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La derecha sueca cambia las normas: los migrantes podrían ser expulsados por no llevar una "vida honesta" aunque no hayan cometido ningún delito

La derecha sueca cambia las normas: los migrantes podrían ser expulsados por no llevar una "vida honesta" aunque no hayan cometido ningún delito

El Gobierno endurece su política migratoria con un concepto polémico que podría permitir retirar permisos de residencia por deudas, fraudes o incluso comportamientos considerados "inmorales".

Estocolmo, SueciaGetty Images

Suecia da un paso más en el endurecimiento de su política migratoria. El Gobierno, en el poder desde 2022 con la promesa de restringir la inmigración, ha presentado un proyecto de ley que introduce un concepto tan amplio como controvertido: exigir a los migrantes llevar una "vida honesta" para poder permanecer en el país.

La medida, anunciada el 24 de marzo, abre la puerta a retirar permisos de residencia incluso sin que exista un delito penal. Basta con que las autoridades consideren que una persona no cumple con ese estándar.

Qué significa "vida honesta"

El ministro de Migración, Johan Forssell, defendió la iniciativa asegurando que no solo se trata de respetar las leyes, sino también de comportarse de forma responsable con la sociedad.

Entre los ejemplos que el propio Gobierno ha puesto sobre la mesa están no pagar deudas, no cumplir con decisiones administrativas, abusar del sistema de ayudas o haber obtenido el permiso de residencia de forma fraudulenta. También se mencionan situaciones como trabajar sin pagar impuestos o no abonar multas.

En todos estos casos, aunque no haya condena penal, las autoridades podrían revocar el permiso de residencia y proceder a la expulsión.

Más allá de los delitos

El proyecto va incluso más lejos. También contempla la posibilidad de retirar permisos si una persona es considerada una amenaza o si se detecta que ha mentido en su solicitud.

Además, introduce un elemento especialmente delicado: el de las declaraciones o expresiones. Aunque el Gobierno matiza que no son pruebas en sí mismas, sí podrían servir como indicios de comportamientos problemáticos, por ejemplo en casos de vínculos con extremismo.

Si el Parlamento aprueba la ley, estos cambios entrarían en vigor el próximo 13 de julio.

Críticas por su ambigüedad

La propuesta ha generado críticas inmediatas, sobre todo por la falta de claridad del concepto de "vida honesta". Organizaciones de derechos humanos advierten de que la norma puede abrir la puerta a decisiones arbitrarias.

Desde Civil Rights Defenders alertan de que esta medida podría romper el principio de igualdad ante la ley. Actos que no tendrían consecuencias para ciudadanos suecos podrían, en cambio, derivar en la expulsión de personas extranjeras.

También señalan el riesgo de autocensura. El hecho de que declaraciones o comportamientos no delictivos puedan ser interpretados como señales de "falta de moralidad" podría limitar la libertad de expresión de los migrantes.

Un cambio de modelo

La iniciativa refleja un giro más amplio en la política sueca, que en los últimos años ha ido endureciendo sus normas migratorias. El objetivo del Gobierno es claro: aumentar el control y reducir los márgenes para permanecer en el país sin cumplir determinados estándares.

Pero el debate ya está servido. La clave no está solo en qué conductas se sancionan, sino en quién decide qué significa exactamente llevar una "vida honesta".

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Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

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