlo"
El militar asegura que avanzar apenas unos cientos de metros hacia la primera línea puede llevar días de preparación por la amenaza constante de los drones rusos: "Cada paso, cada 200 metros, hay que coordinarlo".
En la guerra de Ucrania, llegar al frente ya es, en sí mismo, una batalla.
No hace falta disparar un solo tiro para jugarse la vida. A veces basta con intentar avanzar unos cientos de metros. Cada movimiento puede ser detectado desde el aire, cada paso puede acabar bajo el objetivo de un dron y cada error de coordinación puede resultar fatal.
Así describe la realidad del conflicto un sargento ucraniano conocido por el nombre en clave "Yankee", que ha relatado a Business Insider cómo es el complejo recorrido hasta la llamada "línea cero", el punto donde las tropas ucranianas se encuentran más cerca de las posiciones rusas.
Su comparación no deja lugar a dudas. "Es como 'Misión Imposible'", resume el militar.
"Cada 200 metros hay que coordinarlo"
Lejos de la imagen de grandes avances militares, el frente ucraniano se ha convertido en un escenario donde incluso recorrer una distancia muy corta exige una planificación milimétrica.
"Cada paso tiene que coordinarse. Cada 200 metros, prácticamente cada movimiento, porque de lo contrario te pones en peligro", explica el sargento.
La coordinación no solo busca evitar ataques rusos. También pretende impedir incidentes entre las propias fuerzas ucranianas y garantizar que las unidades que avanzan dispongan de cobertura durante todo el trayecto.
Según explica, alcanzar la "línea cero" requiere esperar el momento adecuado. En ocasiones hay que aguardar durante días hasta que las condiciones meteorológicas y los sistemas de guerra electrónica permitan reducir el riesgo que representan los drones enemigos.
Una "zona de muerte" dominada por los drones
El principal enemigo ya no siempre está en las trincheras, está en el cielo.
La zona situada entre la retaguardia y la primera línea se ha transformado en lo que las autoridades ucranianas denominan una auténtica "zona de muerte", un espacio saturado por drones de vigilancia y de ataque capaces de detectar prácticamente cualquier movimiento.
El propio presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ya había utilizado esa expresión para describir un terreno en el que "todo es destruido por drones".
Según responsables del Ministerio de Defensa de Ucrania citados por Business Insider, esa franja puede alcanzar hasta 50 kilómetros de profundidad en algunos sectores del frente y continúa ampliándose conforme evoluciona la guerra.
En ese escenario, recorrer apenas 300 metros puede convertirse en una operación que lleve varios días de preparación.
Una guerra donde moverse ya es un riesgo
Yankee forma parte de una unidad equipada con sistemas antiaéreos portátiles MANPADS, misiles lanzados desde el hombro que protegen a la infantería frente a drones, misiles y aeronaves de baja altura.
Actualmente participa en Operation Legio, un programa internacional liderado por Noruega para entrenar y equipar a soldados ucranianos, desde donde ha explicado cómo la coordinación se ha convertido en uno de los elementos decisivos del conflicto.
No solo los soldados deben sincronizar cada desplazamiento. También los operadores de drones necesitan comunicarse constantemente con otras unidades para evitar que sus propios aparatos sean derribados por las defensas aéreas amigas o neutralizados por los sistemas de guerra electrónica ucranianos.
Para reducir ese riesgo, el Ejército trabaja con plataformas digitales como Delta, un sistema que ofrece una visión compartida del campo de batalla y permite conocer en tiempo real la posición y los movimientos de las distintas unidades.
Porque en la guerra de Ucrania, el enemigo ya no solo espera al otro lado del frente. Muchas veces, el mayor desafío consiste simplemente en conseguir llegar hasta él con vida.