Ana Milán publica su primera novela 'Bailando lo quitado': "Envejecer me parece una de las grandes tragedias"
La nueva novela de la actriz y creadora del podcast 'La Vida y Tal' es la historia de Josefa, una mujer mayor "que decidió no dejarse aplastar por lo que otros decidieron por ella".

El encuentro con Ana Milán con motivo del lanzamiento de su primera novela Bailando lo quitao tuvo lugar en uno de los hoteles míticos del barrio madrileño de Chueca, a media mañana. Llevábamos media hora de entusiasmada conversación cuando la actriz se dio cuenta de que en una de las habitaciones de ese hotel, la protagonista de su libro, había hecho el amor por última vez, uno de los capítulos más especiales de la historia de Josefa: "Es que pone los pelos de punta, es que estamos llenos de últimas veces. Toda la vida son últimas veces".
Pero lo que hace Ana Milán con ella en este libro no es sólo recordar las últimas, también las primeras veces de esa mujer que se enfrenta a los últimos años de su vida, partiendo del convencimiento de la propia autora de que envejecer es una "de las grandes tragedias, me parece que está mal hecho". "Es todo un ejercicio de crueldad observar cómo tu cara y tu cuerpo cambian sin que puedas hacer nada. El ojo se cae, las pestañas se acortan, pero ¿por qué te acortas? ¿Pero qué te pasa? ¿Por qué no me puedes dar queratina suficiente hasta que me muera? Porque es que no lo entiendo, y me indigna y me enfada y me pone mal", afirma con cierta indignación.
Entonces, ¿asumimos o tapamos el paso del tiempo? Y ahí, Ana Milán también tiene claro "que es una decisión absolutamente privada donde no se debe entrar". Además, lo más llamativo es que hoy, haga lo que haga una mujer, será objeto de críticas: "Si no se pincha, qué vieja está. Si se tiñe, es que va teñida. Si se deja la cana, '¿pero cómo se ha dejado la cana?'. Si estás delgada, '¿por qué estás tan delgada?'. Con lo cual, que cada uno haga con su cara aquello que sea necesario para verse mejor".
Una conversación con su madre en el origen
"Me llamo Josefa y estoy deseando morirme". Estas son las siete primeras palabras con las que arranca Bailando lo quitao y que predisponen al lector a avanzar en un historia de tintes trágicos que luego no son tales, ni mucho menos. "Me parece que somos una sociedad muy alejada de la muerte para nuestra desgracia porque no hay nada que te conecte más con la vida de la conciencia de que te vas a morir. ¿Cuándo? Pasado mañana", comenta sobre este inicio.
"A mí me encantaba levantarme y meterme en la cama con mi madre por la mañana. Un día, cuando ellla ya tenía alzheimer, me preguntó: '¿Cuántos años tengo yo'?. 78. '¿Pero cómo voy a tener 78'? Entonces me dijo: '¿Tú sabes que cuando yo me estoy despertando y me veo a mí misma con las cosas que tengo que hacer por el día, no tengo más de 40? Y cada mañana, cuando me veo en el espejo, no entiendo nada'. Si tuviese que decir cuál es el germen de este libro, sería esta conversación", relata sobre la esencia de la historia.
Además, reconoce que también es una manera de visibilizar a las mujeres mayores con las que el entorno no suele ser "amable": "Trato siempre de decirles piropos, 'qué guapa eres', porque hace años que no se lo dice nadie.
Josefa, la protagonista, demuestra ser una mujer valiente en ese último tramo de su vida, pero también lo ha sido en el pasado, ese que salta sin orden aparente en su cabeza y se escribe en el libro entelado en rojo, “el rojo exacto de mi pintalabios de toda la vida, el que me lleva acompañando desde que tengo 16". "Es valiente porque decidió no dejarse aplastar por lo que otros decidieron por ella. Es lúcida, obstinada y profundamente libre. Se equivoca, tropieza y paga el precio de sus decisiones… y aun así, sigue de pie. Esa resistencia es su valentía", explica sobre ese personaje que apareció en su cabeza durante la pandemia y a la que acaba de dejar libre para disfrute de los demás.

Y a bailar lo 'quitao'
Pero antes incluso que Josefa estaba el título, como Ana Milán reconoce: “Estaba el título y no sabía yo quién era Josefa, literal. Clarísimo". Cuenta que un día quiso utilizar la expresión real, 'que me quiten lo bailao', pero le salió mal. "Me dijeron, 'no es así'. Yo soy disléxica, muy disléxica, altamente disléxica. Pero me apunté el error en la carpeta donde apunto cosas random de 'para cuando tengo una empresa', 'para cuando tenga un restaurante', que yo no voy a tener un restaurante... Y en mi chaladura el título 'bailando lo quitao' fue antes que nada".
Asegura Ana Milán que su capítulo favorito es en el que la protagonista se enfrenta a un aborto voluntario porque "quería contar que, a pesar de que las mujeres abortamos, ninguna que yo conozca lo hace desde la alegría, tal y como se acusa desde algunas partes de la sociedad". En ese episodio, Josefa recuerda que lo que le empujó a tomar la decisión es que 'no quería dejar de hacer los planes predestinados para mí y ni siquiera sé de qué plan estoy hablando'. "Lo quería contar desde ahí, no desde valorar si el aborto debe ser legal o no. ¿De qué me estás hablando? Abortar es un proceso absolutamente traumático, incluso cuando las circunstancias llevan al alivio. Quería contar que alguien ejerce el derecho tanto como sufre, y esto me parece muy importante, porque es un proceso feo, es doloroso", argumenta.
Y no, Bailando lo quitao no es un libro feminista, al menos su autora no lo cree, ¿o sí? "Cuando se lea el libro, que cada uno opine lo que quiera. Una vez que la novela es tuya, yo ahí ya no puedo decir. O sea, yo te pongo una parte y tú la completas, así que hay una parte que yo no puedo controlar. 'Esto es una novela feminista'. A su casa viene. 'Esto no es una novela feminista'. A su casa viene. ¿Quién tiene razón? Los dos. ¿Qué te vibra a ti?", reflexiona.
Lo que sí quiere conseguir con la lectura de esta historia es que los lectores se pregunten "si están viviendo la vida que eligieron o la que aceptaron. Y que, al cerrar el libro, se permitan no dejar de bailar. Aunque sea lo quitao".
