Expertos aseguran que hacer la vida más incómoda ayuda a envejecer mejor
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Expertos aseguran que hacer la vida más incómoda ayuda a envejecer mejor

El auge de la comodidad y la tecnología podría estar debilitando el cerebro: introducir pequeños retos diarios mejora la memoria, la atención y el aprendizaje.

La forma de la cara desvela tu rostro al envejecerEl HuffPost

Vivimos en la era de lo fácil.

Pedir comida sin levantarte del sofá, escribir mensajes con ayuda de inteligencia artificial o buscar cualquier dato en segundos se ha convertido en lo normal. Pero esa comodidad constante podría tener un coste oculto: un cerebro cada vez menos entrenado.

Cada vez más expertos apuntan a una idea que, de primeras, suena poco atractiva: hacer la vida un poco más incómoda puede ser bueno para la salud mental… y para envejecer mejor.

El problema de que todo sea tan fácil

El cerebro humano está diseñado para ahorrar energía. Ante dos opciones, siempre elegirá la más sencilla. Es un mecanismo de supervivencia básico.

Pero en un entorno donde todo está optimizado para ser rápido y sin esfuerzo, ese "camino fácil" se convierte en la norma.

"Es como tener a un entrenador personal levantando las pesas por ti", explica la neurocientífica Lila Landowski. Es decir, el cerebro deja de trabajar. La tecnología no solo facilita las cosas, también recompensa esa facilidad.

Las redes sociales, los buscadores o la inteligencia artificial ofrecen respuestas inmediatas y generan pequeñas dosis de dopamina. Eso hace que el cerebro se acostumbre a no esforzarse.

A corto plazo, se siente bien. A largo, puede pasar factura.

"Úsalo o piérdelo"

El problema es que muchas funciones cognitivas funcionan bajo una regla sencilla: "úsalo o piérdelo".

La memoria, la atención o la capacidad de aprendizaje necesitan ejercitarse. Si dejamos de usarlas porque todo está al alcance de un clic, esas habilidades pueden deteriorarse con el tiempo.

Algunos estudios lo reflejan con claridad. Personas que recurren constantemente a internet para encontrar respuestas tienden a recordar menos información. Y el uso intensivo de herramientas de inteligencia artificial se ha relacionado con una menor capacidad de pensamiento crítico.

Introducir fricción para entrenar el cerebro

Frente a este escenario, los expertos proponen una solución sencilla: recuperar pequeños esfuerzos en la vida cotidiana. Es lo que algunos llaman "friction-maxxing", es decir, introducir deliberadamente cierta incomodidad o dificultad en tareas diarias para obligar al cerebro a trabajar.

No se trata de complicarlo todo, sino de elegir cuándo no optar por la vía más fácil.

Las recomendaciones son simples, pero efectivas.

Desde cocinar en lugar de pedir comida, hasta intentar recordar algo antes de buscarlo en Google. También aprender nuevas habilidades, jugar a juegos que supongan un reto o quedar con amigos en persona en vez de limitarse a mensajes.

Son acciones cotidianas que activan diferentes áreas del cerebro y ayudan a crear nuevas conexiones neuronales.

Una inversión a largo plazo

Según los expertos, estos pequeños esfuerzos funcionan como una especie de "reserva cognitiva".

Cuanto más se entrena el cerebro, más preparado está para afrontar el envejecimiento y la posible pérdida de capacidades. Es, en cierto modo, como ahorrar para el futuro.

"Cuanto más inviertes, menos notas las pérdidas", explican los especialistas.

No solo es salud, también sentido

Más allá de lo cognitivo, hay otro factor importante.

Elegir lo fácil constantemente puede alejarnos de actividades que aportan valor real: aprender algo nuevo, mantener relaciones o desarrollar habilidades. Introducir cierta dificultad también puede hacer que la vida resulte más significativa.

Nadie propone renunciar a la comodidad por completo.

Pero sí repensar hasta qué punto queremos que todo sea inmediato y sin esfuerzo. Porque, según los expertos, ese pequeño grado de incomodidad puede marcar una gran diferencia con el paso de los años.

Y, en este caso, complicarse un poco la vida… podría ser justo lo que el cerebro necesita.

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Soy redactor de actualidad en El HuffPost España. Mi objetivo es que no te pierdas nada, sea la hora que sea, estés despierto o dormido.

 

Sobre qué temas escribo

Convivo con personajes tan dispares como Donald Trump, Gabriel Rufián o cualquiera que sea noticia. Intento estar a todo lo que sale, desde los temas más actuales hasta otros más atemporales.

 

Lo hago desde una perspectiva informativa, sin perder esa mirada crítica con la que aportar algo diferente a lo habitual.

 

Sociedad, cultura, política, economía... Cualquier tema es bienvenido para dar un enfoque nuevo a temas de actualidad, que afectan a todos

 

Mi trayectoria

Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

Si alguna vez me necesitas y no me encuentras, búscame en una pista de tenis. Te puedo recomendar la mejor novela negra de cada país y hablar durante horas del cine de los 80 y 90. Ah, por cierto, acierto todas las preguntas naranjas del Trivial. 

 


 

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