"Nos jugamos nuestra credibilidad, otra vez"
Marlaska recibe el apoyo de Sánchez tras el escándalo del DAO pero Robles pide revisar los protocolos antiacoso. El PP se enreda con su ofensiva y se ve obligado a matizar.

Otra semana muy complicada para el Gobierno. Con Pedro Sánchez de viaje oficial a la India y sus portavoces aún disfrutando del choque con la Patronal por el Salario Mínimo Interprofesional, las alarmas saltaban en el ministerio del Interior. Un nuevo caso de agresión sexual, y el implicado era ni más ni menos que al jefe operativo de la Policía Nacional, José Ángel González, de la máxima confianza de Fernando Grande-Marlaska. "Se actuó cuando se supo, con rapidez", defienden en Moncloa.
Marlaska quedó "consternado" cuando lo supo. Según su equipo, la información le llegó el mismo martes, casi a la par que al resto de españoles. "Está tocado, ha sido duro, pero hemos hecho lo correcto". El ministro ya ha respondido a otras crisis políticas muy duras, pero ha acabado resistiendo pese a reprobaciones y peticiones de dimisión. En este caso, al menos de momento, tampoco tiene pensado tirar la toalla.
Pedro Sánchez no cree que se tenga que ir, y así lo ha trasladado tanto en público como en privado. Pero el letrado de la víctima, Jorge Piedrafita, asegura que le han llamado otras agentes denunciando más casos de agresión en el seno del Cuerpo. "Nos jugamos nuestra credibilidad, otra vez", avisa un alto cargo socialista, que reclama no minusvalorar la crisis e investigar "todo lo que haga falta".
En esta línea, Margarita Robles, la ministra de Defensa, rehusaba entrar al choque con Marlaska pero sí que sugería que hay que modificar los protocolos antiacoso, para que las víctimas se sientan seguras. Y, tal y como publicó El HuffPost, no se descartan nuevos ceses en la Policía Nacional, una vez se vayan esclareciendo los hechos.
La frustración en el PSOE
En el fondo, otra vez, existe la sensación de que "no hay un día tranquilo" para el Gobierno, en palabras de un diputado socialista. Y de ahí el hartazgo, la conmoción, que se desprende de las conversaciones en privado con altos cargos tanto del Ejecutivo como del PSOE. "Yo no creo que Marlaska lo supiera, estoy convencido… pero es un tema muy delicado y hay que dar la cara. Ya fallamos con el tema Salazar", añadía un cargo autonómico.
De momento, las únicas explicaciones de Marlaska han sido en los pasillos del Congreso, en una breve intervención ante los medios, y después en el hemiciclo, en la bronca sesión de control al Gobierno. Y, desde entonces, han sido otros los que han dado la cara por él, como Félix Bolaños, el titular de Justicia. "Cerdos machistas hay en todas las organizaciones humanas", dijo. Lo importante, precisó , es cómo se responde, y a su juicio no hay reproche en la actuación de Marlaska.
Feijóo se enreda
El Partido Popular se lanzó en tromba a criticar al ministro, al que acusaron de encubrir el caso. Se lo dijeron cara a cara en el hemiciclo del Congreso, y el ministro —que es juez— les emplazó a que lo verbalizaran también en la calle bajo amenaza de ir a los tribunales. Y Alberto Núñez Feijóo no tuvo otra que modular tanto el tono como el fondo de lo denunciado, aún manteniendo vigente la exigencia de que dimita. "Fue un error", admiten desde una autonomía.
No hay que perder de vista el contexto. Los de Feijóo tampoco empezaron muy bien la semana, enredados en las negociaciones con Vox y con el miedo en el cuerpo a una repetición electoral en Extremadura. Y el escándalo del DAO hizo virar por completo el foco político y mediático, con Congreso convertido en escenario del clásico "y tú más" en el que también se coló el caso del alcalde de Móstoles, del PP, que sigue a frente de sus responsabilidades pese a otra denuncia de agresión sexual.
¿Repetición electora en Extremadura?
Sobre Extremadura, el PP contiene la respiración. María Guardiola ya ha asumido más del 90% de las exigencias de Vox, incluida su entrada en el Ejecutivo. Pero sus interlocutores, pese a asegurar que quieren negociar, la ningunean no respondiendo a sus llamadas y mensajes. La sensación de muchos en el partido es que "la quieren humillar", llevándola al precipicio. De ahí que la opción de una repetición electoral no esté ni mucho menos descartada.
Los nervios llevaron a un un choque inédito entre Génova y su presidenta autonómica. Públicamente, una portavoz de Feijóo, la vicesecretaria Carmen Fúnez, amonestó a Guardiola en rueda de prensa y le instó a reconducir la negociación con Vox en un marco de discreción. "Esto nunca, nunca, se hace en público. No se puede actuar así con uno de tus presidentes, incluso aunque tengas razones para llamarle al orden", se exasperaba un líder regional.
