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Gobernar es educar

Gobernar es educar

"Europa debe plantar cara a las políticas reaccionarias y erradas tomadas por personajes como Trump y sus seguidores en esta hora complicada de la política".

Un bicicleta en Bilbao
Un bicicleta en BilbaoGetty Images

El pasado 12 de febrero, la concejalía de movilidad y sostenibilidad del Ayuntamiento de Bilbao organizó una jornada sobre el uso de la bicicleta en las ciudades, calmar el tráfico y la movilidad segura buscando el impulso a los hábitos saludables y la mejora de nuestras calles y plazas. Compartían su experiencia varias urbes a las que Bilbao servía de anfitriona. Y tuvimos ocasión de contrastar dos posturas que, por contradictorias no dejaban de reafirmar la indudable necesidad de mantener esta clase de encuentros internacionales. En efecto, dos acciones tan contrapuestas que nos han llevado a plantear la reflexión que trasladamos en estas líneas.

Por un lado, la concesión de la medalla al mérito civil a título póstumo a un amigo y maestro como fue el ingeniero Ole Thorson y, por otro, la inquietante iniciativa del presidente Donald Trump de derogar las medidas adoptadas por Obama en favor del control de las emisiones contaminantes provocadas por la circulación de vehículos en nuestras calles.

Ole, como todos le conocían, fue un precursor, afincado en Barcelona desde los años setenta y que puede ser considerado, sin lugar a dudas, como el padre de muchas de las políticas de defensa del peatón y del ciclista. Un hombre que se atrevió a levantar la voz para defender la seguridad y pacificar el tráfico. No en vano, los premios a la seguridad vial en Cataluya llevan su nombre.

Y con dificultad, pero con paso firme, sus ideas y las de quienes defendemos que las ciudades son para las personas y que el objetivo de las políticas públicas se resume en “vivir más y vivir mejor”, se han ido abriendo paso hasta convertirse en moneda común en Europa y, en general, en los estados más avanzados. Parecía como que las medidas se iban adoptando sin grandes críticas, más alládel ritmo o la velocidad de su implantación.

Sin embargo, el caso Trump y la deriva de algunas ciudades gobernadas en los últimos tiempos por gobernantes negacionistas ligados a la ultra derecha y la derecha ha puesto sobre la mesa la necesidad de detenernos y explicar los beneficios indudables de estas políticas públicas de protección del medio ambiente y la salud.

Se hace necesario dedicar tiempo a la pedagogía, a contar lo que hacemos y por qué lo hacemos. En suma, a convencer, haciendo nuestro, en cierta medida, aquel lema del presidente de Chile Aguirre y Cerdá, “gobernar es educar”. Debemos dedicar todo el tiempo que sea necesario a explicar y a combatir esa “guerra cultural” adoptada por un cierto populismo que busca un objetivo de tomar el poder arrumbando con cualquier avance en nuestra convivencia, en la igualdad y la construcción de urbes respetuosas con la salud y la vida de las personas. Y debemos rechazar con firmeza los intentos de doblegar la democracia solidaria y humana que tanto ha costado poner en pie.

En Bilbao sabemos de lo que hablamos. La regeneración de la Ría, la peatonalización de calles y plazas, el impulso espectacular del transporte público, la atención a las demandas vecinales del Metro en Rekalde o la implantación de la OTA en los barrios, la forma de calmar el tráfico en los entornos escolares, la creación de “bidegorris”, de zonas verdes, de refugios climáticos, de reducción de las emisiones contaminantes y un largo etcétera. Y lo hemos hecho incrementando el desarrollo social y económico de la villa y protegiendo la salud de los ciudadanos y las ciudadanas.

Europa debe defender sus convicciones en esta materia y en tantas otras y plantar cara a las políticas reaccionarias y erradas tomadas por personajes como Trump y sus seguidores en esta hora complicada de la política. Y la firmeza de nuestras convicciones será capaz de derrotar a la “guerra cultural” que pretende el poder sin importar la salud y el bienestar de los ciudadanos y las ciudadanas.

Cuando se apagó la luz de Ole Thorson, alguien escribió que si hubiera que poner su nombre a una calle, debería ser peatonal, con gente andando, bancos, algo de sombra, comercio de proximidad; quizás una parada del bicis, no muy lejos del metro. Para Ole, una calle de convivencia, una calle para las personas.

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Nora Abete es teniente alcalde y Portavoz PSE-EE del Ayuntamiento de Bilbao

Txema Oleaga es senador por Bizkaia PSE-EE