Los arqueólogos están empeñados en encontrar a un famoso rey vikingo: es probable que hayan dado con él
La enigmática tumba cuya localización nunca ha podido confirmarse.

Desde mediados del siglo XIX, los arqueólogos han sacado a la luz imponentes enterramientos en barcos vikingos, sobre todo en Noruega. Sin embargo, entre todos esos hallazgos hay una ausencia que intriga a la comunidad científica desde hace décadas: la tumba de un gran rey vikingo cuya localización nunca ha podido confirmarse. Ahora, una nueva investigación en el norte de Inglaterra sugiere que ese vacío histórico podría estar a punto de llenarse.
Un elevado túmulo funerario junto al mar en la costa occidental del condado inglés ha vuelto a poner sobre la mesa la búsqueda del que podría ser el sepulcro del rey vikingo Ivar el Deshuesado, uno de los monarcas más buscados de la época. Esta nueva teoría proviene del arqueólogo inglés Steve Dickinson, quien rastreó registros eclesiásticos y mapas antiguos hasta localizar sobre el terreno un montículo de unas dimensiones excepcionales para la región.
Este lugar es conocido como Cuningeshou, un término de origen nórdico que puede traducirse como “la colina del rey”. "La conexión con Ivar el Deshuesado se descubrió más tarde, tras realizar investigaciones con detectores de metales y encontrar más referencias a Ivar y su tierra natal, Laithlind, en fuentes históricas", declaró Dickinson a la revista finlandesa Historia, quien está convencido de que el túmulo alberga un enterramiento de alto rango.
Está previsto un primer barrido
En las inspecciones iniciales, el equipo que trabaja en la zona ha recuperado con detectores de metales piezas asociadas a construcciones navales, como clavos y remaches de barco, así como pesos de plomo que podrían haber servido para financiar o pesar grandes cantidades de plata localizadas en las inmediaciones. Estos hallazgos refuerzan la posibilidad de que bajo la colina exista un enterramiento en barco vikingo.
Por si fuera poco, el medio citado relata que el caudillo pidió ser enterrado en un túmulo junto al agua y que su sepultura debía vigilar la costa, unos requisitos que cumple a la perfección Cuningeshou, situado en una posición elevada y estratégica frente al mar. Las sagas nórdicas describen que el monarca deseaba seguir protegiendo su territorio incluso después de la muerte. Sin embargo, pese a la potencia narrativa de estos relatos, la identificación definitiva del sepulcro exige pruebas arqueológicas fiables.
¿Qué hace falta para confirmarlo? Los investigadores han previsto una primera fase no invasiva: un barrido completo con georradar para detectar si hay algún barco oculto bajo tierra antes de plantear una excavación controlada. Los promotores del proyecto subrayan que cualquier intervención tendrá que seguir protocolos científicos y de conservación estrictos. Por ahora, Dickinson ya ha recibido permiso del terrateniente local y el estudio se realizará a finales de este año.
Mientras tanto, el equipo mantiene en reserva la localización exacta del montículo para proteger el yacimiento frente al expolio y al turismo no controlado. Si el escaneo georradar confirma la presencia de un barco funerario, el hallazgo sería uno de los pocos de esa magnitud en la región y abriría un nuevo capítulo en el conocimiento de la presencia vikinga en las islas británicas por su conexión con uno de los caudillos más enigmáticos de la Edad Media europea.
