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Milla, 18 años, estudia para chef y ni puede comprar batatas: "Me da ansiedad al ir a la tienda"

Milla, 18 años, estudia para chef y ni puede comprar batatas: "Me da ansiedad al ir a la tienda"

Una reforma reciente de la asistencia social en Finlandia está perjudicando a los jóvenes vulnerables que tienen que endeudarse pidiendo préstamos para vivir.

Una persona, haciendo la compra en un supermercado.
Una persona, haciendo la compra en un supermercado.Getty Images

Tinja  y Milla , de 18 años y que residen en Joensuu, una ciudad de Finlandia, viven estresadas por la falta de dinero para mantenerse. Esta situación está sobre todo muy presente en sus mentes cuando van al supermercado y al salir. "Me da ansiedad antes de ir a la tienda. Me siento fatal después de comprar, aunque solo haya adquirido algunos ingredientes para hacerme un sándwich", dice Milla. Tinja y Milla cuentan su propia situación financiera precaria y en qué se gastan el dinero, sus historias las ha publicado Yle.

Una reforma gubernamental de la asistencia social que entró en vigor a principios de febrero está afectando al bienestar de los jóvenes de Finlandia. Especialmente a los que tienen vidas como las de Tinja y Milla, que reciben apoyo social para la infancia. Dicha reforma entró en vigor a principios de febrero y lo que está haciendo es presionar más aún las finanzas de muchos jóvenes adultos vulnerables y los está obligando a solicitar préstamos.

Estas dos chicas se hicieron amigas en una institución de bienestar infantil, de la que se marcharon al alcanzar la mayoría de edad y en la que se han criado. El objetivo del apoyo que reciben en la actualidad es ayudarles, por haber crecido en una institución o centro de acogida, a ser independientes y gestionar su vida cotidiana. Se trata de una ayuda legal que se puede recibir hasta los 23 años.

Los jóvenes que reciben atención social posterior a la infancia y los estudiantes cuyos estudios se han prolongado, debido a su propia enfermedad o a la de un ser querido o a otra situación de vida difícil, la han podido tener. Pero, los profesionales del trabajo social temen ahora que la reforma legal provoque un agravamiento de la espiral de endeudamiento para los jóvenes adultos. Creen que los jóvenes pueden tener que pedir un préstamo de miles de euros sólo para completar la educación secundaria.

La reforma complicará la situación de los jóvenes que ya se encuentran en una situación más vulnerable”, afirma Sanna Parviainen, trabajadora social destacada de los servicios sociales de Siu, en la región de Carelia del Norte, en Finlandia. El Gobierno espera que el ajuste genere un ahorro de 70 millones de euros en el gasto en asistencia social. El objetivo de la reforma legislativa es reducir la dependencia a largo plazo de la asistencia social y mejorar el empleo. El Instituto Nacional de Salud y Bienestar estimó en agosto que la reforma ampliará y, en particular, profundizará la situación de las personas con bajos ingresos.

Durante la elaboración de la ley, numerosos expertos afirmaron que no se había evaluado suficientemente el impacto de la reforma en el aumento de la pobreza y las dificultades para recibir asistencia social. Las áreas de bienestar social consideraron que la reforma aumentaría la necesidad de asistencia social complementaria y preventiva y, por consiguiente, el gasto en dichas áreas.

Pero, volviendo al caso de estas jóvenes, Milla cuenta los malabarismos que tienen que hacer con la comida. Asegura que el café se le acabó en enero y, desde entonces, ni se ha molestado en comprarlo. El queso también se queda en el supermercado por su alto precio y lo que hace es poner pepino sobre el pan y ya está, relata. En cuanto a los macarrones, las patatas y la sémola de soja son baratos. "A veces apetece añadir algo más sofisticado, pero las batatas, por ejemplo, son bastante caras", dice Milla, quien, además, estudia cocina.

La factura del supermercado de estas chicas suele ser de entre 10 y 20 euros. Con eso tienen que tener suficiente para varios días de refrigerios y provisiones para una comida caliente. Hasta ahora, Milla ha recibido apoyo económico, además de beca de estudios y subsidio de vivienda, y no ha solicitado un préstamo estudiantil. Tinja recibe actualmente un subsidio de rehabilitación y cursa estudios básicos de educación y orientación.

"Lo más difícil es tener suficiente dinero para todo el mes. A veces hay que vaciar la despensa y entonces la comida puede ser atún y muesli", dice Tinja. Después de los gastos obligatorios, a ella y a Milla normalmente les quedan un par de cientos de euros al mes para comida y otros gastos.

Minna Mattila, directora de la Fundación Garantía, que ayuda a personas con problemas de endeudamiento, afirma que el creciente endeudamiento de los jóvenes también es visible en la Fundación Garantía. "Muchos jóvenes tienen bajos ingresos, y el ciclo de endeudamiento suede comenzar con deudas relativamente pequeñas", afirma.

Quienes acuden a la esta fundación suelen tener atrasos en los pagos y préstamos con intereses elevados que han solicitado para financiar su vida cotidiana. Los grandes préstamos estudiantiles de decenas de miles de euros también se han vuelto más comunes, añade Mattile. Pagarlos es difícil si no puedes mantenerte al día con tu vida laboral o si hay interrupciones en tu carrera profesional, asegura.

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Soy redactora en HuffPost España, donde escribo de temas sociales y estilo de vida.

 

Sobre qué temas escribo

Hablo cada semana sobre varios temas en los que nos aporta una nutricionista sus consejos para llevar una vida saludable, sigo los temas de okupaciones en todo el mundo e intento reflejar cómo los problemas y las buenas noticias nos afectan ya de forma global con ejemplos de casos de particulares y poniendo el foco en especial en estudios científicos que demuestren todos los avances que estamos viviendo.

 

Mi trayectoria

Estudié Periodismo en la Universidad Complutense e hice el Máster de Periodismo de la UAM/ELPAÍS, así como el de desarrollo de directivos de PRISA y el IESE. He sido jefa de diversas secciones en EL PAÍS, después, directora de comunicación en diversos organismos, pero, sobre todo, lo que me gusta es escribir. Por eso estoy aquí, para contar historias y buscar temas exclusivos para los lectores. Antes de todo esto, mi especialidad fue durante años la educación. Soy madrileña, de padre catalán y abuelos vascos y de las dos castillas, por lo que me siento de toda España y no entiendo tanta confrontación. Y, sobre todo, me considero muy europea. He recibido el Premio de Periodismo de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, así como el Premio de Periodismo Educativo Esteban Barcia. He escrito un par de libros sobre El papel de los padres en el éxito escolar de los hijos.

 


 

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