La investigación del accidente de tren en Adamuz apunta a la rotura de la vía
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La investigación del accidente de tren en Adamuz apunta a la rotura de la vía

Los equipos técnicos de rescate han comenzado a instalar una gran grúa para levantar los vagones de ese Alvia siniestrado. Hasta ahora, el siniestro se ha saldado con 40 víctimas mortales, mientras otras 39 personas siguen hospitalizadas.

Vista del tren Iryo que descarriló en Adamuz, Córdoba, e impactó contra un Alvia.EFE

La investigación sobre el accidente de tren del pasado domingo en Adamuz, en el que ya han perdido la vida 40 personas y otras 39 siguen hospitalizadas, ha empezado a centrar el foco de la búsqueda de una respuesta que ayude a explicar porqué los tres vagones de la parte trasera del tren Iryo acabaron chocando frontalmente con el Alvia de Renfe. Pese a que el proceso se presume largo, las primeras actuaciones en el lugar donde se produjo el accidente apuntan a la rotura del carril en el punto del descarrilamiento o un problema en una de las ruedas del del primer tren que descarriló, aunque los responsables insisten en que pasarán semanas antes de que puedan extraerse indicios sólidos sobre las causas.

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha confirmado que en el laboratorio se van a analizar "los carriles en el punto de inicio del descarrilamiento” y que también inspeccionará en el taller “la rodadura del tren Iryo”, además de extraer los datos de las cajas negras de ambos convoyes. La comisión ha subrayado que se encuentra “en fase de recogida de información in situ y la recopilación de documentación y datos”. Ha advertido de que el proceso incluirá análisis técnicos que se prolongarán durante meses. “Por el momento, todas las hipótesis están abiertas”, ha recalcado el organismo.

En una primera valoración pública, el presidente de CIAF, Ignacio Barrón, ha indicado que en este tipo de accidentes “siempre interviene la interacción entre la vía y el vehículo”, una formulación que resume el enfoque general de la investigación y que sitúa el análisis tanto en el estado de la infraestructura como en el comportamiento del material rodante, sin anticipar conclusiones sobre responsabilidades.

Desde las operadoras se ha descartado, por ahora, un exceso de velocidad o un fallo humano. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha explicado que el accidente se produjo “en una recta, no en una curva” y ha advertido de que “sacar conclusiones no va a ser algo inmediato”. Según ha señalado, el escaso margen temporal entre el descarrilamiento del Iryo y la colisión hacía imposible cualquier maniobra correctora una vez invadida la vía contraria.

Solo después de estos primeros indicios técnicos se han pronunciado las autoridades políticas. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha explicado que la rotura detectada en el carril “no se limita a un punto concreto”, sino que se extiende “a lo largo de 200 o 300 metros de vía”. Puente ha insistido en que, en esta fase, “no se puede determinar si ese deterioro es la causa o la consecuencia del descarrilamiento” y ha rechazado atribuir el accidente a un fallo concreto, como un problema en la soldadura del raíl, sin un análisis técnico completo.

El ministro ha añadido que, en los veinte minutos previos al accidente, “pasaron en torno a tres trenes por ese mismo tramo” sin que se registraran incidencias. También ha recordado que el tren Iryo siniestrado fue fabricado en 2022 y había superado su última revisión el pasado 15 de enero, datos que, según ha subrayado, “no permiten descartar ninguna hipótesis y obligan a extremar la prudencia”.

La secuencia del siniestro se desarrolló en apenas unos segundos. Un tren de alta velocidad Iryo que cubría el trayecto Málaga–Madrid descarriló y los tres últimos coches de la composición invadieron la vía contigua. Veinte segundos después, un tren Alvia de Renfe, que circulaba en sentido contrario entre Madrid y Huelva, colisionó con esos vagones o con restos proyectados sobre la vía. Como consecuencia del impacto, dos coches del Alvia cayeron por un terraplén de cuatro metros, la zona donde los equipos de emergencia concentran las tareas más complejas de recuperación.

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