Antonio Pérez Verde

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Cielos de verano

Publicado: 17/06/2012 12:00

Tal vez los cielos estivales sean los más conocidos por un motivo determinante: las temperaturas nocturnas invitan a pasear y por ende, a mirar al cielo. Si preguntamos a la gente qué es lo más popular en los cielos de verano, seguramente la respuesta más escuchada sea "la lluvia de estrellas de las Lágrimas de San Lorenzo", también conocida como la lluvia de meteoros de las Perseidas.

Pero no es lo único que se podrá ver este verano ahí arriba. En primer lugar, para disfrutar de una buena noche de observación deberemos buscar los días de Luna nueva o, en su defecto, cercanos a ella. ¿Por qué? Sencillamente porque la Luna actúa del mismo modo que una farola en lo que a contaminación lumínica se refiere. Cuantas menos luces interfieran nuestra observación del cielo, mejor. Así pues, los mejores días para salir a observar el cielo serán el 19 de junio, 18 de julio, 17 de agosto y 15 de septiembre.

Una de las joyas del cielo de verano del 2012 será el planeta Saturno, donde con un pequeño telescopio ya se podrá ver su sistema de anillos. Por supuesto, cuanto más grande sea el telescopio, mayores detalles podremos observar, como algunas de sus 61 lunas confirmadas. De todas ellas, Titán, Rea, Dione y Tetis son las más sencillas de ver. Y para los que presuman de tener buena vista, si el enfoque es preciso y las condiciones de cielo acompañan se podrá apreciar la división de Cassini: una delgada línea oscura en el sistema de anillos. El planeta estará visible en la constelación de Leo durante el mes de junio casi toda la noche, en julio hasta la mitad de la noche y en agosto hasta poco después de medianoche.

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El planeta Saturno. Foto: F. CABRERIZO y E. GONZALO.


Otro planeta visible en los cielos veraniegos de este año será Marte. A través de un telescopio pequeño se apreciará como un puntito rojo, pero si lo miramos a través de un telescopio grande se podrán llegar a intuir detalles como Valle Marineris o la zona volcánica de Tharsis. Lo realmente significativo del planeta rojo es que la mañana del 6 de agosto el rover Curiosity aterrizará sobre este planeta, con instrumentación española a bordo.

Los más trasnochadores podrán ver aparecer por el horizonte los planetas Venus y Júpiter en los meses de julio, agosto. De Venus cabe destacar que se muestra al telescopio como una Luna en fase creciente o menguante. Esto es debido a que es un planeta interior, es decir, está situado entre el Sol y nosotros, al igual que Mercurio. El resto de planetas del sistema solar se consideran exteriores.

Con respecto a Júpiter destacan dos aspectos: el primero, sus franjas ecuatoriales perfectamente distinguibles con un pequeño telescopio; el segundo, sus satélites galileanos: Ío, Europa, Ganímedes y Calisto, visibles a través de unos buenos prismáticos. Y de nuevo, para los que presuman de una buena vista, podrán intentar distinguir la gran mancha roja siempre y cuando el planeta nos muestre su "cara buena".

A simple vista podremos descubrir las constelaciones típicas estivales como por ejemplo Escorpio con la roja Antares o Sagitario apuntando con su flecha al centro galáctico. Aunque también podemos contemplar el triángulo de verano formado por las estrellas Altair de la constelación del Águila, Vega de la Lira y Deneb del Cisne. En esta última constelación podemos buscar la estrella doble Albireo que, vista a través de un telescopio, nos mostrará un bonito juego de colores.

Y por supuesto, también podremos disfrutar de las Perseidas que, como todos los años serán la noche del 12 al 13 de agosto con una Luna menguante al 33% de iluminación que saldrá por el horizonte a las 02:24h. Aunque esta lluvia no es la única del verano. También podríamos destacar las delta Acuáridas del 28 de julio o las alfa Aurígidas del 1 de septiembre, que aunque no sean tan intensas como las Perseidas, siempre es grato salir a mirar al cielo y encontrarte con una estrella fugaz.

 

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02:09 de 18/06/2012
Gracias Antonio,

Tu artículo me ha animado a rescatar mi refractor de 120mm que lleva años acumulando polvo en el sótano. Ya es hora de volver a disfrutar de las noches observando los anillos de Saturno, los satélites galileanos de Júpiter proyectando su sombra sobre el planeta, Marte y el brillo de su polo helado, y, cómo no, también de la Luna y la belleza que toman sus cráteres cerca del terminador.

Desde luego un telescopio de aficionado no nos ofrecerá imágenes tan detalladas y perfectas como las que estamos acostumbrados a ver en publicaciones, televisión o Internet,… pero la sensación de ser testigo directo es inigualable.

Animo a cualquiera que no lo haya hecho nunca a echar un vistazo, aunque sea a través de un pequeño telescopio de los que se regalan a los niños. Yo nunca olvidaré la primera vez que vi los anillos de Saturno, y esa sensación de “joder! … si es verdad lo del anillo”.

Tomo nota de tus consejos para este verano!!
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Bloguero de El HuffPost
Antonio Pérez Verde
20:09 de 18/06/2012
Hola Joaquín, me alegro que mi post te haya animado a desempolvar el telescopio. Tal vez las imágenes que ofrezca tu telescopio, como tú dices, no sean de tan alta calidad como las que nos ofrece el Hubble o el GTC, pero nadie te quitará la satisfacción de mirar por tu propio telescopio los anillos de Saturno.
Un saludo!
A. Pérez Verde
18:43 de 17/06/2012
Gracias por tan clara explicación que nos hace interesarnos por las maravillas del inmenso universo.
Estaremos pendientes del cielo.