Roberto Pérez, experto en oratoria: "Odias el sonido de tu voz cuando la escuchas en un audio porque faltan las bajas frecuencias a las que estás acostumbrado"
Lo ha compartido en un vídeo de TikTok que supera los 4 millones de visitas.
Escuchar nuestra propia voz en un audio de WhatsApp, en un vídeo o en cualquier grabación suele provocar una reacción de rechazo casi automática. A muchos les parece más aguda, extraña o directamente “horrible”. Al enfrentarnos a esa versión externa, que no coincide con la que tenemos interiorizada, es normal que aparezca esa mezcla de sorpresa e incomodidad.
Lejos de ser una manía sin fundamento, este fenómeno tiene una explicación científica clara, tal y como ha explicado Roberto Pérez, experto en oratoria y comunicación, en un vídeo publicado en su cuenta de TikTok @robervigo07, que ya acumula 176.000 ‘likes’ y más de 4,4 millones de reproducciones.
Por qué suena distinta
Según explica Roberto Pérez, la clave está en cómo escuchamos nuestra propia voz al hablar. Cuando emitimos sonido, no lo percibimos solo a través del aire, como ocurre con el resto de las personas, sino también mediante la llamada conducción ósea. Es decir, las vibraciones de la voz viajan a través del cráneo hasta los oídos internos, transmitiendo especialmente bien las frecuencias bajas, según señala el centro auditivo Ríos.
“Cuando hablas, escuchas tu voz tanto por el aire como por la conducción ósea de tu cabeza”, explica el experto. Sin embargo, cuando escuchamos una grabación, esa segunda vía desaparece por completo. El audio grabado solo recoge el sonido que se transmite por el aire, lo que provoca que falten esas frecuencias graves a las que estamos acostumbrados. El resultado es una voz que percibimos como más aguda y ajena.
La disonancia que genera rechazo
Esta diferencia entre la voz que creemos tener y la que realmente escuchan los demás genera una disonancia cognitiva. Nuestro cerebro compara lo que oye en la grabación con la imagen sonora que hemos construido durante años, y el choque suele ser desagradable. De ahí que muchas personas aseguren odiar su voz grabada, incluso aunque al resto del mundo le resulte completamente normal.
Roberto Pérez añade que este es el motivo por el que “tu voz grabada casi siempre tiene un tono más alto de lo que te esperas”. No es que el micrófono distorsione el sonido, sino que estamos oyendo nuestra voz sin el refuerzo de los graves que nos aporta nuestro propio cuerpo.
Dudas existenciales
El vídeo ha provocado una avalancha de casi 8.000 comentarios cargados de sorpresa, humor y cierta angustia. “¿Entonces la gente me escucha como sueno en los audios?”, pregunta una usuaria con resignación. Otros van más allá: “¿La voz real es la grabada?” o “Si es así, no vuelvo a hablar nunca más”, bromean algunos.
Entre las miles de preguntas, surgió la de “¿Cuál de las dos es mi verdadera voz?” y el propio Roberto Pérez respondió que la voz “real” es la que suena en las grabaciones, no la que escuchamos dentro de nuestra cabeza.