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19/03/2016 19:10 CET | Actualizado 19/03/2016 19:10 CET

Francisco Ibáñez celebra sus 80 años con la edición integral de '13, Rue del Percebe'

EFE

Cumplidos los 80 años, el dibujante Francisco Ibáñez ha confesado que con los políticos y la actualidad le ha salido "una competencia desleal".

Ibáñez, que comenzó a dibujar con 20 años, publicó su primera historieta el 20 de enero de 1958; era de Mortadelo y Filemón y apareció en el número 1394 de la revista Pulgarcito, de la Editorial Bruguera. Desde entonces, y durante los años sesenta, Ibáñez creó sus mejores personajes: Mortadelo y Filemón, La familia Trapisonda, 13, Rue del Percebe, El botones Sacarino, Rompetechos y Pepe Gotera y Otilio, de los que ha vendido 20 millones de ejemplares solo en España.

Coincidiendo con su 80 cumpleaños, el dibujante más internacional de la historieta española ha visto cómo Ediciones B publicaba en un solo volumen todas las páginas que dibujó de su mítica serie 13, Rue del Percebe, desde 1961 a 1968.

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Desde su primera aparición en la revista Tío Vivo, la serie tuvo el aplauso unánime del público, que semana a semana podía disfrutar de las divertidas situaciones que el autor planteaba en cada uno de los pisos de aquel edificio en cuyo ático aparecía un moroso, su amigo y también dibujante Vázquez.

Ibáñez, que en los últimos números ha introducido en sus viñetas de Mortadelo la actualidad política del caso Bárcenas y de las últimas elecciones generales, confiesa que ve la actualidad con envidia: "A veces los políticos hacen más gracia que nosotros. Son una competencia desleal".

Sin embargo, no sólo la política aguanta mal la versión en cómic, porque "cualquier situación que pase en la calle y te haga reír, cuando la ves en una historieta, te parece ñoña y tonta".

NOSTALGIA...

Con la larga experiencia acumulada, Ibáñez no puede evitar ver el pasado con cierta nostalgia, "aquellos años en los que los quioscos estaban llenos de tebeos, ahora dicen cómics, había el capitán tormenta, el capitán relámpago, el capitán trueno, todos los fenómenos atmosféricos tenían su capitán; y todo eso ha desaparecido excepto Mortadelo y el Superlópez".

Que continúe teniendo éxito le hace pensar que "algún valor tendrá, algo tendrá el agua cuando la bendicen", comenta socarronamente.

Nunca pensó que su personaje más emblemático, Mortadelo, duraría tanto, y "como no me dejan jubilar, ya hemos entrado en el segundo cincuentenario y estamos haciendo ya planes para el tercero, para ver qué varío para que siga despertando la atención de la gente".

Un día actual de trabajo de Ibáñez "es como hace veinte, treinta o cuarenta años, sigo trabajando las mismas horas, aunque la producción sea inferior".

Y a aquellos que le dicen que con los ordenadores ya no tiene que trabajar le dan ganas de darles una bofetada: "El día que alguien me diga que hay un ordenador capaz de dibujar y de pensar una historieta, yo seré el primero en hacer cola en la tienda", comenta un Ibáñez crítico con los políticos por no haber conseguido crear el Museo del Cómic.

Ibáñez ha confesado que dejó de hacer 13, Rue del Percebe por el exceso de trabajo. "Tuve que dejar de lado el que me llevaba más tiempo y dedicación. Hacer cinco o seis páginas semanales es algo habitual, hacer diez es una heroicidad y hacer quince es imposible completamente, pero yo llegué a hacer veinte en aquella época".

"Así como en las demás historietas pones a los personajes por el campo, por la playa, por la montaña, por el interior, por el exterior o por otros países, en 13, Rue del Percebe tenías a tus personajitos metidos en su cubículo sin poder moverse, y eso me llevaba mucho tiempo", rememora el historietista.

... PESE A LA DUREZA DEL PASADO

Para crear las historias de ese particular bloque de pisos, no echaba mano de su propio vecindario, ni siquiera de los políticos, pues "eran los años 60 y si hubiera metido a algún político en las viñetas habría acabado picando en el Valle de los Caídos".

Echando la mirada atrás, el dibujante evoca los problemas que su edificio de historieta tuvo con el régimen, como cuando "la jodida censura prohibió el fabricante de monstruos, o una ballena que había en una bañera de la que me dijeron: 'cómo puede ser que en una revista infantil ese autor libidinoso incluye una cosa de adulterio".

Lo que no tenía remedio, según Ibáñez, era el ascensor, que siempre estaba estropeado, "como debe ser", igual que "no habría funcionado un personaje como Mortadelo si le hubiera quitado la levita".

Consciente de que alguna serie televisiva se ha inspirado en su "13, Rue del Percebe", imagina cómo haría hoy esta famosa tira: "Ya no habría portería, en su lugar habría un banco o una inmobiliaria, el colmado sería un supermercado, habría algún piso ocupado, el ascensor también, el caco sería un banquero que ha jodido a la gente con las preferentes; los niños de entonces habrían vuelto con sus familias a vivir con los abuelos, y el moroso debería afrontar un desahucio".

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