Un documental, 75 millones de dólares y pocas entradas: Melania Trump se estrena en los cines
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Un documental, 75 millones de dólares y pocas entradas: Melania Trump se estrena en los cines

El documental sobre la primera dama de EEUU llega a las salas tras una inversión millonaria de Amazon y un estreno en salas que apunta a una taquilla muy pobre.

Carteles del documental de la primera dama de EEUU, Melania Trump, en el metro de Nueva York.Jeenah Moon

El documental Melania, centrado en la figura de la primera dama de Estados Unidos, aterriza este viernes en los cines precedido por una campaña promocional insólita para el género, aunque lastrado por unas previsiones de taquilla que parecen incapaces de rentabilizar la inversión. Amazon ha desembolsado cerca de 75 millones de dólares, sumando la adquisición de derechos y los costes de un lanzamiento cuya preventa avanza con serias dificultades en la mayoría de los mercados.

La cinta, producida por Amazon MGM Studios, se estrena en más de 1.500 salas en Estados Unidos y en otros 27 países, España incluida. Sin embargo, los primeros datos de seguimiento sugieren un debut muy discreto. La firma National Research Group sitúa la recaudación del primer fin de semana en una horquilla de entre uno y cinco millones de dólares; una cifra modesta para cualquier documental y especialmente llamativa si se compara con el músculo financiero que ha desplegado la plataforma.

La película narra los 20 días previos a la toma de posesión presidencial de enero de 2025 desde la óptica de Melania Trump, quien ejerce además como productora ejecutiva. Amazon pagó 40 millones de dólares por los derechos del proyecto —una cifra sin precedentes en este formato— y habría invertido otros 35 millones en marketing global, incluyendo spots televisivos, publicidad exterior de gran formato y presencia en eventos de alto nivel.

Esa brecha entre el gasto y la fría acogida del público ya se palpa en las salas. Medios como The Guardian han documentado una preventa mínima en los cines del Reino Unido, con sesiones en Londres o el norte de Inglaterra donde apenas se han despachado un par de entradas. En Estados Unidos, el comportamiento resulta desigual y refleja la fractura social del país: mientras algunas funciones en zonas conservadoras muestran una ocupación aceptable, en las grandes ciudades la demanda sigue bajo mínimos.

Pese a este escenario, la Casa Blanca ha optado por redoblar su apuesta promocional. Este mismo miércoles, Melania Trump acudió a Wall Street para protagonizar el toque de campana en la Bolsa de Nueva York, un acto diseñado para apuntalar el estreno. En una comparecencia previa, defendió el valor cultural de la obra: “En un futuro cercano, la influencia cultural, la forma en que contamos nuestras historias y la capacidad para conectar emocionalmente con el público serán primordiales”, afirmó. “Necesitamos historias que inspiren sueños, que ofrezcan esperanza; relatos de redención, historias tristes, de amor y también divertidas”.

El documental corre a cargo de Brett Ratner, conocido por la saga Hora punta y que llevaba más de una década alejado de los grandes estudios tras varias acusaciones de conducta inapropiada que él siempre negó. Según diversas informaciones de la prensa estadounidense, el rodaje se llevó a cabo a contrarreloj y bajo el férreo control editorial de la propia protagonista.

Amazon, en un movimiento poco habitual que añade incertidumbre a su recorrido comercial, no ha organizado pases de prensa ni ha permitido que los críticos vean la película antes del estreno. La puesta de largo oficial tendrá lugar este jueves en Washington, concretamente en el centro que el presidente ha rebautizado como Trump-Kennedy Center.

Más allá de lo que dicten las salas este fin de semana, el objetivo real de Melania parece situarse fuera de los cines. La película saltará a Prime Video tras una breve ventana en cartelera, y en el sector se da por hecho que su rendimiento en la plataforma será el verdadero termómetro para evaluar una operación que muchos analistas tildan de política más que cinematográfica. Por ahora, los números no logran estar a la altura del glamour ni de la magnitud de la inversión.

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