Alba Rohrwacher: "He vivido cada día con el dolor que Marta sentía y no fue sencillo, pero en las manos de Isabel Coixet me sentía protegida"
Entrevista con la actriz italiana, protagonista de 'Tres adioses' y uno de los grandes rostros del cine independiente.
Alba Rohrwacher nunca había trabajado antes con Isabel Coixet, pero cuando la directora decidió llevar a la pantalla Tres cuencos, el libro de relatos de la escritora y activista italiana Michela Murgia, la actriz le pareció la única que podía meterse en la piel de Marta, la protagonista de Tres adioses.
Rohrwacher, uno de los rostros más reconocidos del cine independiente, reconoce que el trabajo con Coixet ha sido "precioso" a pesar de la dureza de la historia y espera que haber contado la historia con sensibilidad haya servido para transmitir al espectador que disfrutar de las pequeñas cosas y vivir la vida como cada uno quiere es necesario.
Rohrwacher recibe a El HuffPost a pocos días del estreno en una mañana lluviosa en Madrid, con la sensibilidad que la caracteriza y después del enorme éxito de la película en Italia.
¿Cómo abordaste el personaje sabiendo que había parte de la historia de Michela Murgia? ¿Sentías responsabilidad?
Al principio saber que iba a contar el personaje de Marta, que partía de un libro de Michela y que en algunas partes contaba la historia que vivió Michela, me parecía una gran responsabilidad y también me daba miedo. Pero sentí que el planteamiento que tenía Isabel con esta historia, el que tenía yo también, era un planteamiento muy benevolente, lleno de amor. Entonces me dije que teníamos el derecho de contar esta historia porque sentíamos amor por esta historia.
En Italia es una escritora muy conocida, ¿crees que la película es una oportunidad para que más gente la conozca en España?
Michela Murgia en Italia es una estrella del rock. En el sentido de que es una escritora muy conocida, que es una pensadora, una feminista, una antifascista y una persona con un punto de vista muy fuerte sobre la actualidad. Es una persona que también generó un debate, una división del pensamiento. Están quienes la han apoyado y quienes lo contrario, obviamente, porque si uno asume una posición fuerte...
Es una grandísima escritora. Su vida se divide en una escritura pura y después en un trabajo más legado a la política, a lo social. Es muy importante que se la conozca. Es muy emocionante porque, como decía, en Italia ella es realmente un pilar como escritora y como pensadora, y creo que es muy bonito que esta película se estrene aquí con Isabel, que es una directora conocidísima, y que podamos traer la historia de Michela a España.
Mencionas a Isabel, ¿cómo ha sido trabajar con ella por primera vez?
Trabajar con Isabel ha sido precioso. Yo conocía su trabajo anterior y cuando me llamó para hacer esta película estaba felicísima. Nos encontramos en una película profunda y que emotivamente te atrapa. Hemos compartido el viaje de Marta, que ha sido difícil de hacer porque para mí siempre es importante pegarme al personaje y sentir la autenticidad de lo que vive. He vivido cada día con el dolor que Marta sentía y no fue sencillo, pero en las manos de Isabel me sentía protegida.
Y una cosa muy interesante que ella tenía y que yo rápidamente adopté, —así que fuimos rápidamente en esa dirección—, era partir de contar el personaje de Marta como un personaje bloqueado, parado, cerrado a los demás y al mundo. Por pereza, por miedo, por naturaleza... Y poco a poco en el momento en el que el personaje debe afrontar la prueba más importante de su vida, un dolor enorme, enfrentarse a una enfermedad importante... En su momento más oscuro, buscar la luz. Este es el trabajo que hicimos con Isabel: encontrar dentro del dolor más profundo, la oscuridad más negra, más densa, una luz. Esto lo hicimos cada día y es un trabajo que nos unió mucho.
Marta hace una reflexión al final de la película que anima a aprovechar la vida, ¿te gustaría que el espectador saliera del cine con ganas de vivir y de disfrutar?
Totalmente. Lo más increíble es que es una película que te lleva a una catarsis muy dolorosa. Pero esta película, cuando se estrenó en Italia, donde ha ido a verla muchísima gente, lo más increíble es que todos decían que era catártico y que a través de una cosa muy dolorosa salían y se sentían conectados a la vida. 'Siento una luz, una alegría'. Y esto es un poco lo que yo creo que Isabel ha conseguido.
¿El proceso rodando una película cambió también tu relación con la vida, la muerte o la enfermedad?
Puedo decir que Marta es un ejemplo. Su ironía, su dignidad, son un ejemplo para mí. Esta revolución interior de la que ella es capaz en su momento de mayor dificultad me ha enseñado cosas que puedo aplicar a mi vida cada día.
Esta era una película que podría haber sido mucho más dramática pero en realidad es una celebración de la vida y de las pequeñas cosas, ¿no?
No hay melodrama. Para mí es un tono muy interesante porque es una historia que se prestaba a un melodrama, pero en su lugar es como si, lo que decía antes, el movimiento que hicimos, Isabel como directora con su decisión de encuadrar las escenas y yo como actriz, es un movimiento contrario. Pero manteniéndonos fieles al sentimiento de Marta. Y para mí esto le da fuerza a la película. No está enfatizado, no es retórico. Podría ser una película muy retórica, melodramática y al final es una película que enseña.
En una de las escenas Marta dice que "el amor es un lio tremendo", ¿cómo lo definirías tú?
Es como si Marta se hubiera equivocado en todo, y en el amor también ha hecho un gran desastre. Dio por sentada una relación y no se abrió nunca al otro intentando encontrar un punto en común. Se quedó en su pequeña prisión. Después será capaz de mirar al personaje de Agostini, al que interpreta Francesco Carril, de una manera nueva. Será capaz de decir a su expareja la verdad. De ser firme.
El personaje de Marta no es Michela Murgia, viene de su escritura pero no es ella, y no hemos hecho nada para que fuera ella aunque hay similitudes en la historia, como la enfermedad. Pero para mí sí hay una cosa de Michela Murgia, y que para mí la representa a ella, es que era firme. Cuando decía las cosas, las decía de manera firme. Y Marta empieza bloqueada, cerrada y con dudas, pero al final consigue ser firme y enfrentarse de manera abierta y sincera con su expareja, con su hermana, con la persona de la que quizás se está enamorando, con sus alumnas y quizás también con el muñeco de cartón. En esto yo sentí esa cualidad de Michela que desde algún lugar me guiaba.