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Lo que los líderes europeos tienen que hacer para derrotar al Estado Islámico y asegurar Europa

18/11/2015 07:08 CET | Actualizado 18/11/2016 11:12 CET
REUTERS

Unas horas después del intento de asesinato de Margaret Thatcher en el atentado de Brighton de 1984, el IRA emitió un comunicado dirigiéndose a la primera ministra: "Hoy no tuvimos suerte, pero recuerde que nosotros sólo tenemos que tener suerte una vez. Usted deberá tener suerte siempre".

Esta es, desgraciadamente, la actual y nefasta realidad de nuestra lucha contra el Estado Islámico.

Afortunadamente, nuestros servicios de seguridad han intervenido en numerosas ocasiones para prevenir atrocidades terroristas. Pero los asesinatos del pasado viernes lo cambian todo. François Hollande tiene razón al anunciar que estamos en guerra. El ISIS ha estado en guerra contra nosotros muchos años.

Guiados por una perversa distorsión del Islam, estos terroristas son fanáticos cuyo único objetivo es asesinar, a cuantos más de nosotros, mejor. No habrá negociación. Podemos y debemos tomar acciones inmediatas para que el riesgo de atentados inminentes disminuya. Es hora de un enfoque nuevo y europeo que haga frente a estas realidades.

En primer lugar, nuestros servicios de seguridad necesitan trabajar juntos de una manera mucho más cercana. Después de los atentados de París, se ha hecho público que los servicios franceses de seguridad tienen en este mismo momento cerca de 3.000 personas trabajando en labores de contraespionaje. Esas 3.000 personas están intentando vigilar a 5.000 supuestos terroristas. Si mantener bajo vigilancia completa a un sospechoso es una labor que necesita una media de 25 personas, no hace falta ser matemático para darse cuenta de las taras de esta realidad.

La verdad es que, si bien nuestras 28 agencias nacionales de seguridad no pueden cruzar las fronteras, lo que los terroristas no conocen es, precisamente, fronteras.

Muchas agencias nacionales comparten problemas similares. La Unión Europea tiene una agencia responsable de los sistemas de navegación satélite, una agencia responsable del desarrollo de la fusión para la energía... Lo que no tenemos es una agencia europea que comparta servicios de inteligencia. Esto tiene que cambiar.

La verdad es que, si bien nuestras 28 agencias nacionales de seguridad no pueden cruzar las fronteras, lo que los terroristas no conocen es, precisamente, fronteras. Las investigaciones siguen su curso, pero todo parece indicar que los terroristas que atacaron París el pasado viernes tenían vínculos con Bélgica y con muchos otros lugares.

Informes aún por confirmar sugieren que al menos uno de ellos podría haber viajado desde Siria a través de Grecia, y que las armas utilizadas podrían haber llegado de Alemania. Es hora de que una agencia europea de seguridad consiga que la inteligencia se comparta de manera más eficaz.

En segundo lugar, los países de la UE tienen que plantar cara a la realidad: no están tratando de manera eficaz la radicalización. Tienen que aprender los unos de los otros, por muy complejas que las raíces del problema sean: desafección, falta de autoestima, pobreza y discriminación juegan un rol clave.

Algunos países y regiones han conocido grandes éxitos gracias a sus políticas de integración; otros menos. Mi país, Bélgica, ha tenido problemas considerables con la radicalización. Las soluciones no se pueden hacer esperar. Necesitamos una estrategia común, en cooperación con los líderes de la comunidad islámica si es necesario, que refleje la complejidad y termine con el reclutamiento de jóvenes por parte del ISIS.

Rusia tendría que parar de ver como blanco a los rebeldes moderados y llegar al entendimiento con la coalición liderada por los Estados Unidos contra el ISIS.

Además, urge un pacto político que se base en el acuerdo conseguido el sábado en Viena para poner fin a la crisis en Siria. Esto significa que la comunidad internacional tiene que animar a todos los grupos armados en Siria, incluyendo a la armada de Bashar Al Assad, a participar en el acuerdo, implementar el alto el fuego y conseguir el inicio de las negociaciones para una transición política y un gobierno inclusivo y no sectario, sin Al Assad.

Supondría, asimismo, que Rusia tendría que parar de ver como blanco a los rebeldes moderados y llegar al entendimiento con la coalición liderada por los Estados Unidos contra el ISIS, para acordar sus objetivos en los ataques. Basándose en esto, todos los poderes reunidos en el grupo de apoyo internacional sirio han de desarrollar urgentemente una estrategia para derrotar militarmente al ISIS y conseguir la paz y estabilidad de Siria.

Finalmente, Europa tiene que actuar cuanto antes para asegurar sus fronteras exteriores. Puede conseguirlo desarrollando una fuerza europea de salvamento y protección de fronteras. La Comisión Europea tiene un plan, pero debe hacerse realidad ya. Nadie debería poder entrar en Europa hasta que todo el mundo sea registrado y se haya llevado a cabo, al menos, un examen básico sobre sus antecedentes.

Habrá que coordinar de manera paralela una enorme respuesta para conocer las necesidades de todos aquellos que se acercan a las fronteras de la UE. También debemos redoblar los esfuerzos para conseguir propuestas reales que provean rutas legales para las personas de fuera de la Unión que quieran venir a trabajar, y poder así controlar los flujos migratorios.

No necesitamos más reuniones eternas, planes o documentos. Los líderes de la UE, hasta ahora, han fallado a la hora de acordar una respuesta adecuada común a la crisis de los refugiados. No podemos permitir que esto se repita. Necesitamos implementar un plan para asegurar nuestras vidas y las de nuestros ciudadanos. Si fracasamos, es posible que ya no haya ninguna Europa que salvar.