INTERNACIONAL

'Refugiada', el álbum ilustrado que retrata la diáspora y ayuda a salvar vidas

25/02/2017 13:18 CET | Actualizado 25/02/2017 13:18 CET
EDITORIAL LA GALERA

Imagina qué negrura tiene que cernirse sobre ti y tu familia para abandonar tu casa, tu rutina, largarte casi con lo puesto, caminar miles de kilómetros, cruzar fronteras -las de tierra con alambre de espino, con vallas burocráticas, casi insalvables; las del mar, invisibles, preñadas de peligros, sorteadas en barcos de papel-. Imagina la angustia de no ver más tu calle, de quedarte sin amigos, de exponerte a nuevos rostros, otros idiomas, un mundo incomprensible, como el horror del que escapas. Imagina, pero te quedarás corto. No sabrás aún así ni la mitad de lo que sufre un refugiado, la gran amenaza que pintan los racistas, el éxodo entendible de quien sólo quiere sobrevivir, tan básica es su aspiración.

Si para todos es difícil entender esa diáspora, imagina para un niño, para el que escapa y para el que oye por primera vez esa palabra de moda, refugiado. En un esfuerzo por explicar la huída y ayudar a sobrellevarla, acaba de salir a la luz el álbum ilustrado Refugiada. La odisea de una familia, un libro precioso de la Editorial La Galera, obra de Tessa Julià -al texto- y Anna Gordillo -a las ilustraciones-. Disponible en castellano y en catalán y recomendada para niños de cinco años en adelante, la obra es de una dura sencillez que desarma: una niña siria que se hace preguntas mientras pasa de su vida segura en la casa "más bonita del pueblo" a la precariedad de una tienda de campaña en la vieja Europa.

(Puedes seguir leyendo tras las ilustraciones...).

Una niña sin nombre abandona su hogar, sus juguetes, su paragüero y su lámpara, y se ve arrojada a la calle, a la marea de exiliados. Echa de menos sus juguetes. E insiste: ¿se van todos? ¿la prima? ¿el compañero del cole? ¿el tendero? ¿la doctora? A todos los estratos llega el horror de la guerra siria, por la que más del 70% de la población (cerca de 14 millones de personas, la mitad niños) ha tenido que abandonar sus casas, según datos del ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados). De esos 14 millones, más de cinco han escapado del país.

El álbum -pocas palabras, sobrios azul y blanco- repasa a través esta cría sin nombre la dureza del camino, las rabietas ante el destino injusto, el consuelo en los brazos del padre. Al fin, lejos del hogar pero bajo un precario techo, vuelve a encontrar niños con los que jugar, una historia circular con mucho aire para explicar a los más pequeños, para abrirles los ojos.

La obra no es sólo una preciosidad, sino una preciosidad útil, ya que parte de los beneficios de su venta van a ir a parar a la ONG Proactiva Open Arms, que se esfuerza por rescatar del mar a los refugiados que llegan a Europa huyendo de la guerra, la pobreza o la persecución. Son esos socorristas que vemos afanados en el Mediterráneo, que decidieron irse a Lesbos a cubrir los agujeros que dejaban los Gobiernos comunitarios.

UN AGUJERO NEGRO

Refugiada. La odisea de una familia está, lamentablemente, de plena actualidad. Desde principios de 2017 han muerto 366 migrantes que intentaban llegar a Europa a través del mar Mediterráneo, según la última estimación de la Organización Internacional para la Migración (OIM), que señala que 14.474 personas alcanzaron el continente durante los primeros dos meses del año.

De las llegadas, la inmensa mayoría (13.924 personas) se ha producido por rutas marítimas y sólo 550 por tierra, de acuerdo con la agencia de Naciones Unidas, que destaca la espectacular subida registrada esta semana de inmigrantes a Italia, concretamente: de solo 92 la semana pasada a 1.253 en la actual. Por nacionalidad, marfileños, sirios y afganos son los más numerosos, dependiendo de la ruta escogida (Italia, Grecia y Bulgaria, respectivamente).

La organización destaca sin embargo que la llegada de inmigrantes sigue siendo un fenómeno habitual y se cuentan por centenares diarios. Sin ir más lejos, en torno a 400 personas, entre ellas 180 mujeres y cuatro niños, han sido rescatados en las últimas horas en las costas de Zuwara (Libia).

Sólo el pasado jueves fueron rescatados alrededor de 1.100 inmigrantes en el marco de nueve operaciones llevadas a cabo en el Mediterráneo central, según un balance de la Guardia Costera italiana y esta semana han sido localizados, además, 72 cuerpos tras un naufragio frente a las costas de Libia.

La OIM recuerda que Europa registró un total de 387.739 llegadas en 2016, año en el que 5.802 inmigrantes murieron o desaparecieron en las aguas del Mediterráneo.

Como recuerdan en el álbum los miembros de Proactiva, "una vez en el Mar Egeo, los refugiados tenían un punto de salida y de llegada a Europa. Salían de la costa turca y veían las islas griegas en el horizonte, localizando su destino. Ahora las rutas son mucho más largas y peligrosas. El recorrido actual empieza en la costa libia. Los refugiados entran en embarcaciones que pueden llegar a transportar entre 150 y 300 personas, con combustible que solo alcanza a 20 km, todo para llegar a aguas internacionales. Este recorrido puede durar entre uno y dos días. Una vez en aguas internacionales, la suerte es su única opción. Sólo pueden esperar a que alguien pase y les salve. Nada les garantiza que eso suceda. La desesperación es tan grande que se lo juegan todo a esa carta".

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