El hantavirus como síntoma
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El hantavirus como síntoma

Muchos sentimos sincera vergüenza al comprobar que una parte nada desdeñable de las fuerzas políticas ha estado en contra de un acto humanitario como el que acaba de suceder.

Los pasajeros del Hondius se encuentran en sus paísesAnadolu via Getty Images

El episodio del hantavirus, que nos ha recordado de nuevo la fragilidad humana ante sucesos naturales imprevistos como las pandemias ocasionadas por agentes víricos, presenta diversas facetas que justifican sobradamente una reflexión, ya que los hechos excepcionales como este suelen extraer lo mejor y lo peor de la naturaleza humana.

La historia es simple y conocida: un pequeño crucero de lujo abanderado en Países Bajos, el buque MV Hondius, declaró una emergencia a bordo poco después de haber zarpado de la localidad argentina de Hushuaya, en la Patagonia, en las cercanías de La Antártida. Una muerte y varios procesos infecciosos fueron atribuidos al hantavirus, en su versión más grave -la cepa de los Andes-, que se contagia persona a persona, y cuya presencia en aquella zona era conocida, ya que en el pasado ha causado pequeños brotes con un número limitado de muertes. 14 de las 147 personas embarcadas eran españolas.

El 2 de mayo, el buque declaró la emergencia y el día 3 atracó en Praia, Cabo Verde, donde el gobierno local habilitó una zona de aislamiento y proporcionó material sanitario, aunque el pequeño país isleño no dispone de los medios adecuados para resolver un brote de esta naturaleza.

Tras la alarma, la Organización Mundial de la Salud asumió el liderazgo de la gestión sanitaria global. Se puso en contacto con el gobierno español y ambos decidieron que el buque viajara hasta las islas Canarias, donde la sanidad española está plenamente capacitada para afrontar el problema sanitario, al tiempo que la administración de nuestro país podía gestionar con eficacia las repatriaciones en aviones adecuados.

La mayor parte de los ciudadanos hemos sentido una sensación orgullo patrio -aunque muchos no seamos ni por asomo nacionalistas- al comprobar que España es de los más adelantados del mundo en materia de servicios sanitarios, lo que indica que también lo es en casi todo lo demás. Y, en efecto, las operaciones de desembarco y repatriación se han desarrollado a la perfección, con atento cuidado a los protagonistas del episodio y con un rápido traslado a sus países de origen. Lógicamente, los 14 españoles han sido también puestos en cuarentena.

Sin embargo, el asunto ha creado un artificial incidente con el gobierno canario, sostenido por Coalición Canaria, PP y la Agrupación Herreña Independiente. El presidente Fernando Clavijo, de CC, desplegó todas la reservas imaginarias a la acción humanitaria, con el argumento de que él se debía a sus ciudadanos, amenazados por la posibilidad de un contagio. La histeria del personaje le llevó al ridículo al declarar que temía que las ratas causantes de la infección pudieran nadar desde el barco a la costa. Se le explicó que no había ratas en el buque y la comunidad científica negó cualquier riesgo, pero el auxilio español quedó deslucido por el atrabiliario sujeto, que convirtió el asunto en un enfrentamiento con el gobierno central, jaleado por el PP y cálidamente recibido por VOX con los habituales rebuznos de aprobación.

Es obvio que en una democracia el poder gobierna y la oposición se opone, pero el desempeño de tales cometidos no ha de carecer por fuerza de la cortesía debida, del nivel intelectual que reclama la mayor parte de la sociedad española, del señorío y la prestancia que nos caracterizan -o deberían caracterizarnos- en la comunidad internacional.

La pertinencia del auxilio español a MV Hondius era tan evidente que producen sarpullidos las protestas y las reiteradas manifestaciones en contra de que se atendieran los requerimientos del navío en problemas. Primero, porque en el colectivo en riesgo había 14 españoles, por lo que hasta los xenófobos impenitentes hubieran debido tomar este hecho en consideración. Y segundo, porque España, como país adelantado, mantiene y respeta unos compromisos internacionales que responden al Derecho Internacional vigente y que hacen de este mundo un lugar más civilizado y habitable que la selva.

En definitiva, muchos sentimos sincera vergüenza al comprobar que una parte nada desdeñable de las fuerzas políticas ha estado en contra de un acto humanitario como el que acaba de suceder. Y nos repugna que partidos políticos con posibilidades ciertas de gobernar se comporten con menos sensibilidad que la que exhibían los propios neandertales. En teoría, las formaciones políticas deberían hacer proselitismo de modelos depurados de convivencia, pero en este país cainita hay todavía una sobreabundancia de activistas que se ciscan por sistema hasta en sus propios compatriotas. 

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Mallorquín, de Palma de Mallorca, y ascendencia ampurdanesa. Vive en Madrid.

 

Antonio Papell es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos del Estado, por oposición. En la Transición, fue director general de Difusión Cultural en el Ministerio de Cultura y vocal asesor de varios ministros y del Gabinete de Adolfo Suárez. Ha sido durante más de dos décadas Director de Publicaciones de la Agencia Española de Cooperación Internacional (Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación). Entre 2012 y 2020 ha sido Director de Comunicación del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y director de la centenaria Revista de Obras Públicas, cuyo consejo estuvo presidido en esta etapa por Miguel Aguiló. Patrono de la Fundación Caminos hasta 2024, en la actualidad es asesor de la Fundación. Ha sido durante varios años codirector del Foro Global de la Ingeniería y Obras Públicas que se celebra anualmente en colaboración con la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo en Santander.

 

Fue articulista de la agencia de prensa Colpisa desde los años setenta, con Manu Leguineche; editorialista de Diario 16 entre 1981 y 1989, editorialista y articulista del grupo Vocento desde 1989 hasta el 2021; y después de unos meses como articulista del Grupo Prensa Ibérica, es articulista del Huffington Post. También publica asiduamente en el diario mallorquín Última Hora. Ha sido colaborador del Diario de Barcelona, El País, La Vanguardia, El Periódico, Diario de Mallorca, etc. Ha participado y/o participa como analista político en TVE, RNE, Cuatro, Punto Radio, Cope, TV de Castilla-La Mancha, La Sexta, Telemadrid, etc. Ha sido director adjunto de “El Noticiero de las Ideas”, revista de pensamiento de Vocento. Ha publicado varias novelas y diversos ensayos políticos; el último de ellos, “Elogio de la Transición”, Foca/Akal, 2016.

 

Asimismo, ha publicado para la Ed. Deusto (Planeta) sendas biografías profesionales de los ingenieros de Caminos Juan Miguel Villar Mir y José Luis Manzanares. También es autor de un gran libro conmemorativo sobre el Real Madrid: “Real Madrid, C.F.: El mejor del mundo” (Edit. Global Institute).

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