Fillas de Cassandra: "Qué triste hablar en pasado de un feminismo que tiene que estar más vivo que nunca"
El dúo gallego, compuesto por Sara Faro y María Soa, presenta su segundo disco 'Tertúlia'.

Reunirse, encontrarse, coger una silla y salir a la fresca se ha transformado en un gesto revolucionario en un momento en el que la inmediatez, el estar presente en redes sociales, hacer scroll o vivir en el acelerado día a día se ha convertido en una constante que no permite parar a compartir momentos.
Precisamente en esta vorágine, que se traslada también a la industria musical donde un bombardeo semanal de novedades, singles y colaboraciones inunda las plataformas de streaming cada viernes, han decidido salir y formar una "tertulia" Fillas de Cassandra.
El dúo artístico compuesto por las viguesas Sara Faro y María Soa presenta su segundo disco, Tertúlia, con el que sacan sus sillas a la fresca para volver a conectar tras su peculiar hibernación.
Aunque las sillas de la tienda de instrumentos musicales Hazen junto al madrileño Teatro Real poco tienen que ver con la instalación que han creado junto al disco con el concepto de "una silla, una canción" —de la mano del colectivo artístico As Dúas e Punto—, Faro y Soa no dudan en reivindicar en su charla con El HuffPost ese espacio. "Ahora tú sacas las sillas a la calle y lo mismo te echan, partiendo de esa base, hay una obligación para que se pierda esa tradición", recuerda Soa.

En su primer trabajo Acrópole repasaban personajes de la cultura clásica como Antígona, As moiras y Lisístrata en un retrato feminista donde se daban cabida el pop, la electrónica y las coplas del folclore gallego. Sin embargo, la visión del feminismo que tenía la sociedad 2023 no es la que se tiene hoy en día, cuando artistas, como sucedió con Rosalía, no se declaran feministas.
"Las olas del feminismo son así, llegan y luego dejan una resaca que nos trae consigo conseguir algunos derechos, pero es cierto que siempre viene de vuelta una vaga como una ofensiva fuerte de ideas conservadoras", apunta Faro, quien bromea con que ellas mismas querían que se viese ese primer disco en el futuro como algo "carca".
Pero no se han olvidado de los mensajes feministas en esta Tertúlia. Fillas de Cassandra ponen sobre la mesa en cada una de estas 12 canciones (y sillas) desde el acoso y la inquietud de la electrónica Alboroto, a las nanas que advierten a las niñas en Filla filliña. Pero también hay espacio para todo lo que puede surgir de una charla improvisada, el Cuchicheo junto a Pipolas, la tranquilidad de la oda a la naturaleza que es Bucólica junto a Zetak, la dificultad de dejar ir de Amor o el echar en falta a esa amiga que hace tiempo que no ves en Déixate ver.
En esta Tertúlia reivindicáis el reunirse, el hablar, ¿qué se os pasó por la cabeza para este proyecto?
María Soa: Viene muy de atrás, realmente, no sabíamos muy bien qué era o qué nos estaba atravesando hasta que reunimos todo, cada uno de los temas y de las ideas que iban saliendo, y vimos que la necesidad a la que estamos ahora mismo cantando también es la de volver a estar juntas y tener el tiempo, sobre todo, frente a un mundo que nos arrastra a lo rápido, al consumo y a no tener ese tiempo.
Sara Faro: Y a que todos los tiempos sean para el consumo, pero no para construir en comunidad desde la conversación. Entonces, reivindicamos quizás la tertulia como ese espacio posible.
¿Habéis sentido esa aceleración de no poder parar o dialogar los proyectos y asentarlos en la industria de la música?
María Soa: Tuvimos más tiempo, eso sí, pero ¿el suficiente?
Sara Faro: Bueno, yo creo que nunca es suficiente para los proyectos artísticos. También en nuestro trabajo anterior precisamente, reivindicábamos que los procesos artísticos son también artesanales y que necesitan de esa pausa.
Reivindicábamos nuestra necesidad de hibernación [en referencia a su EP Hibernarse], cosa que no aconteció porque efectivamente hicimos un nuevo disco. Pero, que a veces también es lo que dice María, que no es tanto tener mucho tiempo como que ese tiempo pueda ser productivo, de exploración, y quizá en una semana funciona y aparece el disco, pero necesitas poder estar relajada para que eso acontezca.
