Una turista finlandesa, sobre las protestas contra el turismo en Mallorca: "Me agobié y sentí simpatía por quienes las organizan, ¿está bien que yo esté aquí?"
Algunos visitantes admiten sentirse incómodos ante el impacto del turismo y se plantean cambiar la época en la que viajan a Mallorca.

Mallorca vuelve a vivir un verano de récord. A las temperaturas extremas que han dejado varias olas de calor consecutivas se suma un creciente malestar por el turismo masivo, un fenómeno que ya no solo preocupa a los residentes. Algunos visitantes reconocen que también empiezan a cuestionarse si su presencia contribuye a agravar un problema cada vez más visible, de todos ellos haciéndose eco el medio Italehti.
Ese es el caso de Jonna, una turista finlandesa afincada en Berlín que llegó a la isla apenas un día después de una multitudinaria protesta contra la saturación turística. Tras aterrizar y comprobar el volumen de vuelos y visitantes, reconoce que experimentó una sensación inesperada. "Empecé a sentir ansiedad y empatía por los grupos locales que organizan las protestas", explica. Y añade una reflexión poco habitual entre quienes visitan la isla: "Es bastante contradictorio estar aquí y presenciar esto. Por un lado, siento empatía por los lugareños y, por otro, me pregunto si está bien que yo esté aquí".
Un verano marcado por el calor extremo
El debate sobre el turismo llega en uno de los veranos más duros que recuerda Mallorca. Durante julio, la isla encadenó varias olas de calor alimentadas por masas de aire africano que permanecieron sobre Baleares durante casi dos semanas.
En algunos puntos de la isla se alcanzaron 40,8 grados, mientras que las noches apenas bajaban de los 25 grados, dificultando el descanso tanto de residentes como de turistas.
Las autoridades baleares llegaron incluso a recomendar evitar el ejercicio físico intenso al aire libre debido a la combinación de altas temperaturas y peor calidad del aire.
El calor también ha tenido consecuencias sanitarias. Según los datos difundidos por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el exceso de mortalidad asociado a las altas temperaturas alcanza este año unas 3.800 personas en España. En Baleares, medios locales informaron de más de un centenar de fallecimientos relacionados con el calor extremo durante el inicio del verano.
El turismo sigue llegando... pero cambia la percepción
A pesar de estas condiciones, Mallorca continúa siendo uno de los destinos más demandados del Mediterráneo. Vanessa, de 29 años, y Jurina, de 24, ambas alemanas, reconocen que el calor ha sido mucho más intenso de lo que esperaban cuando reservaron sus vacaciones. "De lo contrario, podríamos haber considerado venir un poco más tarde", explica Vanessa.
Las dos visitan la zona de S'Arenal, uno de los grandes centros turísticos para el mercado alemán, donde destaca el ambiente festivo como uno de los principales atractivos. Aun así, admiten que las temperaturas han hecho más incómoda la estancia. "Este calor no es nada agradable. Todo se pega de alguna manera", resume Vanessa.
Otros visitantes, sin embargo, consideran que el calor forma parte de la experiencia. Andreas Kröll, que asegura haber viajado unas veinte veces a Mallorca, afirma que seguirá regresando cada verano porque conoce bien el destino y sabe "qué relación calidad-precio" va a encontrar.
Las protestas cambian el debate
El pasado fin de semana, entre 25.000 y 70.000 personas, según distintas estimaciones, participaron en una nueva manifestación contra el turismo masivo en Mallorca.
Las protestas denuncian el aumento del precio de la vivienda, la presión sobre los servicios públicos y la pérdida de calidad de vida derivada del elevado número de visitantes que recibe la isla cada temporada.
Aunque la mayoría de los turistas entrevistados asegura que volverá, algunos reconocen que las movilizaciones les han hecho reflexionar. Jonna explica que normalmente viaja fuera de temporada, entre otoño y primavera, precisamente para evitar la saturación. "Siempre es muy tranquilo, entonces. Hay muchos menos turistas", comenta.
Recuerda que en esas fechas podía caminar durante kilómetros por la playa prácticamente en soledad, con poco tráfico y un ambiente muy diferente al actual. "Los problemas que surgen del turismo masivo son visibles, y siempre lo tengo presente", señala.
Cada vez más turistas optan por cambiar de fechas
Las altas temperaturas y la saturación turística empiezan a modificar también los hábitos de algunos viajeros. Michelle y Jana, dos turistas alemanas, aseguran que seguirán viajando a Mallorca, aunque reconocen que probablemente elegirán meses más suaves. "La próxima vez preferiríamos venir en abril", explica Jana después de soportar varios días de calor extremo.
Otros visitantes llegan a la misma conclusión. Aunque consideran que la isla "siempre merece la pena", admiten que recorrer ciudades como Palma durante las olas de calor resulta cada vez más complicado.
La combinación de temperaturas extremas, noches tropicales y un volumen creciente de visitantes está cambiando la percepción de un destino que durante décadas fue sinónimo de vacaciones fáciles y clima agradable. Ahora, incluso algunos turistas comienzan a preguntarse si viajar en pleno verano sigue siendo la mejor opción.
