Verónica, madre de 37 años: "No necesitas título universitario para criar a tus hijos, elegí la educación en casa"
"Todos los protocolos y restricciones impuestas por las escuelas me preocupaban".
Cada vez más familias cuestionan el modelo educativo tradicional y exploran alternativas que se adapten mejor a sus valores y estilo de vida. Entre ellas, la educación en casa ha dejado de ser una rareza para convertirse en una opción en crecimiento en varios países europeos.
En ese contexto, la historia de Verónica Barberini, madre milanesa de 37 años, refleja un cambio de mentalidad que se ha acelerado tras la pandemia y que tiene cada vez más seguidores alrededor del mundo.
Barberino, madre de tres hijos y creadora de contenido en Instagram bajo la cuenta Tutti a casa con la mamma (@tutti_a_casa_con_la_mamma), ha compartido su experiencia educando a sus hijos fuera del sistema escolar tradicional.
Una decisión que nace de la incertidumbre
“Descubrí la educación en casa durante la pandemia. Me encantó”, ha empezado confesando la creadora de contenido. Un cambio de perspectiva que no sólo vivió ella, ya que en Italia cerca de 16.000 niños reciben hoy en día educación en casa, una cifra que se ha triplicado desde antes de la covid-19.
El origen de su elección estuvo directamente ligado al contexto sanitario. “Me quedé embarazada de mi primer hijo durante la pandemia. Todos los protocolos y restricciones impuestas por las escuelas me preocupaban”, ha recordado.
“Fue entonces cuando empecé a preguntarme si la escuela era realmente el mejor entorno para criar a un niño”, ha explicado la madre de los tres niños, quien empezó a informarse por su cuenta sobre otras alternativas.
Y además de informarse, comenzó también a formarse por su cuenta, interesándose especialmente por pedagogías alternativas: “Comencé a estudiar pedagogía, en particular las enseñanzas de Maria Montessori… Así fue como descubrí la educación en casa y me enamoré de ella”.
El gran debate: la socialización
Uno de los argumentos más habituales contra el homeschooling es la falta de socialización. Pero, sobre este aspecto, Verónica tiene más que clara la respuesta.
“La primera pregunta siempre es: ‘¿Pero cómo socializa un niño?’”, ha comentado. “Los niños no socializan permaneciendo en un aula… Socializan en la vida real, al aire libre, con niños de diferentes edades”, ha expuesto con confianza.
Para ella, el aprendizaje social no depende de compartir espacio con compañeros de la misma edad durante horas, sino de interactuar en entornos diversos, algo que compara con la interacción adulta: “Vas a la oficina, pasas ocho horas allí, ¿y ahí es donde socializas y te enriqueces? No. ¿Y por qué debería aplicarse eso a los niños?”.
¿Es legal?
A pesar de lo que muchos puedan pensar, Verónica ha asegurado que el proceso es sencillo y completamente legal. “Es muy sencillo. La fecha límite para presentar la notificación de educación en casa a las autoridades es enero”, ha concretado.
Además, este tipo de educación cuenta con un seguimiento gubernamental. “Todos los años tengo que asistir a una entrevista donde la escuela verifica que el niño recibe educación. No se trata de una entrevista basada en el currículo escolar, sino en el programa elegido por la familia”, ha explicado la madre de tres.
Responsabilidad y dedicación
Sin titubeos, Verónica defiende a capa y espada la capacidad de los padres para educar a sus hijos pese a no contar con una formación específica, aunque insiste en que no es una decisión que deba tomarse a la ligera.
“La educación en casa es una elección de estilo de vida para toda la familia. Los padres necesitan tiempo para dedicarse a la educación de sus hijos”, ha advertido la creadora de contenido.
Para ella, la educación en casa implica mucho más que cambiar el lugar de aprendizaje: supone adoptar un modelo de vida distinto. “No se trata solo de dos o cuatro horas al día, porque incluso los momentos de aprendizaje están condicionados por las necesidades del niño”, ha subrayado, haciendo hincapié en que esta decisión implica renuncias y una planificación constante.
“No se necesita un título universitario para educar a los niños. Nosotros, los padres, debemos ser nuestros primeros maestros. Lo que sabemos como seres humanos es más que suficiente para que el niño crezca con la misma formación que nosotros”, ha afirmado con rotundidad, convencida de que los padres preparados e implicados están preparados para asumir ese papel.
Pese a su firme apuesta por este modelo, también introduce un matiz importante: no es una decisión irreversible. “Además, si ves que no es para ti siempre puedes regresar cuando quieras”, ha matizado la creadora de contenido quien, además, ha añadido que en su caso todavía no tiene claro si continuarán para siempre con esta modalidad: “Ya lo sabremos con el tiempo”.