Habéis incluido los diálogos, conversaciones y reacciones incluso de vuestros amigos y gente cercana en este track audios magnética, ¿cómo fue incluir esta parte tan natural de la conversación en sí misma?
María Soa: Esto fue la única decisión a posteriori de las sillas, de hacer una silla por cada canción. Hicimos una colaboración con Julio Catalán y esa silla era una silla de metal en la que había un montón de imanes, muchísimos, con cualquier cosa realmente.
Y a raíz de ahí pensamos “hace falta en esta tertulia, lo más importante, que es la palabra”. De repente cogimos esos audios de toda la gente que formó parte en este proyecto de Tertúlia, sin preguntar la verdad.
Sara Faro: Algunas eran reacciones primeras, con las colaboraciones con Zetak, con Pipiolas, pero con otras eran precisamente claves que íbamos teniendo a lo largo del proceso del trabajo con esas personas. Ahí está incluido desde la primera persona hasta la última que configuró parte del proyecto de Tertúlia.
María Soa: Además, decidimos ponerla de número tres porque dijimos, dijimos "se abre la tertulia y ya tenemos que presentar esta cuestión", que era muy importante.
Sara Faro: Sí, porque en nuestros discos siempre hay como algo fundamental de la palabra. Habitualmente es recitada, pero en este caso tenía que ser algo conversacional.
Habláis de que reivindicáis la música como una artesanía y tenéis una relación muy estrecha con el arte. En Acrópole hablabais de ese arte más clásico, de la cultura clásica y en este caso habéis realizado una instalación acompañando cada canción del disco con una silla. ¿Cómo fue ponerse manos a la obra con ese proyecto, esta vez más vinculado al arte contemporáneo?
Sara Faro: Concretamente, desde el punto en el que este disco se llama Tertúlia, a partir de una obra de la pintora Ángeles Santos, ahí ya se abrió toda la posibilidad de vincular el proyecto con el mundo pictórico y luego ya de la performance.
María Soa: Pero pienso que también hay una cosa, que es que tenemos muchísima suerte de que en cuanto aparece una idea, una canción, no viene sola, siempre como que nos preguntamos “¿tú que estás viendo?”. Este juego nos encanta y tenemos la suerte de verlo.
Y de repente empezamos con las tertulianas también, Kika Ramil, que hizo el diseño, Arantxa Brandón, que hizo la fotografía y As Dúas e Punto, que son las diseñadoras y constructoras de estas sillas a decir “pues vamos a jugar al juego de verdad, ¿Cómo sería esta canción en silla?”.
Sara Faro: Era superinteresante hacer todo ese proceso de qué textura, qué te provoca a ti esta canción, qué color te aparece cuando la escuchas.
María Soa: Y poder exponerlas de repente, materializar eso, fue chulísimo.
Abrís el disco con ese Saír a fresca, esa costumbre que han tenido las personas mayores, especialmente fuera de las ciudades o en algunos barrios de sacar las sillas a la calle para tomar el fresco, ¿creéis que se puede recuperar o es algo que se va a perder?
María Soa: Claro, de momento, ahora tú sacas las sillas a la calle y lo mismo te echan de la calle.
Sara Faro: O sea, te multan, te multan. Increíble, por estar ocupando la vía pública.
María Soa: Entonces, partiendo de esa base, ya hay como una obligación a que se pierda esa costumbre. Ahora, que estemos ahí deseando... Desde luego, nosotros pusimos el empeño en este disco para reivindicar la vuelta a sacar las sillas, sobre todo como un gesto también político en este momento de "aquí nos sentamos y aquí vamos a hablar y hacer lo que queramos con este tiempo para nosotras". Ojalá sea general.

En ese Alboroto, en la pieza más electrónica del disco, trasladáis esa sensación de angustia, de acoso, con la que muchas mujeres se sentirán identificadas, pero venís de vuestro anterior trabajo que era un reclamo eminentemente feminista, ¿cómo creéis que ha cambiado el movimiento feminista en estos tres años? ¿Creéis que mucha gente ya no se identifica como feminista o que se ha bajado la ola?
Sara Faro: Bueno, es que las olas del feminismo son así, claro. Llegan y luego dejan una resaca que nos trae consigo conseguir algunos derechos, pero es cierto que siempre viene de vuelta una vaga como una ofensiva fuerte de ideas conservadoras. Cuando sacamos Acrópole nuestro sueño era que algún día se considerase ese disco como algo carca.
