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07/04/2015 07:45 CEST | Actualizado 07/04/2015 07:45 CEST

Papá 2.0: Las viñetas de padres modernos que triunfan en la red

"Se nos ha ido un poquitito de las manos...". Es lo primero que explican, en tono de confesión, Diego Limonchy y Gabriela Francisco desde el otro lado de la línea. Esta pareja, que lleva junta más de una década y que tiene una hija de un año, es la creadora de ese invento que se les ha ido unos 60.000 seguidores de las manos. Ellos son los cerebros y las manos detrás de las viñetas de Papá 2.0, unas ilustraciones que llevan varios meses triunfando en las redes sociales y que ellos mismos han ideado, diseñado y logrado convertir en éxito viral.

Todo empezó hace un año y medio, aproximadamente, cuando ambos descubrieron que estaban esperando su primer hijo, una niña, Martina. Vivían en Barcelona y, con apenas 25 años, se encontraron sin trabajo y en una situación precaria que les hizo mudarse a Cádiz, donde vive parte de la familia de ella. Entonces llevaban juntos más una década, cuentan. "Nos conocimos en el colegio, en Venezuela, teníamos 15 años. Ella emigró a España, estuvimos separados, terminamos, volvimos…", explica Diego por teléfono con el acento que le delata como nacido al otro lado del Atlántico.

Cuando empezaron su aventura de la paternidad se encontraron sin referentes. "Una tarde, cuando estaba de tres o cuatro meses, le dije a mi esposa que notaba que había miles y miles de cuentas para madres, pero no había nada para los padres, nada que tocara el tema. Teníamos unas veinte cosas que nos habían pasado y eran bastante jocosas. Nos sentíamos peces fuera del agua: tenemos 26 años, somos jóvenes, estamos embarazados y no hay nada para que nos sintamos identificados", rememora Diego. De ahí nació la idea de ambos de crear estas viñetas. "Esa misma tarde dijimos ‘Vamos a contar nuestra historia’. Los dos estudiamos Publicidad y de ahí viene la idea de hacer cosas compartiendo. Todo el proceso empezó ahí, pero fue muy rápido", explica. "Él dibuja, yo escribo y me encargo de las redes sociales", explica Gabriela,"porque tengo más tiempo y estoy en casa con la niña. Él también me supervisa los textos. Todo siempre tomando en cuenta la opinión del otro".

La inspiración es principalmente su día a día, ya que por ahora son los únicos de su pandilla que tienen hijos. Pero también la gente de su alrededor, su familia y sus lectores. "Tenemos un montón de anécdotas. Es muy fuerte cómo a la gente le pasan cosas muy parecidas. ¡A todos les pasa!", ríe Gabriela. "La base de la viñeta es la anécdota, lo que le sucede a los padres. Nada de eso es inventado, nada. Son cosas que hemos recopilado, que nos han sucedido, siempre tratando de darle un pequeño giro de humor", cuenta ella, que también confiesa que lo que ponen en el papel "es un poco la parte... no oscura, pero sí vergonzosa". "Es como representar gráficamente esas situaciones que a lo mejor no se pueden contar porque con palabras no se van a entender", reflexiona.

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Esas representaciones les llevan bastante tiempo, sobre todo a la hora de limar la historia para que tenga su gracia y también para plasmarla en papel. Suelen publicar una o dos viñetas por semana (Diego tarda un día entero en dibujar cada una) y, ya que han empezado, se lo toman realmente en serio. "Al principio era un poco más seguido, tratamos de producir lo más posible para que lo viera más gente. No tenía empleo y tenía más tiempo libre, queríamos que esto fuera un como un segundo trabajo", recuerda Diego.

El boom en las redes sociales vino más tarde pero fue eso, una auténtica explosión: tienen 67.000 seguidores en Facebook, la red social en la que son más fuertes (en Twitter apenas acumulan 500). Su cuenta de Instagram también es potente: rozan los 36.000 seguidores y han ido creciendo exponencialmente. De hecho, el 14 de marzo agradecían a sus seguidores que ya fueran 30.000, y en apenas tres semanas han crecido un 20%.

"El primer mes teníamos 100 seguidores en Facebook, puros amigos. Los primeros dos meses era una cuenta cualquiera, luego subió a 2.000… Por un momento nos asustamos. Al principio estaba haciéndose muy famoso en Latinoamérica, pero en España nadie nos conocía", explican desde el otro lado del teléfono. Ahora superan las 67.000 personas. "Hay gente que nos recomienda que metamos publicidad. Pero no queremos que sea marketing, no queremos perder la esencia. No nos hemos lucrado con esto", se reafirman. Están, sobre todo, muy agradecidos: "Nunca nos planteamos que esto fuera a ser así, nunca lo pensamos para hacernos famosos". ¿Y si existiera la posibilidad de un libro, de una tira cómica…? "¡Más quisiéramos!", suspiran. Al menos ya están de vuelta a Barcelona porque Diego ha encontrado trabajo.

La pareja también se sincera sobre el punto de vista más positivo: "Ser padre es lo máximo, es lo más maravilloso. A pesar de las dificultades: si nosotros salimos adelante cualquiera podría hacerlo", cuenta Diego. Gabriela también lo suaviza: "No todo son complicaciones. Es verdad que la vida te cambia, pero uno puede reírse, disfrutar con ello". Y cuenta una anécdota sucedida pocos días atrás: "Fuimos a pasear, a pasar el domingo en familia… Y después de horas me di cuenta de que la niña había pasado todo el día con la blusa al revés, porque estaba con el abrigo. Son cosas que le pasan a toda pareja primeriza". Cosas con las que ellos han sabido sacarle punta y pintar más de una sonrisa.

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