"Me sale más barato ir en avión a trabajar que alquilar un piso en Madrid": la decisión de Dani ante una crisis de vivienda que le obliga a seguir viviendo con sus padres
"No he elegido vivir con mis padres; lo ha elegido el precio de la vivienda".
Dani, un informático mallorquín de 28 años, tiene trabajo nuevo. Una empresa multinacional con sede en Madrid le acaba de contratar. La oferta es buena: flexibilidad, una empresa acorde a sus objetivos y un sueldo estándar. Pero hay un problema: la crisis de vivienda.
Tras varias semanas metido en Idealista calculadora en mano. Dani ha tomado una decisión que para muchos puede parecer surrealista. Su empresa le pide solo una semana al mes de presencialidad, por lo que el mallorquín, después de hacer muchas cuentas, asegura que le sale más rentable coger dos vuelos al mes y una semana de hostel que un alquiler en Madrid.
Mientras tanto, seguirá viviendo en casa de sus padres en la isla con vistas de ahorrar dinero para, algún día, poder comprarse una casa. "No lo hago porque quiera; lo hago porque es lo que tiene más sentido económicamente", asegura.
Una decisión que puede parecer surrealista
Cuando recibió la oferta, Dani daba por hecho que tendría que mudarse a Madrid. Era el paso lógico. Sin embargo, la búsqueda de vivienda acabó cambiando todos sus planes.
"Entraba en Idealista todos los días pensando que encontraría algo razonable, pero cuanto más buscaba, más claro tenía que las cuentas no salían", explica. Entre alquiler, fianza y el resto de gastos, el coste mensual se disparaba hasta el punto de hacerle replantearse toda la operación.
Fue entonces cuando decidió comparar escenarios. "Cogí la calculadora y descubrí que, yendo solo una semana al mes a la oficina, me sale bastante más barato coger dos vuelos, dormir en un hostel y volver a casa". Una conclusión que, reconoce, le dejó tan sorprendido como indignado.
"Sigo con mis padres porque quiero tener un futuro"
Aún así, el mallorquín admite que quedarse en casa de sus padres no es ni la situación ideal ni el plan que imaginaba teniendo 28 años y contando con una buena formación y un buen empleo.
"Mi idea era independizarme, pero no quiero hacerlo a cualquier precio", asegura. Sin embargo, Dani considera que, “ahora mismo, es la mejor opción”. Según cuenta, prefiere aprovechar la posibilidad de teletrabajar “para ahorrar todo lo posible y reunir dinero” con el objetivo de comprar una vivienda en la isla algún día.
"No he elegido vivir con mis padres; lo ha elegido el precio de la vivienda", afirma. Una decisión que, dice, responde más a la lógica que al deseo. "También es verdad que yo estoy bien en casa, pero la cosa es que no todo el mundo tiene este entorno familiar”, reflexiona.
"Algo falla cuando un avión es más barato que vivir cerca de tu trabajo"
Para Dani, su historia refleja una situación que afecta a muchos jóvenes que, pese a tener un empleo estable, siguen viendo la independencia como una meta cada vez más lejana.
"Yo no creo que esto sea normal. Si coger un avión todos los meses sale más barato que vivir donde trabajas, significa que algo está fallando", censura. "Estamos barajando precios que ya no son normales, es que cada vez es más difícil empezar una vida”, lamenta el informático.
"Yo pensaba que encontrar trabajo de lo tuyo era lo difícil. Pero al final, lo más complicado es encontrar un sitio donde vivir", asegura. “Hay gente que acaba rechazando buenas oportunidades laborales porque no puede permitirse vivir en la ciudad donde están", expone.