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Alcaraz tira de épica para remontar ante Zverev y tiene una cita con la historia en la final de Melbourne

Alcaraz tira de épica para remontar ante Zverev y tiene una cita con la historia en la final de Melbourne 

El murciano derrota al alemán (6-4, 7-6, 6-7, 6-7 y 7-5) y mira a su primera final en el abierto de Australia. De ganar este domingo, se convertirá en el tenista más joven en levantar los cuatro Grand Slam.

Alcaraz, en la semifinal del Open de Australia.
Alcaraz, en la semifinal del Open de Australia.Getty Images

Dolor. Náuseas. Tensión. Pero, victoria. En definitiva, épica. Carlos Alcaraz ha firmado su triunfo (6-4, 7-6, 6-7, 6-7 y 7-5) ante el tenista alemán Alexander Zverev en las semifinales del Open de Australia y ha dado un paso más, puede que el penúltimo, hacia la lucha por hacer historia en Melbourne. Si el próximo domingo se alza ganador, el murciano se convertirá en el jugador más joven en levantar los cuatro grandes.

Con 22 años y ya seis Grand Slam en la vitrina, Alcaraz nunca se ha proclamado vencedor del abierto australiano, pero ahora llega la gran oportunidad tras derrotar a un Zverev que demostró gran calidad sobre la pista. Desde las cuatro de la madrugada -hora española- y sufriendo hasta el quinto set, el de El Palmar incluso vomitó en el tercer set, aquejado de calambres.

Alcaraz logró recuperarse, pero requirió de atención del fisioterapeuta y aquello provocó que su rival se molestase, ante la ralentización del juego, lo que hizo que le llamase la atención al juez de silla, señalando que es una algo que suelen permitirle a Alcaraz o a Jannik Sinner. 

Carlos Alcaraz, durante el duelo de semifinales del Open de Australia de 2026, contra Alexander Zverev.
  Carlos Alcaraz, durante el duelo de semifinales del Open de Australia de 2026, contra Alexander Zverev.EFE/EPA/JOEL CARRETT AUSTRALIA AND NEW ZEALAND OUT

Vómitos y calambres que no sirvieron para destronar al nº 1

"Tengo calambres hasta el dedo meñique, hasta el último pelo de la cabeza", trasladaba el murciano a su equipo, indicando que "he vomitado un poco ahí, no sé si tengo que tomar algo" o que "estoy tieso".

El germano, de ascendencia rusa, fue viendo cómo los calambres y la penosa situación de su adversario no era suficiente para llevarle el pulso a lo largo de cinco horas y media tortuosas, pero en las que se encomendó al sacrificio para sortear la 'montaña rusa'.

Zverev aprovechó esos momentos de debilidad para despojarle de la ventaja con la que había arrancado el partido. Si Alcaraz había tenido la victoria a tiro de piedra en los primeros tres sets, todo cambió cuando solo restaban dos puntos para finiquitar el partido. El alemán no perdonó.

Alcaraz espera rival tras la gesta: "Lo he logrado creyendo"

Hasta que no se resuelva la segunda semifinal no se conocerá al rival de Alcaraz en esta oportunidad que continuar afianzando su leyenda y la del tenis español. Serán Novak Djokovic y Jannik Sinner los que se midan a continuación en Melbourne. Con todo, sea quien sea tendrá que verse la cara con un 'número 1' del ranking de la ATP que no escondió la receta con la que consiguió esta gesta. Escribió la palabra "creer" ('believe', en inglés) en la clásica firma de la cámara de pista.

Posteriormente, el murciano aclaró a qué se refería. "Lo he logrado creyendo. Siempre he dicho que tienes que creer en ti mismo, sin importar cuánto te esté costando", explicó al término del duelo, reconociendo que "me estaba costando mucho en la mitad del tercer set". 

Aunque asegura que "ha sido uno de los más duros físicamente en toda mi carrera", pone el foco en la clave que le ha permitido salir del atolladero. "Pero he estado en esta situación antes. Sabía lo que tenía que hacer. Tenía que poner mi corazón. Luchar. Estoy muy orgulloso sobre la forma en la que he luchado", ha comentado Alcaraz, quizás intuyendo que ese orgullo también es compartido más allá del cemento australiano, a miles de kilómetros del Pacífico y donde el Mediterráneo baña a su hogar.

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Soy redactor de actualidad en El HuffPost, donde cada día realizo un seguimiento de todo lo que está pasando y marcando la jornada, con el único objetivo y árdua tarea de trasmitírselo a nuestros lectores de una forma en la que conozcan el contexto y el trasfondo más allá de un mero titular. Es decir, para que tu cuñado no pueda colártela otra vez.

 

Sobre qué temas escribo

Aunque en el día a día acabe escribiendo de cualquier cosa que suceda en el mundo, “puede que me recuerdes” de algunas temáticas que suelen quitarme el sueño con especial frecuencia. Me gusta escribir de política internacional, sobre todo cuando esta es eufemismo de atroces injusticias contra los derechos humanos o el medio ambiente, así como para acercar causas sociales que pasarían inadvertidas (la siguiente podría ser la tuya, así que escríbeme). La morriña también me devuelve en ocasiones a Galicia, sobre todo para que sus historias no se pierdan en el camino a la meseta.

 

Mi trayectoria

Antes de llegar a El HuffPost en 2021, fui periodista en La Voz de Galicia durante cinco años. En aquella etapa también pasé por los micrófonos de ‘Radio Voz’, en distintos programas radiofónicos. Y, aunque parezca poco probable, bebía más café que en la actualidad.


Soy de Ribeira, una bella localidad coruñesa que probablemente recuerdes del marisco, las páginas de sucesos o de personalidades de las que solemos presumir (tenemos a la triplista olímpica Ana Peleteiro y a una de las Tanxugueiras).


Aunque bromeo con que soy doctorado en Periodismo Gonzo, en realidad solo soy licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), pero, eso sí, tengo la orla de la misma tienda que la que se la hizo al rey Felipe VI. Aquellos años en Madrid me sirvieron para conocer la ciudad, pero también para entender que el mercado de la vivienda aún podía ir a peor. Ah, también tengo otra identidad secreta bajo la que hago rap o escribo poesía y que solo revelé en la redacción para que me dejasen entrevistar a artistas.

 


 

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