Despiden a un trabajador amparado por la ley para cuidar a su madre enferma y sus compañeros inician la protesta diaria
Estuvo 18 años en la empresa.

Era un día laboral como cualquier otro para C.M., responsable de logística en una multinacional del acero. A sus 58 años y con casi dos décadas de antigüedad en el Grupo SMS, llegó a la sede de San Donato Milanese (Milán), fichó y comenzó su rutina habitual: organizar pedidos, coordinar la cadena de suministro y supervisar el funcionamiento diario del departamento.
Pero aquella jornada dio un giro inesperado. C.M. fue convocado a la oficina de dirección junto a otros dos compañeros y, al entrar, encontró al director y al responsable de personal esperándolo. Allí le comunicaron que la empresa trasladaría el departamento de logística a Tarcento, a unos 400 kilómetros de distancia. El cambio sería efectivo en pocas semanas.
Para C.M., aceptar el traslado era imposible. Estaba protegido por la Ley 104, que ampara a los trabajadores que deben cuidar de familiares con discapacidad; en su caso, su madre enferma. Aun así, la empresa le planteó una disyuntiva tajante: renunciar a ese derecho o perder su empleo. Minutos después, abandonaba el edificio con sus pertenencias en una caja y sin trabajo.
“O te vas o estás fuera”
Según relató el propio trabajador, la empresa le planteó renunciar a los beneficios de la Ley 104 y aceptar el traslado o ser despedido. Ante la imposibilidad de abandonar a su madre, la compañía procedió a su despido inmediato, y desde ese mismo día la plantilla reaccionó.
Los compañeros de C.M. decidieron iniciar una huelga diaria de una hora, entre las 14:00 y las 15:00, como protesta por lo ocurrido. El primer día se sumaron decenas de trabajadores y, con el paso de las jornadas, la movilización se consolidó llegando a ser 70 personas que es cerca del 90 % de la plantilla.
En días posteriores, pese al teletrabajo y a festivos intermedios, la participación se mantuvo en torno al medio centenar. Los trabajadores aseguraron que mantendrían la protesta de forma indefinida hasta que la empresa rectificara y readmitiera a los tres empleados afectados.
Incertidumbre laboral
Para C.M., la situación es especialmente delicada. “A mi edad, ¿cómo voy a encontrar trabajo?”, se preguntaba según recoge MSN. A solo tres años de la jubilación, teme que, si no logra otro empleo, tenga que retrasarla hasta los 67 años por falta de cotizaciones.
La Fiom Cgil, es decir, la Federación Italiana de Obreros Metalúrgicos, ha denunciado el caso y está presionando a la dirección del grupo. Andrea Torti, secretario de Fiom Milán, explicó que las reuniones mantenidas hasta ahora han sido infructuosas y anunció la solicitud de una mesa de negociación con mediación institucional, para lo que ya se ha informado al alcalde de San Donato.