Compra y renueva su casa por 372.000 euros para jubilarse en paz y ahora descubre que una línea de autobús arrasará su jardín y su piscina
"Estoy perdiendo el control, tomo antidepresivos", asegura la afectada.

Laurence Maritano compró su nueva casa hace tan solo 5 años y ya quiere mudarse a otro lugar: una línea de bus podría cruzar pronto por su propio jardín. Esta mujer francesa vive en Parcieux, en el sur de Francia, y mantiene una controvertida y pública discusión con el Ayuntamiento de esa localidad, puesto que en su espacio de terraza cruza un importante camino rural que conecta los pueblos de la zona.
"El ayuntamiento me dijo que es un camino rural que conecta los pequeños pueblos. En ese momento, nadie me informó de que se estaba planeando una línea de autobús con un alto nivel de servicio en este lugar", explica en una conversación con el medio de comunicación France 3.
Tal y como ella misma ha explicado en sus declaraciones, todo cambió cuando la empresa estatal ferroviaria de Francia, la SNCF, había vendido su parcela a la región Auvernia-Ródano-Alpes. Pronto la empresa comenzó a ocupar su terreno, de cinco metros. "La barrera de cinco metros ha hecho que tenga que demoler mi pequeña piscina", asegura.
"Necesito mi aire libre"
Esta trabajadora jubilada ha invertido todos sus ahorros en vivir en un lugar tranquilo, rodeado de un jardín: "Es mi terapia, necesito mi aire libre. A los 63 años, quiero disfrutar de mi vida", asegura.
Ahora, según reza la publicación, corre el riesgo de perder toda la zona de su jardín. Además de la eliminación de las barreras a cinco metros, la Región quiere adelantarse a otra parte de su jardín, incluido su huerto, para su proyecto de Autobús Rápido Trévoux-Lyon. "Así que ya no tendría un jardín. Lo único que me quedará será miseria", dice la mujer jubilada.
"Me estoy quebrando. Estoy tomando antidepresivos. Con 63 años, ya no tengo tiempo. Estoy lista para irme y quiero que la Región considere mi caso". Desafortunadamente, ahora quiere abandonar su casa. De hecho, le gustaría que la Región le compré todo su terreno.
Además, dice sentirse atrapada en su propia casa. "Ni siquiera puedo salvarme a mí misma. El otro día, el agente inmobiliario que traje me dijo que la propiedad era invendible", asegura. Además, tiene que trabajar ocasionalmente a pesar de su edad: "Tengo una pensión pequeña. No tengo medios, así que tengo que trabajar de vez en cuando".
