Gerardo, médico rural jubilado: "Es habitual ver personas de 95 o 96 años que salen a andar todos los días 4 o 5 kilómetros"
Su objetivo es ambicioso: que San Xoán de Río deje de ser conocido por el envejecimiento de su población y pase a convertirse en un referente mundial de longevidad.

En San Xoán de Río, un municipio de Ourense con poco más de 500 habitantes, la edad parece vivirse de otra manera. Allí, llegar a los 90 no significa ir despacio ni quedarse en casa. Lo cuenta Gerardo Rodríguez, médico rural jubilado tras 45 años de profesión, con una escena que se ha hecho viral: “En el pueblo, venía una persona de 90 años al médico y al salir tenemos 3 escalones, pegó un salto, no lo hago ni yo”, cuenta en la COPE.
No es una exageración aislada. En este rincón de Galicia es habitual ver a vecinos de más de 95 años caminando varios kilómetros al día o cuidando su huerta como si el tiempo no pasara. Y quizá ahí esté una de las claves de su secreto. “Es habitual ver personas de 95 o 96 años que salen a andar todos los días 4 o 5 kilómetros”, cuenta.
Aire limpio, nada de estrés, actividad física diaria y una vida en comunidad muy activa. Esa es la receta que defiende el alcalde, José Miguel Pérez Blecua, que dejó la ciudad para volver al pueblo y no se arrepiente. Su objetivo es ambicioso: que San Xoán de Río deje de ser conocido por el envejecimiento de su población y pase a convertirse en un referente mundial de longevidad.
El municipio aspira incluso a ser reconocido como una “zona azul”, esos lugares del planeta donde la esperanza de vida es excepcionalmente alta. Y, visto lo visto, no parece una idea tan descabellada.
El pueblo con más médicos por habitante de España
Pero si hay un dato que realmente llama la atención es otro: San Xoán de Río tiene 118 médicos por cada 1.000 habitantes, una cifra completamente fuera de lo común si se compara con la media nacional. En total, 59 médicos mantienen un vínculo directo con el pueblo.
El origen de este fenómeno se remonta a varias generaciones atrás. Según explica el alcalde, la dureza de la vida rural empujó a muchas familias a apostar fuerte por la educación de sus hijos. Se construyeron numerosas escuelas y, poco a poco, la medicina se convirtió en una vocación compartida.
“Mucha gente eligió medicina porque sus referentes eran médicos, que al final cuando tú cualquier persona es pequeña, tiene un sueño”, resume Pérez Blecua.
Gerardo Rodríguez es uno de esos referentes. Antes de estudiar Medicina pasó por el seminario, y durante décadas ejerció en condiciones que hoy parecen impensables. Recuerda desplazamientos en tractor, partos atendidos en taxis y jornadas interminables. Aun así, nunca perdió el vínculo con su gente ni con el territorio.
Hoy, aunque muchos de esos médicos trabajan fuera, regresan siempre que pueden. En verano, el pueblo multiplica su población y se convierte, como bromea el alcalde, en “la Marbella del interior”. Incluso han organizado un Festival de la Longevidad para reunir a estos profesionales y reforzar los lazos con su lugar de origen.
