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23/11/2015 15:18 CET | Actualizado 03/10/2016 13:03 CEST

Por qué el mundo entero sabe mejor que tú lo que tu bebé necesita

GTRESONLINE

En cuanto tengas a tu bebé por primera vez en brazos experimentarás un efecto rara vez estudiado: no sabrás nada de nada. En ese momento en el que tú te creías adulta y responsable, dejas de serlo a los ojos del mundo exterior, que se verá en la necesidad de opinar sobre lo que tienes o no tienes que hacer. Tu tía, tu vecina, tu amiga soltera y hasta la señora que va delante de ti en la frutería. Sí, ella también te dirá algo.

Todos saben mucho de las necesidades de tu bebé en particular y de la maternidad en general y, por supuesto, tamaña sabiduría piensan compartirla... contigo, que acumulas uno tras otro consejos como éstos que no has pedido a nadie. Ve tachando los que ya te hayan dicho ¡y seguimos para bingo!

1. "Si lo coges tanto en brazos se va a acostumbrar".

¿Pero acostumbrar a qué? ¿Conoces a alguien que, con 18 años, solo quiera estar en brazos de su madre? Además, los niños crecen a la velocidad del rayo: si no los coges cuando son bebés, eso que te pierdes.

2. "¿No lo llevas muy destapado? ¡Va a coger frío!".

Como nos explica la Dra. Lucía Galán, del blog Lucía, mi pediatra, "los virus no entran por los pies al ir descalzos, ni por habernos destapado por la noche (...) los virus nos los pasamos unos a otros por contacto directo: besos, abrazos, hablar juntos como hablan los niños y tocar con nuestras manos".

3. "Déjale llorar un poco, que te quiere tomar el pelo".

No, no lloran para fastidiarnos: llorar es la única forma que un bebé recién nacido tiene de comunicarse. Tiene una necesidad: hambre, frío, sueño... o incluso necesidad de cariño, de tenerte cerca. Ignorar el llanto no suele solucionar los problemas y, como nos dice la psicóloga Rosa Jové, es cruel y puede producir secuelas.

4. "Los niños tienen que dormir en su cuarto, no en tu cama".

Cada familia debería poder elegir cómo deben dormir los suyos. Hay quien tiene a los niños fuera de la habitación y les funciona; otros prefieren tenerlo unos meses en la minicuna y luego los llevan a su habitación y, otros, prefieren dormir con los niños en su propia cama. Todas las opciones son adecuadas si tu familia está satisfecha con ellas... y no, en 'familia' no entran los suegros ni la vecina del quinto.

5. "¿Este niño come bien? Está muy delgado/gordo/alto/bajo".

¿Por qué esa obsesión por los percentiles, esas tablas de la muerte donde todos vamos a medir a nuestros hijos y a compararlos con los del vecino?

6. "¿Y todavía le das el pecho? / ¿Cómo es que ya toma biberón?"

Ay, la lactancia... todo un libro se podría escribir con los conocimientos de tu vecindario sobe ella. Pero, recuerda: es un asunto personal de cada mujer.

En definitiva, querida madre que nos lees: tú eres la maestra Jedi de tu casa. Nadie sabe mejor que tú lo que quiere tu bebé; nadie conoce sus necesidades (y las tuyas propias) mejor. No eres una adolescente destalentada y tienes la poderosa fuerza de tu instinto. Eso sí, que la fuerza te acompañe...

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