María Soa: De decir, pero ¿y estas de qué estábamos hablando? No me suena.
Sara Faro: Y la verdad es que no, el tiempo no nos dio la razón en ese sentido y todavía sigue haciendo mucha falta, efectivamente, el posicionamiento político que supone declararse feminista.
María Soa: Y muy claramente, concretamente en Alboroto lo decimos a través de la historia de Ana Mendieta que ella, pues ya lo dices tú también muchas veces, ya tuvo su propia voz. Pero bueno, la historia tiene que ser contada tal cual, tenemos que señalar y tenemos que ser claras, que es lo fundamental.
O sea, ahora escuchando tu pregunta también era como, qué triste, efectivamente, ya hablar de un pasado del feminismo que tiene que estar muy vivo, más que nunca. Sí, sí, porque la situación no acompaña, para nada vamos a ser más... Pero bueno, también hace mucho ruido la ofensiva. Entonces tenemos que creer que estamos ahí y que seguimos muy fuertes.
Baiuca, Tanxugueiras, The Rapants, Grande Amore... Ahora mismo hay una escena musical gallega muy potente, ¿sigue habiendo cierta reticencia a escuchar música en gallego fuera de Galicia?
Sara Faro: Sí, es que muy fuerte y muy diversa también, también siempre decimos que la música en gallego parecía que era un género musical per se, como si el idioma pudiera marcar un género musical, cuando hacemos cosas muy diversas.
Entonces yo creo que la primera ruptura aparece por ahí, cuando tú reconoces que dentro de la escena gallega hay gente haciendo cumbias, gente haciendo trap y gente haciendo música tradicional.
Pero, ¿creéis que sigue existiendo cierta reticencia o no? ¿Hay una tendencia a castellanizarlo todo?
María Soa: Creo que siempre falamos de esa cámara de eco. Entonces, es verdad que dentro de nuestros ambientes o nuestros conciertos cuando vamos afuera no sentimos como esos prejuicios.
Los vemos llenos y con gente que realmente está cantando las canciones y que hace un esfuerzo activo por intentarlo, que a veces nosotras nos tiramos también unas barras rapidísimas, y están ahí presentes con el gallego. Pero sí que es verdad que esto debería ser como lo normal y no la excepción. Entonces, esperemos que sí, que estemos en el camino.
Incluso vosotras sois de Vigo que tradicionalmente tampoco ha sido gallegoparlante en las últimas décadas. Ahora se está revitalizando allí y en otras zonas gracias a los neofalantes jóvenes, ¿creéis que hay movimiento de gente joven que está tratando de contrarrestar la represión que se vivió durante el franquismo?
María Soa: Iba a señalar justamente eso, porque hablaba el otro día con miña nai [mi madre] de eso de la reconfiguración del idioma en los diferentes sitios, como es Vigo, que siempre fue de menos fala en galego.
Pero claro, la época franquista fue muy dura realmente. O sea, falar galego tenía que ser en segredo, como todos los dereitos que se consiguen se quitan muy, muy rápido, entonces es un esfuerzo muy fuerte lo que tenemos que hacer para que eso vuelva a acontecer siendo normal y en más en sitios como Vigo, pero sí que se fala.
En Verbena habláis de esas espigas de Maruja Mallo, ¿qué influencia ha tenido para vosotras esta figura? ¿Creéis que ha sido invisibilizada frente a otros coetáneos como Dalí?
Sara Faro: Sí, sí. Totalmente. Maruja Mallo fue una figura fundamental para entender todo el movimiento de vanguardia y surrealista. De hecho, hace poco aún leía que en el triángulo surrealista que se dice precisamente Dalí, Lorca y Buñuel, que realmente era un cuadrado porque sin su obra y sin su aportación hubiera sido imposible entender todo lo que aconteció.
Ahora, yo que estudié Fundamentos del Arte, nunca estudié a Maruja Mallo, no estaba ni siquiera en el temario. ¿Cómo podía ser esta cuestión? Ahora pienso que ya se incluyó, yo estudié hace siete años. Pero tenía que haber como un esfuerzo activo por parte del profesorado de querer recuperar a esas figuras de las mujeres que, además, como estaban fuera de las escuelas porque no las dejaban entrar, muchas veces eran las que incluían en los movimientos nuevas maneras de mirar el arte.
