Una madre pidió a la profesora que su hija no se mojara en la excursión de kayak por el Támesis: "Fue la primera en volcar y empaparse entera"
Docentes británicos relatan anécdotas sobre peticiones entre excesivas y graciosas que han recibido de algunos padres.
"Wendy, ¿podrías repartir las invitaciones para su fiesta de cumpleaños?", le pidió una madre a Wendy, una maestra de primaria del condado de Northumberland, en Inglaterra, que lleva más de dos décadas trabajando en colegios. Esta docente afirma que podría "escribir un libro" sobre sus experiencias con algunos padres. La profesora relata desde de las típicas historias de niños que llegan al colegio sin estar preparados y sin haber aprendido a ir al baño hasta peticiones de algunos padres para que el colegio se ocupe de la higiene básica y "que van aún un poco lejos", según ha publicado The Paper.
Este medio británico pidió a sus lectores profesores que les contaran anécdotas, unas más divertidas y otras más serias relacionadas con su contacto con los padres de sus alumnos. Así, Wendy relata uno de sus problemas más frecuentes: "Hemos tenido niños que llegaban al colegio con el pañal puesto o que se habían ensuciado, y sus padres explicaban que la madre no había tenido tiempo de cambiarlos porque habían estado de compras, y nos pedían que nos encargáramos del asunto y les proporcionáramos ropa limpia. No somos una tienda de ropa, y sólo disponemos de un stock muy limitado de ropa de recambio, ya que muchas prendas nunca se devuelven", se lamenta.
En cuanto a que les pidan favores que nada tienen que ver ni con su trabajo ni con su trabajo, esta maestra explica: "Siempre estamos encantados de repartir invitaciones para fiestas, pero con bastante frecuencia hay padres que nos piden que hagamos un seguimiento de las confirmaciones de asistencia y de las elecciones de menú, y que confirmemos exactamente quién va a asistir porque necesitan el número definitivo de invitados. Tengo suerte si me acuerdo de repartir las invitaciones, ya que nuestra jornada está a rebosar".
Lo que ocurre, resalta esta docentes es que "ahora se espera que los colegios hagan mucho más allá de la educación": "Algunos días apenas tenemos un minuto para ir al baño, por no hablar de gestionar algunas de estas peticiones adicionales. Sin duda, eso hace que las cosas sean interesantes y, a menudo, cuando crees que lo has visto todo, siguen sorprendiéndote".
Le han pedido favores que van desde peinar a una niña en nombre de un padre que, a pesar de haber asumido la tarea de llevarla al colegio en lugar de la madre, aún no había aprendido a hacerle una trenza, hasta actuar como avalista en la solicitud de hipoteca de una familia.
Leila, otra profesora de primaria, afincada en Londres, afirma que los padres le han pedido en numerosas ocasiones que haga lo imposible. «El año pasado, hicimos una excursión escolar para practicar kayak, paddle surf y construir balsas en el río Támesis. La mañana de la excursión, recibí un correo electrónico de una madre en el que me decía que no debía permitir que el agua tocara a su hija mientras estuviera en el río debido a una afección cutánea que padecía», cuenta.
"Me quedé atónita", dice esta docente, "ya que a los padres se les había dicho que los niños tenían que llevar bañador y ropa de recambio, por lo que mojarse era algo inevitable. No tenía ni idea de cómo iba a evitar que eso ocurriera. No podía controlar su destreza con el kayak. ¿Cómo acabó ese día? Fue la primera niña en volcar con su kayak y se empapó por completo", recuerda con humor.