Michaelle, joven negra de 27 años, se crió en Rumanía: "Algunos preguntaban directamente si podían tocarme"
Nacida en Haití, actualmente reside en Zanzíbar y es un icono en las redes sociales en el país europeo.

Michaelle es un fenómeno en internet. Esta joven rumana, nacida en Haití, saltó a la fama después de publicar un vídeo en TikTok en el que promocionaba Rumanía como destino turístico.
"Ne-a luat valul" —así es como se lo conoce en las redes sociales— trabaja actualmente en Zanzíbar en el sector turístico. En su perfil cuenta su experiencia en el archipiélago de Tanzania. En un rumano sublime, cuenta a la comunidad del país los atractivos de este exótico destino para todo aquel que lo quiera visitar, además de que relata las bellezas que se encierran en Rumania.
Nacida en Haití, a los 9 años se mudó a Rumanía con su madre. El miedo a lo desconocido fue el sentimiento general durante los primeros momentos. Todo le parecía extraño: el idioma, el clima, la comida, la gente. Pero lo superó. "Entonces comprendí la ironía rumana y la tradición de hacer bromas incluso en los momentos más oscuros. No sé si fue un momento claro, pero creo que nuestro 'hogar' se construyó con todas las pequeñas cosas que vivimos aquí", sostiene en una entrevista en el medio rumano Hotnews.
Superación
"Desde el primer día, fui la 'diferente' y tuve que acostumbrarme más rápido de lo que me hubiera gustado", relata esta joven negra, que soportó miradas extrañas, chistes malos y comparaciones tontas. "Algunos susurraban, otros preguntaban directamente, con una sinceridad que podría sorprenderte: "¿Por qué eres así?", "¿Puedo tocarte?", "¿Estás seguro de que sabes rumano?", confiesa.
No obstante, no todo fue negativo. Los profesores le brindaron un gran apoyo y había compañeros que le defendieron. "Me hicieron sentir 'una de los suyos' sin preguntarme sobre Haití ni el color de mi piel", relata.
Todos los episodios le sirvieron para generar confianza en sí misma. "Aprendí a no basar mi identidad únicamente en lo que otros veían superficialmente. Y creo que fue a través de este contraste que forjé una voz clara y una perspectiva única", comenta con orgullo.
Comprensión
"Más tarde comprendí que muchos de ellos nunca habían interactuado con una persona de color", manifiesta, al hacer ver que esas miradas y reacciones no provenían del odio, sino de la ignorancia. Por el camino se ha cruzado con gente de una calidez humana impresionante: desde los maestros hasta los compañeros que le hicieron "olvidar por completo que era 'diferente", subraya.
Con el paso del tiempo, Michaelle ha visto un cambio en Rumanía en lo que a la tolerancia a la diversidad se refiere. "Creo que en las grandes ciudades, especialmente en Bucarest o Cluj, no es algo que impacte", afirma; una situación que achaca a que la población local ha empezado a viajar, ha conocido nuevas culturas y escenarios.
De Rumanía a Zanzíbar
Ahora, reside feliz en Zanzíbar. El hecho de acabar allí fue fruto de la casualidad: junto a su pareja, Roberto, habían planificado unas vacaciones a las Seychelles, pero las restricciones por el COVID-19 le hicieron cambiar el itinerario. Así, llegaron al que ahora es su hogar, donde conocieron a locales que les invitaron a hacer colaboraciones e inversiones.
Como muchas veces sucede, lo que suba a Instagram en este destino paradisiaco solo es la cara amable. Oculto, hay muchísimo trabajo. Michaelle ejerce de instructora de yoga, encargada de relaciones con los huéspedes y responsable de redes sociales en un resort de cinco estrellas. Roberto, su novio y a la par socio, es el Gerente de Operaraciones.
Más allá de las jornadas maratonianas, en Zanzíbar, la calma es una actitud vital. "En Rumanía, parece algo que hay que ganarse con esfuerzo y esfuerzo. En Zanzíbar, la relajación no es un lujo, simplemente forma parte de la vida. La gente se sienta, observa, respira y disfruta del momento sin culpas", concluye.
