POLÍTICA

24M: Desplome absoluto del PP en un mapa político marcado por los pactos de izquierdas

25/05/2015 04:22 CEST | Actualizado 25/05/2015 04:22 CEST

Hace cuatro años, Mariano Rajoy se abrazaba a Esperanza Aguirre y a Alberto Ruiz-Gallardón en el balcón de Génova y luciendo una impoluta camisa blanca gritaba a toda España: “No se van a arrepentir nunca”. Nunca un partido político en el país conseguía tanto poder territorial en unas elecciones autonómicas y municipales.

Pues esa España ha vuelto a hablar este domingo, tras años soportando una durísima crisis económica y las recetas implantadas por el Partido Popular con su férrea tijera. ¿Y qué ha dicho? Los populares han perdido todas las mayorías absolutas de las que gozaban en las autonomías y se han dejado casi 2,5 millones de votos en las municipales respecto a 2011. Eso sí, ha vuelto a ser la fuerza más votada.

El PP ha conseguido, en las elecciones locales, poco más del 27% de papeletas (con el 99,5% escrutado), lo que supone diez puntos menos que en las elecciones de 2011 (37,53%) y le retrotrae a niveles de 1991. Por detrás aparece el PSOE, que se ha quedado a dos puntos, con un 25%. Son dos puntos menos que hace cuatro años y, además, es el peor resultado de la historia de los socialistas en unas locales. La paradoja es que van a recuperar poder gracias a los pactos de izquierdas que se avecinan.

Con estos datos, el bipartidismo (PP-PSOE) cosecha su peor suma en unas elecciones municipales, al superar apenas el 52% de los votos. De esta manera, pierde fuerza, pero no supone su desaparición como habían augurado las fuerzas emergentes. Además, logra superar la barrera psicológica del 50%, que por primera vez no se logró en los comicios europeos de mayo del año pasado.

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EL NUEVO MAPA POLÍTICO

El nuevo mapa político que comenzó a fraguarse precisamente en aquellas elecciones se ha visto este domingo claramente plasmado. Podemos ha irrumpido como tercera fuerza en las elecciones autonómicas. De las 13 comunidades en las que se celebran comicios, ha quedado en esa posición en nueve, mientras que ha sido cuarto en tres y quinto en la Comunidad Valenciana -su peor resultado-. El porcentaje en relación a las municipales no se conoce, pues los de Pablo Iglesias no se presentaron con marca propia. La tercera posición la ha ocupado Ciudadanos en las locales.

Esta nueva España política la han dibujado los cerca de 22 millones de ciudadanos que han decidido ir a las urnas (64,6%). En cambio, unas doce millones de personas han optado por quedarse en casa y no pronunciarse.

El PP ha logrado ser el partido más votado en los comicios autonómicos de Cantabria, Castilla y León, La Rioja, Madrid, Aragón, Baleares, Comunidad Valenciana, Murcia y Castilla-La Mancha. Mientras, el PSOE ha sido la fuerza preferida en Asturias y Extremadura -en las dos posiblemente gobernarán gracias al apoyo de fuerzas de izquierdas-, en tanto que Coalición Canaria ha vencido en el archipiélago -podría repetir gobierno con el PSOE- y UPN en Navarra -un pacto entre Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra puede llevar a un vuelco histórico en esta autonomía-.

No obstante, los populares pueden perder varios gobiernos autonómicos al conseguir los partidos de izquierdas sumar mayorías suficientes. Esto es lo que pasa en Castilla-La Mancha, Aragón, Baleares y Cantabria, por ejemplo, lo que significa que previsiblemente perderán sus tronos barones como María Dolores de Cospedal, Luisa Fernanda Rudi y Alberto Fabra. En el resto de autonomías, los azulones miran principalmente a Ciudadanos para lograr la investidura. Cristina Cifuentes debe convencer a los naranjas para que le permitan gobernar en la Comunidad de Madrid.

En la calle Génova no han montado balcón este año, a pesar de que el ‘número tres’ del PP, Carlos Floriano, ha vendido en una comparecencia la satisfacción de ser el partido preferido. Ya sabe lo que espera a partir de ahora para intentar formar gobiernos -Andalucía ha servido de laboratorio en el último mes- y ha dicho que están dispuestos a hablar con todos y escuchar “con humildad”. El presidente del Gobierno no se ha dejado ver en ningún momento esta noche y ha convocado a los líderes regionales este lunes para analizar lo sucedido.

Las elecciones autonómicas y municipales suelen marcar los ciclos políticos. El propio PP lo vivió hace cuatro años, y este revés llega a escasos seis meses de la celebración, teóricamente, de los comicios generales. Rajoy ha observado por el televisor cómo se hundían en dos de sus grandes feudos: Madrid y la Comunidad Valenciana.

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LOS SÍMBOLOS DEL CAMBIO: COLAU Y CARMENA

Este 24 de mayo deja varios símbolos de la España política que se está formando. Una de las victorias más llamativas ha sido la de la exactivista y ‘número uno’ de la candidatura de Barcelona en Comú, Ada Colau, que se ha hecho con la alcaldía de la capital condal, que hasta el momento estaba dominada por Xavier Trias (CiU).

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Y en la capital, Ahora Madrid se ha quedado a un solo concejal de Esperanza Aguirre (PP), pero tiene en su mano arrebatarle el Palacio de Cibeles. Manuela Carmena se puede hacer con la alcaldía gracias a un pacto con el PSOE, que ha quedado como tercera fuerza.

Las candidaturas de unidad popular auspiciadas por Podemos han dominado las grandes ciudades, ya que también se han quedado a un concejal del PP en Zaragoza y se pueden llevar a la alcaldía, mientras que en Sevilla tienen la llave de gobierno y podrían pactar para que el PSOE desplace al PP en la capital andaluza. Otra plaza mítica 'reconquistada' por la izquierda ha sido el ayuntamiento de Valencia, donde Rita Barberá podrá ser desbancada por Compromís, PSOE y Valencia en Comú.

Comienza este domingo la España desconocida de los pactos.

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