Noah Higón, la joven con enfermedades raras, hace un alegato a favor de la sanidad pública que no para de compartirse: la última frase, para enmarcar
"Estamos dejando morir la sanidad pública".

"Estamos dejando morir la sanidad pública". Así ha comenzado Noah Higón, la joven valenciana que impactó a la sociedad al contar cómo vive con siete enfermedades raras y un implante coclear, ha dejado un tuit que está teniendo un gran alcance en el que reivindica una mayor inversión en sanidad para que no desaparezca.
"La estamos dejando morir despacio, sin ruido de sirenas, sin titulares que duelan lo suficiente. La dejamos morir en listas de espera eternas, en consultas de cinco minutos, en profesionales exhaustos que ya no pueden más aunque quieran darlo todo", ha comenzado diciendo esta valencia, que además de divulgadora también es jurista y politóloga.
Ha proseguido recordando que "la sanidad pública no cayó del cielo" y que tampoco fue un regalo. "Fue una conquista, costó décadas de lucha, de acuerdos, de impuestos compartidos, de la idea radical de que la salud no es un lujo, sino un derecho", ha sentenciado.
La joven ha recordado que surgió con la idea de que "enfermar no debería significar arruinarse y que nacer pobre no debería condenarte a morir antes". "Y sin embargo hoy la tratamos como algo prescindible. Como si fuera un gasto molesto y no una inversión en dignidad", ha rematado
La voz de la experiencia
Higón ha seguido contando su vida y toda su amplia experiencia al llevar "más de media vida enferma y ver la sanidad desde dentro, desde la camilla, desde la bata abierta por detrás, desde el miedo antes de una prueba, desde el alivio cuando alguien te mira a los ojos y te cree".
"Y lo digo claro: así como está ahora, es deplorable. No por su gente (hay de todo, cómo en todos lados). Nunca por su gente porque hay médicas, enfermeros, auxiliares, celadores, técnicos que siguen tirando del carro con el cuerpo roto. Que se saltan descansos, que cargan con más pacientes de los que pueden atender dignamente, que se van a casa con culpa por no haber llegado a todo. Gente competente, vocacional, humana… a la que el sistema está asfixiando", ha descrito.
Higón ha señalado que "no es que no quieran, es que no les dejan" porque el sistema actual, en sus propias palabras, está diseñado para "parchear en lugar de cuidar, empujar a quien puede a la privada y abandonar a quien no".
"Un sistema que normaliza el colapso y llama 'incidencia puntual' a lo que ya es estructural, mientras tanto, los enfermos aprendemos a esperar citas, resultados, derivaciones, respuestas e incluso cuando el cuerpo ya no puede esperar más. Y lo más peligroso de todo es que nos estamos acostumbrando a que funcione mal, a que duela, a que falle, pero la sanidad pública es uno de los últimos lugares donde aún somos iguales, donde tu cuenta bancaria no debería decidir si te salvas o no", ha remarcado.
La reflexión final
Finalmente, ha acabado reflexionando sobre lo que supondría perderla: "Dejarla caer es romper el pacto más básico de una sociedad, que es el de cuidarnos".
Defenderla, ha subrayado, "no es ideología" y sí "supervivencia, memoria y respeto a todo lo que costó construirla y a toda la gente que hoy sigue sosteniéndola con las manos desnudas".
Ella, como ha sentenciado, habla desde "un cuerpo enfermo que necesita una sanidad pública fuerte para vivir". "No la dejemos morir porque cuando muera del todo no podremos curar la herida social que quedará", ha concluido.