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02/08/2013 12:05 CEST | Actualizado 02/08/2013 12:05 CEST

Esta foto con Justin Bieber cuesta 360 euros

M.R.

María, sevillana de 18 años, se tomó esta foto con Justin Bieber en el concierto del pasado marzo en el Palacio de los Deportes de Madrid. Pagó 360 euros por una entrada Premium, que incluye un sitio en las primeras filas de la pista y una foto con el artista canadiense. Como ella, unas 50 personas desembolsaron unos cientos de euros por sacarse una foto con su ídolo, que a sus 19 años ya amasa una fortuna de más de 65 millones de dólares.

El fenómeno fan ligado a los adolescentes ha hecho proliferar este tipo de entradas VIP en España, en la que los asistentes pasan de los 50 euros que cuesta una entrada en grada, a los más de 300 para tener una serie de privilegios.

"La fórmula de la foto incluida en el precio de la entrada la imponen los artistas. En España hace unos cuatro años ya se puso en marcha con la gira de Beyoncé. El negocio no es redondo: hay que descontar el 21% de IVA y el 10% de la SGAE, entre otros impuestos", explica Eduardo Moller, jefe de prensa, promoción y márqueting en España de la promotora de conciertos Live Nation, una de las mayores compañías de eventos en directo del mundo que nació en 2005 como escisión de Clear Channel Comunications, primer grupo radiofónico de EE UU.

"Estas entradas VIP funcionan con grupos seguidos por adolescentes, con bandas que arrastran el fenómeno fan", explica Moller. "Hay teenagers que están dispuestos a pagar lo que haga falta por fotografiarse con su ídolo. Eso no sucede con el público adulto".

En EEUU sí funciona con los mayores. Artistas como Cristina Aguilera se fotografían con sus fans por 800 dólares, y otros como Eagles incluso se prestan para una cena por 900 dólares. También está el caso de Bon Jovi, que agotó el cupo de entradas VIP con silla firmada, bolsa de cuero y merienda incluidos, todo por 1.875 dólares, según publica The New York Times.

María, que sigue los pasos de Bieber desde que cumplió los 14, adquirió además con su entrada una bolsa de plástico con merchandising de su estrella:

Merchandising de Bieber entregado en el concierto de Madrid el pasado marzo: bufanda, bolsa, póster, vinilo, micrófono y entrada VIP

Pablo, madrileño de 18 años, es otro belieber y, aunque no trabaja, ya está ahorrando para el próximo concierto de Justin y, sobre todo, para la foto. "No me importa lo que me cueste, es mi sueño y no pienso renunciar a él". La primera vez que vio un vídeo de Justin fue en el instituto. Uno de sus compañeros le mostró el caso del joven canadiense, a quien le fichó una discográfica tras el éxito obtenido por los clips subidos por él mismo a Youtube. "Me sedujo la historia de un chico que se hizo famoso de la nada. Me emociono con todo lo que le pasa", cuenta.

Una muestra de que este tipo de entradas va ligado al fenómeno fan adolescente es también el caso de Selena Gómez, cantante de 19 años estadounidense y exnovia de Bieber. En su gira 2013 por Europa, se ofertan las entradas Diamond M&G Experience , que incluyen asiento numerado de "primera categoría", una foto con la artista, un póster de edición limitada firmado y una mochila con su rostro, entre otros productos. Todo por 248 euros.

Hay otras bandas musicales que se fotografían con sus fans, pero no les cobran por ello. Depeche Mode es un ejemplo. "Normalmente incluyen en sus giras sorteos cuyo premio es una foto con los componentes del grupo. Es otro estilo", explica Moller.

¿POR QUÉ LOS ADOLESCENTES SE VUELVEN 'LOCOS' POR SUS ÍDOLOS?

"La idea de seguir a un líder está en el ADN de los humanos. El problema es cuando el adolescente se obsesiona y vive por y para su ídolo, cuando hace suyos los éxitos del artista y sus fracasos", explica el psicólogo clínico y docente de la UNED José Bustamante.

Según este experto, en muchas ocasiones el fenómeno fan va ligado a un problema de identidad y a una carencia de autoestima, por lo que el adolescente "prefiere vivir su vida a través de la de otros". "Estas conductas responden a la necesidad de pertenencia a un grupo y suelen tener lugar durante la construcción de la propia identidad".

¿Pueden hacer algo los padres? "Es cierto que se ha pasado de una educación autoritaria a una educación demasiado permisiva. Los niños tienen que aprender desde pequeños a sobrellevar la frustración y a comprender que no siempre van a conseguir sus objetivos". Por ello, si los progenitores han "mimado" demasiado a su hijo, éste no comprenderá lo que supone pagar 400 euros para un solo concierto, para una sola foto.

La solución, según Bustamante, no pasa por prohibir la asistencia a los conciertos, sino por un proceso de retos continuos. "Lo primero es no proporcionarle ese dinero, si lo quiere gastar que lo consiga por sí mismo trabajando. De esa manera madurará y sabrá si le merece la pena gastar en un solo día lo ganado en tres meses".

Idolatrar a un artista hasta la extenuación es algo pasajero, aunque, según Bustamante, todo depende del progreso y la evolución personal. "Hay algunos adultos que siguen obsesionados con la vida de sus estrellas. Tengo una paciente de 50 años que..."

Porque el fenómeno fan no es solo cosa de beliebers sino que contagia a todas las edades, nacionalidades e interereses, queremos ponerte a prueba. ¿Sabrías distinguir de quién son fanáticos los retratados en este test?