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05/10/2015 18:48 CEST | Actualizado 05/10/2015 19:40 CEST

Munch es más que 'El Grito': nueve cuadros para entender su exposición en el Thyssen (FOTOS)

THYSSEN

munch

Edvard Munch. ¿Qué sabes de él? Si planteásemos esta pregunta a cualquier español, la respuesta sería en la mayoría de los casos un contundente El Grito. Este cuadro se hizo especialmente famoso tras su robo en 1994, para el que bastaron 50 segundos, y su venta millonaria en 2012. Además la obra inspiró la máscara de la saga cinematográfica Scream, ha protagonizado múltiples memes y ostenta el dudoso privilegio de ser la única obra de arte convertida en emoji.

Sin embargo, Munch es mucho más que El Grito. El noruego no es sólo un cuadro, el noruego es 1.800 óleos y alrededor de 10.000 grabados. Y también, años y años de trabajo. Ha sido uno de los artistas más prolíficos de la historia: empezó a pintar con 17 años y lo hizo hasta su muerte con 80 años.

Todo eso es lo que pretenden demostrar la exposición Edvard Munch. Arquetipos, que albergará el museo Thyssen-Bornemisza de Madrid del 6 de octubre al 17 de enero de 2016 y que supone el regreso del noruego a España 18 años después de su última visita.

, tres años después de haberlo hecho Madrid. La desaparecida Sala Pablo Ruiz Picasso, en los bajos de la Biblioteca Nacional, albergó una muestra retrospectiva en 1984. "Aquella fue una exposición como las de antes, con todo. En España no se había visto nada de Munch y la idea era verlo por primera vez. Ahora ya no es así, no hay retrospectivas, las muestras se enfocan para darles un sentido", cuenta Paloma Alarcó, comisaria de la muestra de 1984 y también de la de 2015, a El Huffington Post. Hoy el objetivo es "analizar los temas que obsesionaron a Munch" a través de 80 de sus obras.

Y entre esas 80 obras (54 pinturas y 26 grabados) no está el famoso El Grito, aunque sí el único grabado que Munch hizo de él. "El cuadro no se presta desde hace 15 años", aclara Alarcó. No se presta ni el del Museo Nacional de Oslo, ni los dos del Museo Munch, también de Oslo, ni por supuesto el que adquirió el coleccionista estadounidense en 2012 por 91 millones de euros. "Es que hay cuatro Gritos y la gente no lo sabe. Ni tampoco se sabe que forma parte de la obra El friso de la vida, una serie de pinturas entre las que está El Grito", añade Alarcó, quien aclara: "No refleja el miedo, sino la angustia interna".

Munch hizo varios Gritos, como hizo también varias Niñas Enfermas o varios Besos. Porque repetía muchísimos temas y así lo refleja la exposición. "Cada una de las nueve secciones que la componen, van a tener un tema con diferentes técnicas, obras tardías con tempranas para reflejar esa obsesión por repetir y repetir", aclara la comisaria en su encuentro con El HuffPost, justo antes de empezar una revisión de los nueve arquetipos.

De cada uno hemos seleccionado un cuadro para entender mejor la muestra y conocer mejor a este artista que "supo captar los temas universales que empezaron fraguarse a finales del siglo XIX" y al que, además de la repetición, le obsesionó la experimentación. La muestra da buena prueba de ello al mezclar en cada sala obras tempranas con versiones tardías, así como obra gráfica y pintura.

