INTERNACIONAL
25/12/2012 10:47 CET | Actualizado 23/02/2013 11:12 CET

Misa del Gallo 2012: El papa acusa al los no creyentes de quererse solo a sí mismos

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Benedicto XVI denunció hoy que el hombre actual rechaza a Dios, que sólo se quiere a sí mismo y que está tan lleno de si que no le queda espacio alguno para Dios y que "por tanto tampoco le queda espacio para los pobres, los extranjeros, los prófugos, los emigrantes y los refugiados".

El papa hizo estas observaciones ante varios miles de personas que asisten en la basílica de San Pedro del Vaticano a la Misa del Gallo, que este año, como en los últimos tres, se ha adelantado dos horas a la medianoche para no fatigar al Pontífice, de casi 86 años.

Ante una imagen del Niño Jesús, el Obispo de Roma recordó en la homilía el Evangelio de Juan "Vino a su casa y los suyos no le recibieron" y se preguntó si en la actualidad los hombres tienen un puesto para Dios.

"¿Tenemos un puesto para Dios cuando Él trata de entrar en nosotros? ¿Tenemos tiempo y espacio para Él? ¿No es precisamente a Dios mismo al que rechazamos? Cuanto más rápidamente nos movemos, cuanto más eficaces son los medios que nos permiten ahorrar tiempo, menos tiempo nos queda disponible", afirmó el papa.

Benedicto XVI agregó que en lo referente a Dios, "nada nos parece urgente" y que la metodología de nuestro pensar "está planteada de tal manera que, en el fondo, él no debe existir".

"No hay sitio para él. Tampoco hay lugar para él en nuestros sentimientos y deseos. Nosotros nos queremos a nosotros mismos, queremos las cosas tangibles. Estamos completamente llenos de nosotros mismos, de modo que ya no queda espacio alguno para Dios. Y, por eso, tampoco queda espacio para los otros, para los niños, los pobres, los extranjeros", agregó el Pontífice.

Benedicto XVI pidió para que los hombres oigan a Dios, le hagan espacio en su interior "y de este modo, podamos reconocerlo también en aquellos a través de los cuales se dirige a nosotros: en los niños, en los que sufren, en los abandonados, los marginados y los pobres de este mundo".

LLAMAMIENTO A LA PAZ

El papa también condenó el uso de la violencia en nombre de Dios, pidió que en lugar de armamento para las guerras lleguen ayudas para los que sufren, y rechazó que negando a Dios se restablezca la paz.

Benedicto XVI añadió que "es cierto" que el monoteísmo ha servido en la historia como pretexto para la intolerancia y la violencia y que "es verdad que una religión puede enfermar y llegar a oponerse a su naturaleza más profunda, cuando el hombre piensa que debe tomar en sus manos la causa de Dios, haciendo a Dios de su propiedad privada".

"Si es incontestable un cierto uso indebido de la religión en la historia, no es verdad, sin embargo, que el 'no' a Dios restablecería la paz. Si la luz de Dios se apaga, se extingue también la dignidad divina del hombre", subrayó.

Benedicto XVI subrayó que Dios es la paz del hombre y le imploró que cambien "las espadas por arados, que en lugar de armamento para la guerra lleguen ayudas para los que sufren".

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