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A los musulmanes en España les faltan locales, imanes y maestros, según un experto

Abdallah Boussef dirige desde hace años el Consejo de Comunidades Marroquíes en el Extranjero.

23/08/2017 10:12 CEST | Actualizado 23/08/2017 10:12 CEST
CCI
Centro Cultural Islámico, Mezquita de la M30 en Madrid.

Los recientes atentados en Cataluña evidencian las lagunas de la integración de los musulmanes en España, que según el experto marroquí Abdallah Boussef se traducen en las condiciones "poco dignas" en que ejercen su fe, faltos de locales, de imanes bien formados y de maestros en las escuelas.

Boussef es uno de los que mejor conoce la situación, pues dirige desde hace años el Consejo de Comunidades Marroquíes en el Extranjero (CCME), un centro oficial consultivo encargado de monitorear a la emigración marroquí en Europa (800.000 miembros en España) y que se ha convertido en un centro de reflexión especializado.

"¿Cómo es posible que existan en toda España cinco o seis mezquitas para más de un millón de musulmanes?, En toda Cataluña, donde viven 300.000 creyentes, no hay una sola mezquita (solo oratorios). Eso no honra a España -afirma-. Les hacen falta lugares de culto dignos, donde los musulmanes se sientan ciudadanos a parte entera, que pueden pedir derechos y a los que exigirle obligaciones".

¿Cómo es posible que existan en toda España cinco o seis mezquitas para más de un millón de musulmanes?

"Los musulmanes de España tienen que rezar en hangares, en garajes, eso es vergonzoso y trae frustración, sobre todo para jóvenes que han crecido en España, donde les han enseñado que tienen derechos y que son ciudadanos", añade.

En segundo lugar, está la cuestión de los imanes: "En España hay muy poco imanes con formación. Muchos ni siquiera hablan español", afirma, y sostiene que un imán que ejerce en Europa debería poseer una doble formación: teológica y de ciencias humanas, consistente en dominar la lengua, la historia, las leyes y la cultura de los países de acogida.

Marruecos podría formar a esos imanes previa concertación con el país de acogida, como lo está haciendo tras sendos acuerdos firmados con Alemania (40 imanes que se licencian en septiembre para ejercer en ese país) y con Francia (50 imanes). También Holanda se interesa por un proyecto similar, mientras que España se niega a contemplarlo por reticencias políticas, dice Boussef.

El tercer fallo del modelo islámico español es la falta de clases de religión para los niños de familias musulmanas, que solo existen en Ceuta y Melilla y convierten en papel mojado los acuerdos firmados en 1992 entre España y las entidades representativas del islam, sostiene.

Según Boussef, solamente mediante la supervisión de los programas escolares y la selección de los profesores, y sin que eso pueda considerarse injerencia, España podría de algún modo contrarrestar las falsas ideas sobre el islam que circulan entre la juventud musulmana.

"Si un joven en busca de su identidad religiosa no encuentra respuestas en su familia, no tiene una mezquita y no tiene maestros que lo guíen en la escuela, ¿dónde la encontrará? ¡En internet, donde reina la versión salafista y wahabí!", exclama, en alusión a las versiones más rigoristas del islam.

Para Boussef hay un camino claro que puede ayudar, como es asociar a Marruecos en la cuestión de los imanes y la del reclutamiento de profesores, pero el problema es que "España siempre desconfía de Marruecos, cree que quiere hacerse con el control de sus 800.000 súbditos en suelo español".

Pero tampoco Marruecos -admite- "debe mirar a España como un territorio al que conquistar".

España desconfía de Marruecos, pero Marruecos no debe mirar a España como un territorio al que conquistar.

Si se supera lo que llama "irritabilidad política", Boussef cree que el modelo marroquí puede ser válido para España, por basarse en tres pilares: la doctrina malekita (que propugna la adaptación del musulmán a su contexto social y cultural), el rito acharita (que no practica el anatema ni juzga al otro) y el sufismo, que promueve la espiritualidad: todas ellas son vacunas contra el extremismo.

Persiste, sin embargo, la reticencia a "la mano marroquí" sobre el islam español, mientras que España "le da la mezquita de la M30 a Arabia Saudí", exclama.

Por último, Boussef también cree que el gobierno español debe tratar de poner fin (en lugar de fomentarla, como ha hecho en el pasado) a la división entre las dos comunidades de referencia de los musulmanes, la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) y la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI).

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