  • MELANCOLÍA. 'Atardecer', 1888
    MELANCOLÍA. 'Atardecer', 1888
    Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
    Este cuadro marca un antes y un después en la obra de Munch. El noruego empezó, como todos los de su época, siendo impresionista y poco a poco fue mutando al simbolismo y luego al expresionismo. Este cuadro con su hermana Laura, que luego terminaría en un psiquiátrico, refleja esta transición. "Antes había hecho el cuadro Laura e Inger al sol de verano, 1888. En la siguiente versión tacha voluntariamente a Inger. Esa voluntad de tachar hace que la figura de Laura quede aislada, más ensimismada, en soledad", explica Alarcó. "Aquí comienza una serie de cuadros dedicados a la melancolía, de personajes aislados".
    Atardecer es uno de los cuatro cuadros de Munch que posee el Thyssen, la única galería española que tiene obras del noruego, tanto en la colección permanente como en el depósito de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

    Óleo sobre lienzo. 75 x100,5 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
  • LA MUERTE. 'La niña enferma', 1939
    LA MUERTE. 'La niña enferma', 1939
    Tate
    "Enfermedad, locura y muerte fueron los ángeles negros que velaron mi cuna", decía Munch. Esta última estuvo muy presente en su vida porque su madre y su hermana Sophie murieron de tuberculosis. "Pero también porque su padre era médico y siendo niño le acompañaba a ver enfermos".
    "En los temas dedicados a la muerte, como La niña enferma (y sus múltiples variaciones), utiliza una técnica muy empastada, se pelea con la pintura, hace arañazos… Son obras más densas, aunque no hay que olvidar que al mismo tiempo pinta melancolía con óleo acuarelado que nada tiene que ver".
    Si esta niña enferma es su hermana Sophie es un tema sobre el que se ha especulado mucho, aunque según los escritos de Gerd Woll, autora de El catálogo razonado, "esta niña era una enfermita que su padre había ido a ver una noche. Betsy, me parece que se llamaba".

    Óleo sobre lienzo. 118,7 x121 cm. Tate, donación de Thomas Olsen, 1939
  • PÁNICO. 'Pánico en Oslo', 1917
    PÁNICO. 'Pánico en Oslo', 1917
    Munch-Museet
    Esta sala es la que alberga el grabado de El Grito y también Ansiedad, posiblemente la segunda obra más conocida de Munch. Pero Alarcó recomienda poner el foco en Pánico en Oslo: "Esta obra muestra un aspecto muy interesante de Munch, que se fijó en Goya. Si piensas en determinados personajes de la pintura de Goya, ves ese mismo aspecto grotesco".
    La xilografía además refleja el pánico que Munch sentía por las multitudes y muestra que sentía la ciudad de manera traumática, como un lugar de estrés y agitación donde el hombre se veía sometido a múltiples experiencias negativas.

    Xilografía con gubia. 380 x 560 mm Munch-Museet, Oslo
  • LA MUJER. 'Baile en la orilla', 1899-1900
    LA MUJER. 'Baile en la orilla', 1899-1900
    Národní galeria v Praze
    Munch convirtió a la mujer en el centro de su universo pictórico, en el que refleja el triunfo femenino. "La suya es la época de Carmen, donde el hombre empieza a ser la imagen perdedora. Aparece el hombre oscuro, derrotado y las mujeres como vencedoras", añade.
    Entre esa imágenes de exaltación de la mujer se encuentran las escenas de playa como ésta en el pueblo de Åsgårdstrand, en el fiordo de Oslo cuyo paisaje vincula al amor y en los que utiliza técnica más acuosa. "Estas escenas las pinta con el filtro de la memoria, porque cuando las hace podría estar viviendo en Berlín", matiza Alarcó

    Óleo sobre lienzo. 99 x 96 cm Národní galeria v Praze, Praga
  • MELODRAMA. 'Asesinato', 1906
    MELODRAMA. 'Asesinato', 1906
    Munch-Museet
    Es probablemente la sala más angustiosa de la muestra porque en ésta se alberga la serie de pinturas La habitación verde, que hizo entre 1907 y 1909. "Son escenarios un poco angostos y opresivos y en los que la gente aparece con expresiones distorsionadas, de ansiedad y dolor". El espacio es asfixiante, con el techo siempre bajo, tanto en esta serie de pinturas como en este cuadro o las obras de Celos.
    "Asesinato tiene algo autobiográfico. En 1902 rompió con una amante que tenía, Tulla Larsen, de un manera bastante dramática. Discutieron, había una pistola y él acabó disparándose en un dedo y lo perdió. Hay muchos cuadros hechos después en los que el hombre está sangrando. La mano rota y la mujer vencedora". Pero también tienen mucho que ver con las escenografías de la obra de Ibsen, en concreto con Hedda Gabler, en la que su protagonista muere en un prostíbulo por un disparo accidental. "Nunca hay un único tema, siempre hay en su cabeza una mezcla de miles de historias".

