Medio siglo buscando piso: la crisis de vivienda vista desde los anuncios por palabras en 'El País' a la irrupción de las plataformas
Un vistazo a la hemeroteca para comprobar cuánto ha cambiado lo de buscar un piso de alquiler... y no siempre a mejor.

"Pisito interior reformado, con un dormitorio, salón, cocina y baño". Dentro de la M-30 de Madrid, en pleno Chamberí. ¿Precio? 430 euros. ¿Cómo acceder a él? Viajando en el tiempo hasta 1985... a las páginas de Clasificados de El País.
El mercado de la vivienda sigue siendo uno de los sectores predilectos para la inversión de grandes fondos y particulares. Eso tiene consecuencias, claro: el Banco de España viene alertando en sus encuestas de que el índice de familias propietarias lleva lustros desplomándose. Pero los bienes raíces no resultan bienes tan productivos como el de la industria tecnológica.
En España ese análisis permite cerrar un círculo. En 2020, el fondo sueco EQT cerró la mayor compra tecnológica en el país por 1.300 millones de euros. ¿La compañía comprada? Idealista. Cuatro años después los británicos de otro fondo, Cinven, pusieron 2.900 millones de euros sobre la mesa para hacerse con el mismo portal inmobiliario.
También en julio del año pasado EQT pujó (y reventó la subasta) por Adevinta España, propietaria de plataformas como Fotocasa o Infojobs, en una operación que fue autorizada por la CNMC ya en febrero. Los portales digitales en los que se anuncia la compraventa o el alquiler de viviendas suscita casi el mismo interés que la acumulación de esas mismas viviendas.
Hubo una época, eso sí, en el que esas plataformas no existían. Internet no había arrebatado a los periódicos en papel una dimensión social clave: la de permitir a particulares ofrecer o encontrar servicios. Los pisos turísticos entonces se conocían como "apartamentos para veraneo" y también había espacio para la venta de vehículos de segunda mano, etc.
Hace pocos años, una pareja llegaba a una ciudad y en cuestión de horas podía encontrar un piso en alquiler que se amoldase a sus necesidades. Hoy eso es impensable en ciudades como Madrid, Barcelona o Málaga. El proceso se ha convertido en una tortura, viendo zulos, garajes convertidos en estudios y demás disparates con precios absurdos, y cada vez más expertos responsabilizan de ello a las plataformas digitales.
El diario El País cumple 50 años, y en la mayor parte de su historia sus páginas incluían esa ya legendaria sección de Clasificados, donde aparecían los extintos anuncios por palabras. Aprovechando ese medio siglo de historia a sus espaldas, El HuffPost ha tenido la oportunidad de bucear en su hemeroteca para responder una pregunta. ¿Tanto ha cambiado esto?
Madrid siempre fue caro, pero no tan tan caro

En el número dos de El País hay varios anuncios de pisos en alquiler en pleno centro de Madrid. Muchos los firma una inmobiliaria , Visan, y son concisos: lo esperado, al tratarse de anuncios en los que cada palabra valía dinero. Las 14.000 pesetas que piden por un apartamento en la calle Vargas de Chamberí (esquina con General Sanjurjo, hoy José Abascal, en la flor y nata de Chamberí) son 1.100 euros, teniendo en cuenta la inflación.
No se dan más detalles, más allá de que "servicios incluidos" implica que los suministros forman parte del precio. No se sabe, por ejemplo, las dimensiones de ese "apartamento". No es probable que se trate de una vivienda enorme, un piso familiar; el término "apartamento" se solía reservar para viviendas temporales (se llega a ofrecer como alquiler semanal) para parejas jóvenes.
Los últimos anuncios vistos en los portales inmobiliarios dan cuenta de cómo ha cambiado el mercado de la vivienda en esta zona. La vivienda en pleno centro de Madrid siempre ha sido cara. Pero hoy lo que se ofrece pasa por un bajo interior de 40 metros por 1.350 euros al mes o un segundo piso exterior de 50 metros por 1.650 euros. Con piscina, eso sí.
Visto en el 85: "pisito interior" por 430 euros a dos pasos de Moncloa

El viaje en el tiempo que se está haciendo en torno a las páginas de Clasificados de El País ya empieza a dejar precios de derribo: en la calle Donoso Cortés, a cuatro pasos de la parada de metro de Moncloa, un "pisito interior reformado, con un dormitorio, salón, cocina y baño" por 30.000 pesetas al mes. Al cambio, 430 euros actuales. Hoy, un bajo interior de 65 metros cuadrados en la misma zona: 2.000 euros.
Unas líneas más bajo. Ático en Niño Jesús, una zona exclusiva cercana al Parque del Retiro. Cuatro dormitorios. 70.000 pesetas. Unos 1.100 euros. ¿Un ático de cuatro dormitorios hoy cerca del Retiro? Precios de entre 2.500 y 3.100 euros en los portales de alquiler vigentes.
Ni el euro supuso una amenaza para el alquiler

Entre un ejemplar de El País del año 92 y otro del cambio de milenio no solo cambia la mancha y la identidad gráfica del diario: en sus páginas de Clasificados se aprecia el enorme desplome de la oferta de vivienda en alquiler. Múltiples son las causas, que se acentuarán también hacia 2009. El progresivo crecimiento de la burbuja inmobiliaria convirtió el alquiler en un fenómeno prácticamente residual hasta su estallido.
Y sin embargo era fácil encontrar ofertas jugosas. Un piso de dos dormitorios, con plaza de garaje, piscina e incluso jardín en la exclusiva zona de Puerta del Hierro, en Madrid, por 115.000 pesetas. Si se traslada esa cifra de principios de los 90 a abril de 2026: 1.500 euros aproximadamente. ¿En portales inmobiliarios en línea? Pisos de tres habitaciones con garaje desde 2.600 euros.
En el año 2009 (imagen derecha) se puede ver apartamentos en zonas del centro de Madrid como Pirámides, Tirso de Molina o la Puerta del Sol desde 450 euros. Quince años después... pisos de menos de 65 metros cuadrado y de una sola habitación por 1.500 euros en la zona de Acacias (cerca de Pirámides) o desde 2.500 euros.
El fin de los Clasificados y el auge de los portales en línea

Los anuncios por palabras y las páginas de Clasificados ya estaban condenadas a la extinción. Internet vino a revolucionarlo todo, pero no siempre para bien. Todos los periódicos de España fueron eliminando este contenido de sus ediciones impresas. Además, en los últimos lustros ese espacio se convirtió en un siniestro repositorio de "contactos" que El País, por coherencia editorial, decidió cerrar.
Hoy los formatos digitales no obligan a forzar tanto el ingenio. Nada de 3 Ext 50m. Tercero exterior de 50 metros cuadrados. Pero es fácil imaginar cómo era buscar piso hace veinte, treinta o cuarenta años. Lápiz y al papel, además de ir levantando la cabeza por el barrio predilecto para buscar los también casi extintos carteles de SE ALQUILA colgados de los balcones.
En 2026 buscar piso, particularmente en grandes ciudades españolas, se ha convertido en toda una yincana, en un factor de ansiedad social y, en cada vez más casos, desesperación y angustia vital. Las ofertas que se ven en internet son solo el síntoma, la cúspide de un problema que por el momento varios partidos no pretenden solucionar, como se ha visto recientemente en el Congreso.
Volver a las páginas de El País de décadas atrás pone sobre la mesa algo que por otro lado debería ser evidente. Lo que está pasando no siempre fue así ni tiene por qué ser así.
