Por favor, habilita JavaScript para ver los comentarios de Disqus.
Un estudio de Stanford con 135.239 biomarcadores revela que a los 44 años el cuerpo deja de procesar igual el alcohol, la cafeína y las grasas: así es el primer gran salto del envejecimiento

Un estudio de Stanford con 135.239 biomarcadores revela que a los 44 años el cuerpo deja de procesar igual el alcohol, la cafeína y las grasas: así es el primer gran salto del envejecimiento

El resultado rompe con la idea de un envejecimiento lineal.

Mujer mayor sentada sola en un sofá, con la mirada triste, pensando en problemas, recordando momentos de su vida, extrañando a sus hijos y sintiéndose sola.
Mujer mayor sentada sola en un sofá, con la mirada triste, pensando en problemas, recordando momentos de su vida, extrañando a sus hijos y sintiéndose sola.Getty Images

Un equipo de científicos de la Universidad de Stanford ha identificado que el envejecimiento no ocurre de forma completamente gradual, como se creía hasta ahora, sino que se acelera en momentos concretos de la vida. Según sus hallazgos, uno de los puntos de inflexión más relevantes se sitúa en torno a los 44 años, cuando el organismo experimenta cambios metabólicos profundos.

La investigación, publicada en la revista Nature Aging, analizó más de 135.000 biomarcadores en un grupo de adultos a lo largo de varios años. Gracias a un seguimiento continuo con muestras biológicas periódicas, los expertos pudieron observar transformaciones moleculares que afectan a múltiples sistemas del cuerpo.

El resultado rompe con la idea de un envejecimiento lineal. Tal como explicó el genetista Michael Snyder, los datos muestran que, además de los cambios progresivos, existen fases en las que el organismo atraviesa modificaciones especialmente intensas.

Uno de los momentos clave detectados se produce alrededor de los 44 años. En esta etapa, el metabolismo deja de gestionar con la misma eficiencia sustancias como las grasas, el alcohol o la cafeína. Este cambio tiene implicaciones directas en la salud: aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares y comienzan a hacerse más evidentes alteraciones en la piel y la masa muscular.

La elasticidad cutánea disminuye, la aparición de arrugas se acelera y la capacidad para desarrollar músculo se reduce. Todo ello refleja que el cuerpo entra en una nueva fase biológica, más exigente en términos de cuidado y hábitos.

El estudio también señala otro punto de aceleración del envejecimiento en torno a los 60 años. En esta fase, los cambios afectan de nuevo al metabolismo —especialmente al de los carbohidratos— y se intensifican los riesgos asociados a enfermedades como las cardiovasculares o neurodegenerativas.

Además, se observa un deterioro progresivo del sistema inmunitario y de la función renal, junto con una continuación de los cambios en piel y musculatura.

Aunque factores como la genética influyen en cómo envejecemos, los investigadores subrayan que no son los únicos responsables. Los patrones observados aparecen tanto en hombres como en mujeres, lo que indica que procesos como la menopausia no explican por sí solos estos cambios.

El estilo de vida también podría desempeñar un papel relevante, aunque aún no está claro hasta qué punto influye en estos “saltos” biológicos. Los autores del estudio consideran necesario ampliar la investigación con más participantes para comprender mejor qué desencadena estas transformaciones.

!
Los comentarios de esta noticia están cerrados
Rellena tu nombre y apellidos para poder comentar
completa tus datos
!
Comenta con respeto, tu opinión se publicará con nombres y apellidos