    Óleo sobre lienzo. 69,5 x 100 cm Munch-Museet, Oslo
  • EL AMOR. 'Mujer vampiro en el bosque', 1916-1918
    EL AMOR. 'Mujer vampiro en el bosque', 1916-1918
    Munch-Museet
    Hay dos temas muy característicos en esta sala: el beso y la mujer vampiro (en la imagen). "Es uno de los temas de los que más versiones hizo, en escenarios muy variados, desde un interior my opresivo y muy oscuro a exteriores. La mujer siempre aparece con la melena envolviéndole al hombre", cuenta Alarcó. Esta composición se realizó en el estudio de Munch: "Un amigo cuenta que un día fue a verlo a su estudio donde estaba trabajando con una modelo. Munch estaba tomando apuntes, entonces le dijo, 'ponte ahí' y les colocó haciendo esta composición de la mujer vampiro. Así nació el arquetipo".

    Óleo sobre lienzo. 150 x 137 cm Munch-Museet, Oslo
  • LA NOCHE. 'La tormenta', 1893
    LA NOCHE. 'La tormenta', 1893
    The Museum of Modern Art
    La noche es otro tema fundamental. "De hecho al final de su vida, cuando ya se instala en Oslo, vive prácticamente de noche. Es un gran noctámbulo y pintó muchos paisajes de noche", explica. Y entre esos paisajes está La tormenta, hecha en 1893. "Es el mismo año en que pintó El Grito y de hecho en la cara de los protagonistas de esta obra se ve esa misma sensación de desasosiego".
    Alarcó aclara que no se sabe bien qué cuadro fue antes. "Ésta es una escena real que ocurrió durante ese verano. Fue una enorme tormenta que cogió por sorpresa las mujeres de Åsgårdstrand, por eso tienen esa expresión de susto".

    Óleo sobre lienzo. 91,8 x 130,8 cm The Museum of Modern Art, Nueva York, donación del Sr. y Sra. H. Irgens Larsen y adquirida a través de los Lillie P. Bliss y Abby Aldrich Rockefeller Funds, 1974
  • VITALISMO. 'Adán y Eva', 1909
    VITALISMO. 'Adán y Eva', 1909
    Munch-Museet
    Cuando regresó a Noruega en 1909 tras haber estado dos años de tratamiento en una clínica de desintoxicación en Copenhague, Munch decide instalarse en distintos pueblecitos del fiordo. "Poco a poco va recuperándose y está como exultante. Entonces empieza una época mucho más colorista, los formatos son mucho más grandes y empieza a pintar campesinos", explica Alarcó.
    En muchos de estos cuadros aparece la imagen del árbol, que se convierten en expresión de fuerza vital y símbolo de la cadena metabólica de la vida. Además, es un símbolo de la mitología nórdica, considerado por los vikingos como centro del universo.

    Óleo sobre lienzo. 130,5 x 202 cm Munch-Museet, Oslo
  • DESNUDO. 'El artista y la modelo', 1919-1921
    DESNUDO. 'El artista y la modelo', 1919-1921
    Munch-Museet
    La última sala está dedicada al desnudo, pero sobre todo a la labor del estudio. "Hasta ahora habíamos visto secuencias narrativas, de temas, en los que los desnudos viene a cuento de la El artista y la modelo, la última obra de la exposición. "Son Munch y la modelo que aparece en los otros cuadros de la sala mirándonos". Ocurre en casi todas la obras de Munch, sus personajes interpelan al visitante. "Es un artista muy empático. Esto es lo que hizo de Munch un artista tan próximo."

    Óleo sobre lienzo. 128 x 153 cm Munch-Museet, Oslo

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