El golpe de los libros de Pushkin: 40 visitas a la Biblioteca Nacional de Francia para sustituir originales de 650.000 euros por copias
Las piezas robadas fueron más de 170 grandes obras de la literatura rusa, según los investigadores.
París, epicentro de uno de los juicios más rocambolescos y llamativos en años. Se trata del caso de un robo internacional de libros a gran escala. Un golpe que dejó tocadas a importantes bibliotecas de media Europa.
Las piezas robadas fueron más de 170 grandes obras de la producción escrita en Rusia... con Alexander Pushkin, el llamado padre de la literatura rusa moderna como personaje principal.
Entre las obras sustraídas se han detallado numerosas creaciones del poeta y novelista del siglo XIX, junto a otros autores de menor renombre, pero el total de los golpes supera los 3 millones de dólares (algo más de 2'6 millones de euros), como detalla The New York Times.
Entre las sedes afectadas, las bibliotecas de Francia — incluida la Biblioteca Nacional—, Alemania, Países Bajos, República Checa, Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Polonia y Suiza.
En el banquillo de acusados se sientan seis georgianos, la mayoría sin identificar previamente por las autoridades francesas, que se enfrentan a los cargos de robar y conspirar para robar obras de gran valor cultural e histórico. El juicio parte de una operación policial europea llevada a cabo en 2024 y que se saldó con varias detenciones y un rosario de pruebas que ahora pasarán por el tamiz del juzgado.
Pero para las autoridades nacionales no se trata de seis individuos aislados dando 'palos' en bibliotecas internacionales. En las pesquisas iniciales apuntaban a una red más amplia de familiares y asociados que viajaron por Europa.
El modus operandi era peculiar, cuando menos: los presuntos implicados se movían en autobús durante aproximadamente dos años, con identidades falsas y carnés de biblioteca falsificados. Una vez encontraban el 'destino', se adentraban en la búsqueda de sus piezas, con una rutina de visitas periódicas para conocer el entorno y saber cómo llevar a cabo el delito de un modo imperceptible.
Los objetivos eran ediciones raras de manuscritos rusos para estudiarlas, fotografiarlas y sustituirlas por falsificaciones. Alguna de las obras afanadas llegaba a los 650.000 euros de valor en el mercado.