En una peluquería cobran 115 euros por lavar, cortar y secar el pelo: "En abril volveremos a subir los precios"
“Es eso o la quiebra”.
Ir a la peluquería puede costar ya lo mismo que una cena para dos con vino incluido. En un salón de Surrey, en el Reino Unido, lavar, cortar y secar el pelo cuesta actualmente más de 100 libras, unos 115 euros al cambio. Y sus dueñas advierten de que la tarifa volverá a subir en abril.
Las hermanas Jo Moulton y Lucy Mitchell, propietarias del establecimiento llamado Sorella, han incrementado de forma notable sus precios en los últimos meses. Según declaraciones recogidas por The I Paper, la decisión responde al fuerte aumento de los costes laborales y fiscales que soporta el negocio.
La cantidad de impuestos
Jo Moulton explica que el salón afronta unos costes laborales que rondan las 45.000 libras anuales (unos 52.650 euros). Pero la cifra que más les pesa es la factura fiscal: antes de generar beneficios, pagan alrededor de 234.000 euros en impuestos, a lo que después se suma el impuesto de sociedades sobre las ganancias.
Con este escenario, el precio de un corte de pelo “de lujo” con lavado y secado supera ya las 100 libras (117 euros), mientras que un tratamiento completo de coloración rebasa las 90 libras (105 euros). “El año pasado aumentamos nuestros precios un 8% y los volveremos a subir en abril, aunque todavía no hemos decidido cuánto”, señaló Jo al citado medio británico.
Según sus propios cálculos, el salón tendría que trabajar unas diez semanas completas solo para cubrir la carga fiscal anual. “Las peluquerías necesitan ayuda antes de que sea demasiado tarde”, advirtió la empresaria, que asegura haber hablado con numerosos propietarios de salones en situación crítica.
Entre la subida de precios o la quiebra
La presión económica está obligando a muchos profesionales del sector a reinventarse. Algunos optan por trabajar como autónomos para reducir costes fijos; otros, directamente, se enfrentan al cierre. “Es eso o la quiebra”, resume Jo Moulton. El encarecimiento de la energía, los productos profesionales y los salarios ha estrechado los márgenes hasta el límite.
El dilema en el sector está en subir precios para sobrevivir o mantener tarifas bajas y asumir márgenes cada vez más reducidos. Mientras algunas peluquerías optan por posicionarse en el segmento “premium”, con precios superiores a los 100 euros por servicio, otras temen perder clientela si aplican incrementos significativos. Para Jo y Lucy Mitchell, la decisión es clara: sin subidas periódicas, el negocio no es sostenible. Y en abril, aseguran, volverán a ajustar sus tarifas.