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Bendición Urbi et Orbi: el papa afirma que sin dios no hay dignidad

MAURIZIO BRAMBATTI / EFE

El papa ha reivindicado "el respeto de la libertad y la dignidad de cada persona" en su tradicional mensaje navideño en la plaza de Roma. Sus palabras se dirigían, sin embargo, al mundo árabe, en un discurso en el que ha hecho un recorrido por los conflictos del planeta para pedir la paz en el mundo. A los católicos ya les conminó, el pasado viernes 21, a la "lucha" por una familia formada por un padre, una madre y los hijos.

"Si la luz de dios se apaga, se extingue la dignidad del hombre", se contradijo después el papa cuando volvió a mencionar la palabra dignidad, esta vez referida a los cristianos, en la misma línea que en la homilía en la misa del gallo, cuando acusó a los no creyentes de quererse solo a sí mismos.

En su llamamiento por la paz, el papa reconoció que "es cierto" monoteísmo ha servido en la historia como pretexto para la intolerancia y la violencia y que la religión ha sido usada de manera "indebida", pero que "no es verdad" que rechazando a Dios se restablezca la paz.

RECORRIDO POR EL MUNDO

Benedicto XVI recaló en su recorrido al planeta por el norte de África, y especialmente, Egipto, países que atraviesan -dijo- una profunda transición en la búsqueda de un nuevo futuro, y esperó que los ciudadanos construyan juntos sociedades basadas en la justicia, el respeto de la libertad y la dignidad de cada persona.

En su repaso al mapa mundi, el papa recordó que Siria está "profundamente herida" por un conflicto que no respeta ni siquiera a los enfermos y se cobra víctimas inocentes. "Una vez más hago un llamamiento para que cese el derramamiento de sangre, se faciliten las ayudas a los refugiados y a los desplazados y a través del diálogo se alcance una solución política al conflicto", afirmó Benedicto XVI.

No se olvidó tampoco del conflicto entre Israel y Palestina, que se desarrolla en la tierra donde nació, vivió, murió y resucitó Cristo y pidió a dios que conceda a israelíes y palestinos "la valentía de poner fin a tantos años de luchas y divisiones y de emprender con decisión la vía de la negociación".

AMÉRICA LATINA, CHINA Y ASIA

Cuando llegó a la región latinoamericana, el papa abogó por que crezcan las virtudes humanas y cristianas de los fieles de esa zona de mundo y pidió a dios que "sostenga a cuantos se han visto obligados a emigrar lejos de su familia y de su tierra" y que fortalezca a los gobernantes "en su compromiso por el desarrollo y en la lucha contra la criminalidad".

Benedicto XVI pidió a dios que dirija su mirada a los nuevos dirigentes de la República Popular China "en el alto cometido que les espera" y rezó para que la paz "brote en el vasto continente asiático".

Al llegar a África, se acordó de Malí y Nigeria, donde recordó que "crueles atentados terroristas continúan causando víctimas, particularmente entre los cristianos". Pidió también ayuda y consuelo para los refugiados del este de la República Democrática del Congo y paz para a Kenia, donde sangrientos atentados han golpeado la población civil y los lugares de culto.

Tras el mensaje, el papa impartió la bendición Urbi et Orbi (a la ciudad de Roma y a todo el mundo) en 65 idiomas, entre ellos español, portugués y guaraní.