Elsa, fotógrafa, nada en gélidas aguas para una competición: "Me ha curado, me da fuerza y revela mi coraje"
Es un desafío extremo en las aguas del Dordoña.

Sumergirse en aguas gélidas cuando el termómetro apenas supera el cero puede parecer una locura para muchos. Para Elsa Martin, en cambio, es una poderosa fuente de equilibrio y de renacimiento personal que no encuentra en ningún otro lugar.
Esta fotógrafa artista, que reside cerca de Monpazier, en el Périgord, se entrena desde hace meses nadando en las frías aguas del Dordoña y en un estanque cercano a su casa en Saint-Marcory. Su objetivo es participar en una competición internacional de natación en hielo que se celebrará en Dinamarca.
Nacida en Neuilly-sur-Seine, Elsa Martin conoce bien la región de la Dordoña, pero durante años desarrolló su carrera artística en París, en el sexto distrito. Con el tiempo, decidió dejar atrás el ritmo urbano para instalarse en un entorno más natural, buscando una vida más conectada con el cuerpo, la naturaleza y la creación. Fue allí donde descubrió —casi por casualidad— el poder transformador del agua fría.
Entrenamiento en soledad y silencio
“El agua me ha curado, el agua me da fuerza y revela mi valor. Decirlo también es dar a conocer el bienestar que aporta”, explica según Sud Ouest. Para ella, nadar en aguas heladas no es solo un reto físico, sino una experiencia profundamente interior, casi terapéutica.
Lejos de piscinas climatizadas, Elsa se prepara en un estanque cercano a su vivienda. Cada inmersión requiere concentración, respiración controlada y una escucha atenta del propio cuerpo. El frío, lejos de paralizarla, la obliga a estar plenamente presente. Según cuenta, ese estado mental es comparable al de una meditación intensa, donde el miedo inicial se transforma en calma y determinación.
Rumbo a Dinamarca
El próximo sábado 24 de enero, a las 8:40 de la mañana, Elsa Martin se lanzará a las heladas aguas de Faaborg, en Dinamarca, para competir en los 25 metros estilo libre. La prueba forma parte del conocido “Festival del Frío”, un evento anual que celebra la natación en hielo y que ha ganado mucha popularidad.
Elsa no estará sola. A la competición se unirán dos amigas, Nina y Laetitia, con quienes compartirá tanto el desafío deportivo como la experiencia humana. Para Elsa, que vivió una temporada en Dinamarca, volver a esas aguas tiene también un valor simbólico.