María Soa: Y lo rápido que es que, de repente, una moda haga que todo el mundo quiera tener algo de Maruja Mallo, a nivel de consumo incluso, también como se comercializa. O sea, es una pasada.
En la música que estamos aquí, todas las "hermanas de, mujeres de..." O sea, es una pasada que solamente en el 8M de repente vamos a tocar obras de las mujeres compositoras.
Ya como Maruja Mallo y Ángeles Santos, que, efectivamente, estuvieron ahí en el Reina Sofía dándolo todo, hay tantísimas, tantísimas, tantísimas, que es que hay que descubrirlas ya. Redescubrirlas, porque existir, existían.

¿Habéis sentido alguna vez que os quisieran encasillar un poco dentro del folclore gallego?
María Soa: He estado a gusto con cómo fue. Desde luego, hubo como una escena de repente, que empleaba todas las herramientas de la música tradicional y todo lo que suponía y eso es increíble. Entonces, nosotros estábamos dentro de esto, por supuesto que sí, y se quiso globalizar para decir: esto es la nueva música tradicional. Pues fue estupendo.
Efectivamente, creo que tenemos también como muchos otros estímulos, nuestra esencia parte de otros muchos lugares, pero bueno, tiempo al tiempo. Este es el segundo disco, presentamos aquí todos nuestros otros lados, mucho más claros. Así que estamos cómodas, de momento, en todo lo que se nos etiquete, si es bueno.
¿Cómo surgieron esas colaboraciones de Cuchicheo con Pipiolas y de Bucólica con Zetak? ¿Habíais colaborado antes?
Sara Faro: Con Zetak la amistad venía de atrás, porque él ya nos había invitado a todo ese universo que construyó en Aaztiyen, su disco, y nos apetecía mucho como hacer ese convite. Somos dos proyectos, además, que parten mucho del concepto de generar como imaginerías completas.
Entonces, invitarlo a nuestra tertulia era también una manera de acabar de unir nuestros mundos y él también tiene una mirada superinteresante desde la electrónica a la revisitación del folclore de Euskal Herria. Ese fue el match total, primero.
María Soa: Con Pipiolas fue totalmente distinto porque fue de decir “venga, estas chicas” y ellas también dijeron “estas chicas”. Y, de repente, como que nos hicimos amigolas haciendo este tema que fue lo más chulo porque ahora es como asentar una amistad a través del trabajo en la música.
Sara Faro: El otro día hablábamos con Paula [de Pipiolas] de lo chulo que era dejar un legado conjunto artístico. Eso es algo que te une más que un matrimonio.
María Soa: Abraham Coupeiro también fue una nueva amistad pero a través de la tertulia, a través de lo instrumental y con Ede teníamos pendiente hacerlo.
Veníamos de una época de mucha electrónica, de un boom urbano, ahora artistas mainstream como Rosalía incluyendo una orquesta clásica o Bad Bunny revisitando los sonidos tradicionales están volviendo a lo orgánico. ¿Creéis que ha habido ya una saturación y que se busca volver a lo orgánico?
María Soa: Sí creo que tocar instrumentos orgánicos, poder grabarlos y poder llevarlos a directo como, por ejemplo, eso de es poder tocar con una orquesta, es que llega el factor humano, que es fundamental.
Pienso que el movimiento es como más grande de querer volver a las identidades, a lo que es tuyo, porque después de tanta globalización uno se pierde en tantos estímulos. Esa puede ser una consecuencia también, el querer esto, el querer volver a lo orgánico. En este disco aplicamos un montón de cosas más orgánicas, aún sabiendo que en el directo igual no las podíamos llevar todas, pero nos mereció la pena.
Y compartir con las personas en el estudio que la graben es que es humano, es que es lo que estamos reclamando en esta tertulia.
¿Qué estáis preparando para el directo? ¿Las sillas son un adelanto?
Sara Faro: Pues nosotras siempre tenemos mucho interés por, de alguna manera, recrear en el escenario esos mismos espacios que proponemos conceptualmente o estéticamente.
La gran pregunta era de qué manera generar una tertulia en el escenario o cuáles son esos espacios que nosotras escenográficamente podemos aquí montar para que se entienda que ese gesto de salir a la fresca no era únicamente algo poético, sino que realmente lo queremos reivindicar en los conciertos.
María Soa: Muito trampantojo.
Sara Faro: Y muchas músicas mujeres en el escenario.
